La actualidad informativa ha colocado a una asociación del prestigio de Scevola en primera línea de combate al ofrecerse como moderadores de los próximos debates que tendrán lugar en las elecciones al decanato del ICAM, previstas para el próximo 18 de diciembre. Con esta excusa y sus quince años de vida profesional, DIARIO JURIDICO se ha acercado a conversar con Lupicio Rodriguez, su presidente y Javier Cons, otro de sus integrantes fundadores (de izda a drcha, en la foto) “Navegamos con serenidad para transmitir ciertos mensajes de reflexión en un mundo tan complejo y cambiante como es la abogacía,” comenta Rodríguez y prosigue “este es un mundo globalizado donde es evidente que el bufete debe dar respuestas multidisciplinares a sus clientes”. La apuesta de esta organización por la ética arranca en sus orígenes “sigue preocupándonos la actitud intrusiva de las auditorias en el sector legal en el llamado trabajo forense transaccional de los abogados”,subraya Cons. Al final el concepto de ética es relacional y comprende también otros aspectos del ejercicio profesional “La abogacía ha mejorado en su reputación desde luego”coinciden ambos “y su defensa de las libertades públicas ha sido clave para este mejor posicionamiento social”, explica el presidente de la entidad

Fotos @luisjasanchez

Scevola, como asociación, nace el 18 de noviembre de 1999 gracias al compromiso de algunos abogados de reconocido prestigio del País Vasco, Cataluña y Madrid, con el firme propósito de promover la Ética y la Calidad en el ejercicio de la Abogacía, de manera que la sociedad perciba y exija esos valores como inherentes a esta profesión, ante la grave crisis de Principios que sufre la Abogacía y la pérdida de prestigio social de nuestra profesión.

Con esa iniciativa pretende complementar –nunca sustituir- la vocación deontológica de los Colegios y otras instituciones e iniciativas comprometidas con la ética y la calidad en la prestación de los servicios jurídicos, garantizando, en primer lugar, la alta calidad ética y la recta formación profesional de sus miembros a través del Comité de Valoración de la Asociación.

En segundo lugar, y como una forma de hacer patente esa preocupación por la ética y la profesionalidad, la Asociación quiere ser un foro vivo de debate que aporte reflexión y posibles vías de solución en la recuperación del deteriorado prestigio de la Abogacía española. Se trata de crear  en todo el país un movimiento de opinión en torno al problema de nuestra profesión, manteniendo una presencia activa en los medios de comunicación y en aquellos foros e instancias de máximo interés para la profesión, colaborando con Colegios Profesionales, Centros Universitarios y/o Escuelas de Práctica Jurídica en la formación práctica y deontológica de nuestros jóvenes abogados, procurando, en definitiva, un cambio de mentalidad hacia el ejercicio responsable y ético de la misma.

Por otro lado, Scevola pretende convertirse en un instrumento eficaz que se haga presente en un sector que sufre un alto desempleo, una gran atomización, defectos formativos, escasa cohesión de sus miembros y graves intrusismos, velando por una recta competencia en el mercado de los servicios profesionales del derecho.

En concreto, Scevola rechaza el intrusismo de las Compañías Auditoras en la prestación de los servicios jurídicos y concibe el ejercicio de la Abogacía como incompatible con el ejercicio conjunto de la profesión auditora debido a los diversos problemas que se plantean desde el punto de vista de la libre competencia en el mercado y desde la distinta naturaleza de los intereses por los que deben velar los profesionales de la Abogacía y los de la Auditoría.

En consecuencia con este planteamiento, y abandonando concepciones meramente economicistas de la profesión, Scevola ha publicado un Código Ético y de Calidad que, a partir de convicciones íntimas, define una línea ética a seguir en la práctica profesional de la Abogacía y a la que se adherirán los miembros de la Asociación. Lo novedoso de la obra es que, a diferencia de otros Códigos que regulan deontológicamente la profesión, el Código Ético y de Calidad de Scevola presenta un concepto de la ética profesional más allá de los deberes y derechos

Mantenemos una amena charla en el despacho de Lupicinio Rodríguez en el madrileño barrio de Salamanca. Desde el inicio del diálogo comprobamos que hay entre el propio presidente y Javier Cons, el otro interlocutor de esta entrevista, muchos puntos en común y una forma de ver la abogacía similar. Este es el resumen de una hora de conversación animada, donde este periodista en absoluto se aburre ante las declaraciones de ambos juristas.

¿Qué hitos claves hay que destacar en estos primeros quince años de Scevola?

Lupicinio Rodríguez. Hay varios que podemos comentar, uno de ellos fue la resolución del CGAE de 1997,a instancia de nuestros requerimientos,  sobre los auditores; se anunciaba que se tomarian medidas para frenar el intrusismo de estas compañías  y su posición de interés, pero al final ni esta entidad ni los colegios han desarrollado actividad alguna en esa dirección.

Javier Cons:  Otro tema importante es la detección de problemas en los juzgados a lo largo de estos años que deterioran las relaciones de los magistrados con los propios abogados.

Lo grave es la falta de respuestas a estas situaciones concretas por parte de las entidades antes citadas por Lupicinio

En ese contexto propusimos impulsar un Código relacional que regulase la actividad entre ambas profesionales, basado en el profundo respeto que deben tenerse ambas y reconocimiento de la tarea de cada uno

Recuerdo que iniciamos reuniones con las asociaciones de jueces y organizamos una mesa redonda sobre este asunto en el ICAM, advertimos que desde la judicatura no se ve el problema que se percibe desde la abogacía

Es nuestra intención trabajar en este asunto y actualizar dicho Código del que hablamos. Y tratar de evitar enfrentamientos entre jueces y abogados que estén al margen de lo que se supone el ejercicio profesional habitual. Nunca discutiremos la autoridad del juez

L. R:  Es fundamental por ello identificar dónde se producen los conflictos de los que hablamos. Qué jueces o que salas son los que protagonizan los incidentes con los abogados y desarrollar un sistema de vigilancia permanente, coordinado desde el CGAE, para poder diseñar ese mapa de realidad y tomar las medidas pertinentes al respecto

Se debe apostar por medidas preventivas que ayude a aflorar el diálogo entre jueces y abogados que es realmente lo más importante en este terreno.

En ese diálogo profesionalizado es fundamental que CGAE Y CGPJ se sienten y exploren esta realidad que hoy por hoy no es la ideal.

¿Cómo están funcionando las instituciones en este terreno en concreto?

J.C:  El Colegio de Madrid está haciendo un gran esfuerzo en materia deontológica.  Sabemos que pone muchas sanciones a abogados que se comportan de forma incorrecta. Quizás, tanto esta entidad como el resto de instituciones colegiales deberían hacer más publicidad en los fallos de esos letrados cuyo comportamiento no es el más correcto.

Bastaría con poder una estadística mensual o anual de esa actividad. De esa forma el ciudadano vería que los colegios vigilan con celo ese comportamiento inadecuado.

L.R.  En Londres el periódico Times publicaba la lista de abogados supendidos con sus nombres y apellidos o que se les revocaba sus licencias para ejercer la profesión

Pese a tener una función pública siempre se ha hablado de la opacidad de la abogacía para el propio cliente. Es cierto que conocer un abogado especializado en una materia en algunos lugares de España es muy complicado. Tienes que ir al Colegio de Abogados correspondiente

Seria bueno que cuando acudes a un abogado pudieras saber de antemano si ha tenido sanciones deontológicas. No creo que por ello se viole su intimidad

Sobre el nuevo Estatuto de la Abogacía ya en la recta final de su diseño, ¿Qué esperan de él?

J.C:  Es una norma importante que marcará el futuro de nuestra profesión. Sin embargo poco sabemos de los trabajos hasta el momento.

Llevamos desde Scevola reclamando intervenir en los trabajos de redacción del citado Estatuto desde hace dos años, sin éxito hasta la fecha. Es muy posible que hiciera falta un Congreso específico para el propio Estatuto de la Abogacía

En el último Congreso de la Abogacía de Cádiz propusimos el impulso de este asunto en una de los paneles de ese evento  y los organizadores parece que vieron que no era procedente.

L.R:  Hay que procurar enfrentarse a cuestiones de actualidad. Como cuestiones relacionadas con la fuga de abogados y clientes de un despacho a otro, deontológicamente reprobable de todas todas.

Nadie puede impedir al cliente elegir a su abogado. Pero lo que no puede ser es que el abogado se lleve hasta fisicamente los expedientes por su propia decisión.

Otro asunto además que se debería abordar es la discriminación existente en la actualidad para que la abogacía que no es del Estado pudiera representar a éste en cualquier conflicto público internacional que interesan a diversos agentes. No entiendo porque a las firmas comerciales se nos excluye de estas operaciones

La Abogacía del Estado es un cuerpo prestigioso pero hace más cosas que litigar.  Y es evidente que también hay abogados de este cuerpo que en un momento de su carrera dejan el ejercicio para pasarse al trabajo en la abogacía de los negocios

J.C:  Otro asunto que se puede discutir en el futuro Estatuto de la Abogacía es el propio futuro de los Colegios Profesionales. No se entiende que el Colegio de Madrid tenga el mismo voto que el de Reus o de Alcala de Henares, cuando su aportación económica es diferente.

Hace años se acabó con la obligación territorial de la colegiación. Eso supuso que se pueda ejercer en toda España colegiado en una única institución colegial

L.R: Se trata de trasladar, en definitiva, la actividad de las sociedades anónimas y su proporcionalidad en cuanto a voto a los organismos colegiales existentes de la abogacía. Es evidente que ha resistencia al cambio porque los abogados madrileños somos el 70% del total.

Es la teoría de las mayorías reforzadas y, a su vez, proteger a las minorías desde ese contexto específico

¿Y sigue siendo la ética un valor en alza en los despachos de abogados?

J.C:   Ha sido uno de nuestros lemas fundacionales hace quince años cuando arrancamos el proyecto de lo que es hoy Scevola. En aquel momento se veía un retroceso en esos principios éticos de los que usted habla.

En la actualidad, pensamos que aún hay un camino por recorrer y que por ello la vigencia de nuestra entidad está más que justificada. El estado actual de la deontología profesional de la abogacía es mejorable, no cabe duda.

Respecto a las reformas que impulsa el Ministro Gallardon, si les parece vamos a comentar algunas destacadas..

L.R; Es elogiable su espíritu de trabajo pero es evidente que estos debates llevan ya muchos años sobre la mesa.

Quizás uno de los más importantes son los cambios que se avecinan con la nueva Ley de Enjuiciamiento Criminal donde hay modificaciones importantes en la instrucción de los litigios

Eso requiere modificar la actual ley que lleva en vigor 120 años y que ha tenido a lo largo de su trayectoria un centenar de reformas parciales. Esta parcheada por todos lados. Ya no es una ley que responda a lo que se pide de ella

Confiemos que la Comisión de Codificación, a través de la correspondiente Comisión Especializada haga el trabajo que se demanda en estos momentos.

J.C:  Desde Scevola tenemos claro que antes de la propia nueva instrucción que se plantea desde la Lecrim, hay que modificar el actual Estatuto fiscal, para dotar al propio fiscal de la independencia necesaria en su actuación

Sobre el proyecto de ley de tasas judiciales, ¿realmente va a suponer una barrera de acceso a la justicia para determinados colectivos?

LR: Es una noticia muy negativa y un error absoluto sobre todo para las personas físicas que ahora aparecen gravadas en este concepto.

Las tasas deberían estar para los grandes usuarios de la justicia que son grandes litigantes. Ya este tipo de empresas tienen una tasa por el uso del servicio en cuestión.

Confiemos que aquellas personas con pocos recursos para acceder a la justicia queden liberadas de este nuevo impuesto que ahora llega.

También se habla de la reorganización de partidos judiciales, con un informe del CGPJ que ha levantado muchas críticas..

J.C: Hay que darse cuenta que los tiempos han cambiado y que la actual Ley de Planta es ineficiente al contexto actual en el que vivimos.

Es cierto que con las comunicaciones que disfrutamos hoy en dia, tal y como señala el Ministro Gallardón, el ordenamiento actual de partidos judiciales no tiene mucho sentido.

Reorganizar el sistema en las capitales de provincias, con alguna excepción en localidades más grandes puede ser la solución para optimizar los recursos disponibles de medios y juzgados existentes.

Para el propio Ministro Gallardón, la lucha contra la litigiosidad es uno de los caballos de batalla importante en estos momentos..

J.C. Es complicado adoptar medidas generales a este respecto pueden generar disfunciones importantes.  Si bien es verdad que los juzgados de lo mercantil están sobrecargados, los de primera instancia parece que remiten algo en cuanto a litigiosidad

Este aumento litigioso no es general. Habrá que actuar y desarrollar actividades y refuerzos en aquellas jurisdicciones que así lo reclamen

El cuello de botella está en las resoluciones y ahí el papel de los funcionarios debe mejorar. Ahí la aplicación del tribunal de instancia, donde un grupo de jueces trabajan de forma colegiada con su equipo de funcionarios es una experiencia muy a tener en cuenta.

L.R:  Esta cuestión abre el debate sobre si son necesarios más jueces y juzgados.

Pensamos que habría que incrementar la plantilla, eliminando los jueces sustitutos  e implantar la jornada de tarde en este colectivo, no se dispararía el coste y se solucionaría el problema de forma progresiva

El problema de los horarios, en los tiempos que vivimos, para el funcionariado español, es de difícil explicación. La máquina jurisdiccional debería funcionar todo el dia, como así lo hacemos los propios abogados

También parece que el propio Ministro de Justicia se va a meter a fondo en impulsar el arbitraje y la mediación. Una de sus primeras leyes aprobadas fue la de mediación..

J.C:  Nos parecen interesante los pasos que da el Ministro en estos temas. Lo que si es importante es que las partes se vean representadas por abogados en estos método extrajudiciales

Hay que darse cuenta que una sociedad avanzada y moderna no debe resolver todos sus conflictos por la via jurisdiccional tradicional. De hecho no entendemos que muchos magistrados pierdan el tiempo en celebrar jucios de falta de escasa importancia

L.R.  Esta cuestión que comentas deja claro la falta de jueces de proximidad, los llamados jueces de distrito que se llamaban antes. Hay que ver que se hace con la litigiosidad menor en el futuro. En otros países son esos jueces de proximidad de los que hablo quienes se encargan de estos asuntos

De hecho este tipo de asuntos leves para estos jueces noveles suelen ser la puerta de entrada en la judicatura para otros temas de más envergadura.  Hay por ello, que volver a los jueces de distrito, como gran reforma de la planta judicial española. Desgraciadamente para ello se requieren inversiones y personal cualificado, cuestión ahora complicada de ejecutar

¿ Hay que eliminar entonces los juicios de falta?

J.C: Es una cuestión complicada que hay que reflexionar con calma. Estamos hablando también de tutela judicial

Se trata de cómo antes le comentaba Lupicinio de apostar por el juez de proximidad porque hay cuestiones, como ciertas agresiones que si acaban en juicios de faltas. Habría que ver la fórmula de simplificar los procedimientos para reducir su coste, pero sin desaparecer

L.R:  Cuestiones de este tipo evidencian que nuestra tasa juez por habitante está aún muy por debajo de la media de la Ue. Igual pasa con el gasto en Justicia. Se podría en determinados juicios de falta, incluir la condena en costas si se viera comportamientos negligentes de alguna de las partes

Finalizamos. ¿Qué actividades esperan a Scevola en los próximos meses?

L.R: Nuestra idea es estar presente en todos los debates sobre la profesión de abogado donde podamos aportar nuestro valor añadido.

También queremos tener participación activa en las cuestiones de representatividad que afectan a los Colegios de Abogados y en el papel del abogado como votante para que mejore su presencia en estos órganos colegiales

Es posible que en este tipo de temas no coincidamos con los órganos rectores de diferentes colegios de abogados. Además, vamos a dar otro impulso al Código relacional para que ayude a mejorar las relaciones entre jueces y abogados. Volveremos a hablar con Magistrados de diferentes asociaciones

J.C. Notamos en el ambiente una preocupación por la politización de la justicia. Volver, en este contexto, a la elección de los doce vocales del CGPJ por los propios jueces, creemos que es una idea incompleta. Hay, a la vez, que mejorar la representatividad de los jueces no adscritos a ninguna asociación judicial. Es más, pensamos que ya ha llegado el momento de abrir un periodo de reflexión sobre una posible eliminación del asociacionismo judicial

Hay que darse cuenta que la ideología de los jueces, en el ejercicio de su jurisdicción, es, realmente irrelevante. Tienen que aplicar la ley y dictar la sentencia pertinente. Nos preocupa que lleguemos al modelo judicial italiano, aún más politizado y menos deseable.