Desde la prehistoria a la actualidad los modelos de familia han ido cambiando, adaptándose al devenir de la vida, a los nuevos y creativos movimientos sociales, haciendo avanzar la sociedad.

Mas lo que, a juicio de esta autora, no ha cambiado es la génesis y finalidad de la familia, que, como animales, en este caso racionales, cumple una misión en la sociedad en la que se encuentra inmersa.

La finalidad en la sociedad de la familia, sea cual sea el momento evolutivo en el que se encuentre, por ser la base de aquella, debe protegerse, para que el resto del sistema no quede vacuo, porque sin familias, sin personas, no existe sociedad.

La vida se tiñe de hilos político-socio-económico-jurídicos complejos, cada vez más normados, porque las interacciones entre ellos dan lugar no solo a las cada vez más complejas soluciones, sino a ser conocedores, y por ello, responsables, de que nuestras acciones, y las de los demás tienen cada vez más alcance y consecuencias  en el conjunto.

Estudiar la teoría del todo, nos acerca a la conciencia de una nueva realidad.

Y mientras la sociedad avanza a pasos agigantados, las normas jurídicas y procesales se van quedando atrás, rezagadas, obsoletas, superándose solo por el esfuerzo continuo de los profesionales que deben buscar soluciones a complejos problemas actuales con antiguos medios.

familia

Los problemas derivados de las crisis familiares, tanto de las tradicionales como de los nuevos modelos de familia, no pueden ser resueltos por profesionales cuyos conocimientos no estén especializados, porque resulta muy complicado y difícil obtener soluciones creativas y acordes a la sociedad actual, con precarios medios,  sin tener un bagaje de conocimientos multidisciplinares sobre la materia que lo permitan.

Compréndase lo que expreso, con el ejemplo gráfico en otras materias, y tomo como ejemplo, los problemas médicos: acudir con una pierna rota al médico de medicina general para que te atienda y resuelva el problema con sus mínimos medios en esa especialidad, no solo resulta impensable, sino que de asumir el tratamiento definitivo, el médico de medicina general, podría acarrearle incluso responsabilidad personal, por no responder con los medios adecuados al problema planteado.

Entonces, por qué no se comprende y se atiende de inmediato por la autoridad competente?  Por qué no  decidir y resolver legislativamente la necesidad de que los operadores en materia de crisis familiares deban ser específicos y especializados?

Por qué la sociedad, a pesar del alto índice de separaciones/ divorcios/ rupturas en relaciones paternofiliales y parejas de hecho, etc.. no puede disponer su solución en equipos multidisciplinares especializados que eviten perjuicios irreparables en el germen de nuestra sociedad : los menores?

Resulta inexplicable, que el derecho básico a la justicia que proclama nuestra Constitución, permita  que la falta de especialización, evite normas y  protocolos que homogenicen criterios en la solución de los conflictos, llevando a las familias a la inseguridad y falta de certeza del resultado de su crisis, como se ha puesto de manifiesto, desgraciadamente, en el estado de alarma , en el que hemos vivido durante casi tres meses desde Marzo de 2020, evidenciado con la publicación de los criterios mas dispares entre las diferentes Juntas sectoriales de Jueces para iguales materias sobre custodia y visitas de hijos menores,  y que a la postre, se han determinado que ni siquiera son vinculantes para los jueces de la Junta sectorial.

Y no se diga que el problema se resuelve con la creación de Juzgados de Familia, o  con la comarcalización de los juzgados de familia, por más que esto sea un primer e importante paso, sino que se resuelve con la especialización y formación continua obligatoria, de todos sus operadores jurídicos: jueces, fiscales, letrados de administración de justicia, abogados, psicólogos, trabajadores sociales, etc… que tomando decisiones conjuntas, evite las desigualdades actuales.

Se observa que pueden existir Juzgados denominados de familia, mientras que sus operadores nada conocer sobre la materia, siendo, por lo tanto, su creación o desarrollo, de resultado inexistente o mas aún negativo, pues la ciudadanía acudirá confiada en una especialización que finalmente defrauda por resultar una ficción.

Siguiendo el ejemplo anterior, cuantas demandas no se deducirían, si el equipo de traumatología fuera atendido por médicos de medicina general ¿? Ello lógicamente sin menospreciar la importantísima labor de los médicos de medicina general, que tantos problemas resuelven, pero que carentes de especialidad derivan a sus pacientes, conforme la necesidad del paciente al medico especialista en la materia.

Una familia, sea del tipo que sea, que acude a sede judicial para conseguir la solución de su conflicto, por no lograr resolverlo en su seno,  en realidad es un mundo,  pero, un mundo lleno de posibilidades para quien sabe verlas, para quien ama su trabajo, para quien por estar especializado,  quiere ayudar a los demás, compaginando sus conocimientos con su experiencia profesional.

No es posible silenciar por mas tiempo la necesidad de una jurisdicción especializada en materia de familia, con la obligación y necesidad de una formación continua obligatoria de todos sus operadores, para que la  justicia sea justa y la sociedad vea amparadas y resueltas  sus necesidades en situación de  igualdad.

Y como exprese en su día, la base de la igualdad no está solo en la ley, sino en disponer de iguales medios y de profesionales especializados para poder aplicarla y hacerla realidad.


Autora: Paloma Abad Tejerina

Vicepresidente de Plataforma F&D

Socio Fundador de Aijudefa

Abogada de Familia desde 1980

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