Por  Julia Clavero. Socia de ABA Abogadas Especializada en Derecho Penal y Civil

 

El Real Decreto Ley (RDL) 5/2012 -de fecha 5 de marzo de 2012- sobre la mediación para asuntos civiles y mercantiles  nace con un objetivo: encontrar soluciones a los conflictos entre partes de forma rápida y económica y reducir los expedientes judiciales. Sin embargo, y aunque habrá que esperar al desarrollo del RDL para conocer los detalles de su funcionamiento, desde ABA Abogadas consideramos que el planteamiento del RDL sobre la mediación presenta problemas prácticos importantes, que permiten albergar dudas sobre  la consecución del objetivo que persigue.

Con fecha 21 de mayo de 2008 el Parlamento y el Consejo Europeo aprobaronla Directiva2008/52/CE, sobre mediación en asuntos transfronterizos. España, aprovechando la ocasión de dar cumplimiento a esta Directiva, ha ampliado la figura de la mediación a los asuntos civiles y mercantiles, mediante el Real Decreto Ley (RDL) 5/2012 de fecha 5 de marzo de 2012, excluyendo expresamente los conflictos penales y laborales.

             El RDL se aplica a conflictos existentes tanto entre particulares como entre personas físicas, y tiene por objeto encontrar soluciones a los conflictos entre las partes de un modo rápido y económico.

  Acudir a la resolución de un conflicto civil o mercantil a través de la mediación no es obligatorio, debe ser una decisión tomada por las partes de forma voluntaria y previo acuerdo al respecto. Además, cuando las partes llegan a la vía judicial sin haber acudido previamente a los servicios de mediación, los Juzgados pueden ofrecer a las partes acudir a una sesión informativa sobre el sistema de mediación, a fin de evitar una decisión judicial.

 

El procedimiento es sencillo: acudir a los organismos de mediación o al mediador acordado de mutuo acuerdo, quienes impartirán una sesión informativa sobre la finalidad y el modo de funcionamiento del mediador. Una vez aceptaba la mediación, ésta comenzará mediante una sesión constitutiva en la que las partes expresarán su deseo de desarrollar la mediación y dejarán constancia de: la identificación de las partes, la designación del mediador, el objeto del conflicto, el programa de actuaciones, y la duración del procedimiento, así como de los costes de la intervención, del compromiso de asumir las reglas de la mediación y del lugar e idioma en que se llevarán a cabo las sesiones pactadas.

  La función del mediador es la de encontrar una solución mediante el diálogo. En principio, el RDL no obliga a que esta figura sea un Licenciado, siendo suficiente con que haya realizado uno o varios cursos específicos impartidos por las instituciones correspondientes, estar en pleno disfrute de sus derechos civiles, tener suscrito un seguro de responsabilidad civil y figurar inscrito en el Registro de Mediadores.

Habrá que esperar a que se desarrolle del RDL para conocer los organismos de mediación que se designen, el alcance de los requisitos del mediador, que no parecen quedar claros hasta el momento, así como a la creación del Registro que dará mayor seguridad jurídica a aquéllos que deseen acudir a este sistema de solución de conflictos extrajudicial.

 No obstante, independientemente de lo que se legisle y reglamente en el desarrollo del RDL, la aplicación de la figura de la mediación tal como está contemplada en el mismo presenta ya algunos problemas prácticos.

 En primer lugar, no siempre será suficiente con la intervención del mediador, toda vez que en la materia mercantil y civil nos podemos encontrar con conflictos jurídicamente complejos que necesitan de un conocimiento expreso dela Ley a fin de que el mediador aconseje con propiedad a las partes que acuden a él. El RDL prevé una “solución”, de modo que el mediador podrá remitir a las partes a un experto en la materia, lo que supondrá inevitablemente un sobrecoste para un procedimiento que no asegura la solución al conflicto.

En segundo lugar, el procedimiento extrajudicial no es de fácil aplicación una vez que se haya iniciado la demanda. En efecto, cuando una de las partes, por la dificultad de llegar a un acuerdo,  ya ha interpuesto una demanda en los Juzgados, con costes de abogado y procurador y tiempo invertido, será complicado que se acuerde suspender el procedimiento judicial para acudir a los servicios de mediación, con el retraso que podría conllevar si finalmente no se alcanzará una solución extrajudicial.

En tercer lugar, los pactos alcanzados no tienen fuerza ejecutiva, de modo que a pesar de que las partes alcancen un acuerdo en el servicio de mediación, su cumplimiento no es obligatorio, ya que el mediador no decide sino que acerca posturas, al contrario de lo que sucede con los Jueces y Árbitros, que toman decisiones con fuerza ejecutiva. Para hacer que el acuerdo alcanzado sea de obligatorio cumplimiento, el RDL prevé que las partes puedan acudir al Notario a fin de elevarlo a público mediante una escritura de las denominadas sin cuantía, de este modo el coste en notaria se reduce significativamente. Si la mediación se ha producido una vez iniciada la vía judicial, se solicitará que el acuerdo sea homologado por el Juzgado que tramita la reclamación.

Finalmente, antes de homologar o elevar  a público los pactos establecidos, el Juez o el Notario ha de comprobar que tales pactos no son contrarios a Derecho. Ello puede originar un último problema pues puede suceder que, a pesar de haber abonado los honorarios del mediador, los acuerdos no puedan ejecutarse por no cumplir con la legalidad.

De este modo, las partes en conflicto pueden ver el sistema de mediación como un retraso inevitable a la solución de su problema, ya que finalmente habrán de acudir a la vía judicial, encareciendo el procedimiento al verse abocados a contratar los servicios abogado y procurador.

En conclusión, en opinión de esta letrada, parece que la ley de Mediación puede ser una buena opción y un método eficaz para la solución de problemas sencillos, tales como reclamaciones de cantidad, asuntos referentes a comunidades de propietarios, incumplimientos contractuales sencillos, materias arrendaticias, acuerdos societarios, en definitiva, temas de un alcance limitado.

En cambio, y siempre en opinión de esta letrada, parece más dudoso que la ley de Mediación tenga una gran aplicación a todos los tipos de conflictos que se dan en la práctica generalizada de nuestra realidad judicial.

La nueva ley ofrece, en todo caso, una opción interesante para la resolución de determinado tipo de conflictos. Sólo la experiencia permitirá comprobar si los servicios de mediación alcanzan a dar solución rápida y económica a la generalidad de los conflictos y conseguir con ello una reducción sensible de los expedientes en sede judicial.

 

5 Comentarios

  1. Estamos de acuerdo en que la mediación no es la panacea, que todo lo soluciona, que aporta soluciones rápidas y, en principio, a menor coste que el proceso judicial. Mis conocimientos en legislación civil y mercantil son realmente limitados pues mi formación de base es la psicología y como psicólogo, si que veo la mediación como una herramienta muy potente a la hora de promover, facilitar la resolución de conflictos en el que el problema principal entre las partes tenga como aspecto principal el deterioro de la convivencia y que además han de mantenerla. Incluso así, aunque desde la mediación se trabaje para restituir esa convivencia, el asesoramiento del abogado especialista será útil y necesario en muchos casos para que ambas partes estén correctamente asesoradas, así que, a trabajar interdisciplinariamente se ha dicho. Solo espero que dicho trabajo sea provechoso para todos y consigamos implantar una cultura de la convivencia y la paz, reduciendo la cultura del ganar-perder, en la que pocas son las veces en que ambas partes quedan satisfechas con la resolución judicial y desde luego, en absoluto mejora la convivencia, haciendo que ésta empeore aún más.

    • Con todos los respetos y como letrado y mediador trabajando en los Juzgados, el artículo publicado por mi compañera Julia Clavero es un ejemplo de los numerosos abogados que desconocen lo que es la mediación y que dan una opinión gratuita con gran desconocimiento de este tema. absolutamente no tiene ni idea de lo que es mediación.
      1º.-Habla del retraso que puede ocasionar la mediación cuando todos sabemos que los juicios se señalan a veces hasta con un año de retraso. No hay necesidad de suspender y en familia no se suspende. Por ejemplo, desde la fecha en que se celebra la audiencia previa hasta la fecha en que se señala la vista principal, hay veces que hay un periodo de espera de hasta un año. En este interin, puede celebrarse la mediación sin necesidad de suspender el proceso.
      2º.- Habla del sobrecoste de la mediación. Evidentemente, no le interesa el interés de su cliente, solo sus honorarios profesionales. Por favor, lee el Código deontológico de la Abogacía. La mediación es muy barata respecto de los honorario de los Letrados. En la mayoría de los casos será gratuita.
      3º.- Si no se eleva a escritura pública el acuerdo de mediación, no significa que no tenga valor ninguno. No se pordrá ejecutar, pero si puede servir como elemento probatorio de la voluntad de las partes en el juicio declarativo correspondiente (como un negocio jurídico bilateral entre partes que se podrá hacer valer en el juicio correspondiente).
      4º.- El mediador no aconseja como dice la compañera. Si ve que las partes necesitan asesoramiento jurídico, el mediador les remite a sus letrados correspondientes.
      Por último, cuando se hace el acuerdo de mediación, antes de firmarlo, las partes tienen 10 día para hacerlo. En este periodo pueden ir a Letrados para que le asesoren sobre su legalidad. Por eso los mediadores consireramos que la intervención del letrado, antes, durante y después de la mediación es esencial. Yo como mediador lo recomendaré.
      Querida compañera cuando hables de la mediación, es mejor que tengas un mayor conocimiento del tema.
      Por último, indicar que este tipo de artículos hacen un flaco favor a los ciudadanos. Como Letrado y mediador es una alternativa que todos los letrados deberían conocer para asesorar mejor a sus clientes y si no quieren acudir a mediación, no hay ningún problema.Yo le preguntaría a la compañera, ya que comenta que el mediador puede hacer un acuerdo de mediación contrario a la legalidad, si cuando interpone una demanda ¿gana siempre?¿puede asegurarle a su cliente que puede ganar y si lo pierde qué.

      Adolfo Reyes. Abogado y mediador.

      • Estoy totalmente de acuerdo con Adolfo en toda su exposición.
        Yo tampoco soy una experta en legislación, puesto que mi profesión de base es trabajo social, pero en mi experiencia como mediadora le puedo asegurar que no me ha sido necesario. La mayoría de los conflictos de mediación familiar tienen su origen y se mantienen por la dificultad en la comunicación, los sentimientos encontrados, situaciones sobrevenidas, etc. Todos ellos conflictos que no se resuelven en un juzgado. Para gestionar estos conflictos no hace falta tener conocimiento jurídico, hace falta tener capacidad de empatizar, modular su canal de comunicación, potenciar lo que les une y alejar lo que les diferencia, hacerlos protagonistas únicos de su propio conflicto, etc. como dice Toni, cambiar el tradicional ganar-perder, por el ganar-ganar aunque sea menos lo que se gana, y si fuese necesario se pide asesoramiento o se remite a sus abogados. Lamentablemente, artículos como este son los que ayudan a pensar que cualquiera, con un cursito de 50 horas puede ser mediador/a. Amo esta profesión, y al contrario de lo que opinan algunos que se sienten amenazados cuando ven que el sistema cambia, creo que la mediación es sólo el inicio, la aplicación de lo que sería un cambio a la cultura de paz en todos los ámbitos.

      • Absolutamante de acuerdo contigo Adolfo, como abogada y mediadora comparto todos los aspectos por tí expuestos , pero ademas se ve claramente en el artículo comentado que no se conoce lo que es la mediación, ni como se trabaja desde ella,sus técnicas, etc…de verdad que creo que en la facultad de derecho se debería incluir como matería una asignatura de mediación si queremos cambiar la opinión de los letrados que parece se sienten amenazados en su sillones por el ejercicio de esta profesión tan gratificante que tenemos y que consiste en educar e intentar que la gente solucione sus conflictos de forma que se sientan responsables de los acuerdos alcanzados y aprendan a gestionar sus emociones y problemas de forma pacífica y siendo los propios artifices de esa resolución, nbosotros simplemente acompañamos y canalizamos el dialogo, un saludo

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