María José Sánchez EricssonDesde hace 14 años María José Sánchez trabaja en el Departamento Jurídico de Ericsson, la multinacional de origen sueco dedicada a ofrecer equipos y soluciones de telecomunicaciones. Reporta directamente a la directora de Asesoría Jurídica de la Región Mediterránea y lleva, principalmente, derecho mercantil y contratación internacional, además de prestar asesoramiento legal general según las necesidades de la compañía. Nos cuenta como en los últimos años su trabajo se ha globalizado de forma exponencial: “Actualmente, llevo proyectos que abarcan diversos países en distintas regiones del mundo, lo que requiere una gran cooperación y una comunicación muy abierta y ágil con nuestros colegas de los distintos países”, afirma.

¿Qué diferencia puede haber entre trabajar en el departamento jurídico de una empresa nacional respecto a una internacional?

Como cada vez los proyectos han ido siendo más globales parece que tienes un despacho de abogados gigante con localización en al menos 37 países. Este año y el anterior he estado llevando proyectos que abarcan Europa y Latinoamérica y tienes que coordinarte con los distintos países y ahí se nota que tenemos una relación muy directa y cercana entre los abogados. Es una gozada. Es recurrir dentro de la misma empresa al asesoramiento jurídico que necesitas en los distintos países.

¿Es un trabajo cada vez más global?

Sí cada vez más, en los últimos años el avance hacia la globalización ha sido exponencial. Al principio era menos, aunque era una multinacional parecía como que casa país iba por su camino. Pero cada vez el trabajo que hacemos se ha ido expandiendo más y, ahora mismo, llevo proyectos que abarcan diversos países en distintas regiones del mundo, lo que requiere una gran cooperación y una comunicación muy abierta y ágil con nuestros colegas de los distintos países, con el fin de prestar el asesoramiento dónde se necesita y en el tiempo de respuesta que se necesita.

¿A qué se debe esta creciente globalización?

Cada vez los clientes se expanden más y según se internacionalizan ellos nosotros también. Vamos allí donde van nuestros clientes. Aparte de seminarios específicos y particulares, cada dos años los abogados de la compañía en todo el mundo tenemos un encuentro. Lo hacemos en Suecia en la sede central y la verdad es que allí te das cuenta del gran grupo que somos.

¿Cuántos abogados sois en total?

140 o 150 para todo el mundo, que parecen muchos pero teniendo en cuenta que tenemos operaciones en 180 países el número es muy pequeño.

Me imagino que para trabajar en una multinacional como Ericsson es muy importante el trabajo en equipo.

La contratación mercantil con los clientes es a menudo a nivel global. Lanzan procesos de oferta con un ámbito geográfico que puede abarcar más de un continente. Son procesos que se inician desde una central y pueden ir dirigidos para muchos países. En ese sentido la respuesta tiene que estar muy coordinada, que ahí es donde entra la coordinación con nosotros como abogados porque es mucho trabajo, con tiempos muy cortos. Todo es para ayer. Entonces si tienes que empezar a construir relaciones todo es mucho más complicado. Si ya las tienes construidas tienes ya mucho ganado y es más fácil organizar la respuesta que das al cliente en cada país.

¿En Ericsson se externalizan algunos servicios legales?

Depende, por ejemplo en España si que se externalizan los procedimientos judiciales, lo mismo que en la mayoría de los países de Europa. En cambio en Estados Unidos no es tan frecuente. De hecho hay un departamento procesal interno. También se solicita asistencia de abogados o despachos externos para determinados informes o asuntos complejos que requieren una dedicación especial.

¿Cómo está jugando la crisis económica en la forma de trabajar dentro del equipo jurídico de la empresa?

En la parte hacia clientes, los precios han ido hacia abajo y las negociaciones son mucho más complejas porque el factor económico es muy importante y en lo que es la parte de proveedores hemos tenido que reaccionar ante la cadena de procesos de concursos de acreedores o suspensiones de pago. Llegan gran cantidad de problemas de pago, sobre todo entre los proveedores pequeños, que cuando la cosa va mal empiezan a caer en cadena y nos obliga a renegociar los pagos con ellos o con los liquidadores de la sociedad. Además de recibir requerimientos de distintas administraciones públicas para que cualquier deuda con estos proveedores se transfiera a ellos directamente. Esto nos está haciendo ser más ágiles e imaginativos. Obviamente, en estos momentos, la contratación incluso de colaboraciones puntuales es imposible.

Si un proveedor tiene problemas financieros, ¿cuál es la imaginación que puedes echar para cambiar esa situación?

Tienes que ser imaginativo para llevar el proceso de la difícil situación económica por la que atraviesa un proveedor de la mejor forma posible para que impacte lo menos posible a Ericsson y se cierre todo de la manera más ordenada. Tienes que estar mucho más encima, tienes que anticiparte a los acontecimientos. Cuando empiezas a recibir las primeras cartas, avisos o señales de que una empresa proveedora puede tener problemas económicos tienes que adelantarte a eso. Entre otras cosas, para estar prevenidos, desde el Departamento Jurídico damos formación específica a las distintas áreas para hacerles consciente s de los riesgos. En este caso, por ejemplo, al departamento de compras le impartimos formación regular y les damos información actualizada para que sepan en qué cosas tienen que fijarse y tener en cuenta para, inmediatamente, avisar al equipo jurídico y que podamos rápidamente intervenir en los procesos.

¿Cuánto antes te anticipes mejor?

Sí, cuanto antes te des cuenta de que algo va mal más medidas puedes tomar.

¿Se nota más la crisis en España que en otros países?

Creo que lo hemos notado de forma generalizada. En España se ha notado mucho pero cuando comentas con los colegas de otros países ves que también tienen problemas.

¿Los ejecutivos de las empresas necesitan ahora más a los abogados con la crisis?

Saben que tienen una responsabilidad y que tienen que recurrir a nosotros para tener más claro todos los riesgos y consecuencias de tomar unas decisiones u otras. Actualmente, las negociaciones con los clientes se hacen muy duras en términos y condiciones. Hay directivas corporativas muy estrictas y comunes para todo el mundo que han de observarse y hay procesos de aprobación internos que deben seguirse, lo que requiere de una gestión ágil y rápida para no perjudicar al negocio.

¿En una empresa tan ligada a las nuevas tecnologías como Ericsson como se maneja un abogado?

El mundo de la tecnología avanza muy deprisa y estamos en tendencia de poner puertas al campo para intentar controlar… Siempre se ha dicho que las leyes van por detrás de la realidad y aquí en tecnología todo va tan deprisa que es imposible. Recurres a la imaginación, tienes que anticipar soluciones creativas para todas las cuestiones que te van planteando. Primero necesitas entender bien el negocio que quieren desarrollar, el detalle que te permita darles un marco jurídico de actuación lo más sencillo posible pero que cubra adecuadamente los riesgos a los que puedan estar expuestos.

¿Eres partidaria de poner muchas leyes para controlar el nuevo mundo tecnológico al que estamos asistiendo?

No, tienen que haber normas en su justa medida. A veces un exceso de regulación puede no corresponderse con la realidad que el mercado está necesitando.

¿En este momento hay suficientes leyes o se está dando palos de ciego?

Se están dictando tantísimas leyes en todas las áreas y materias. Está cambiando todo tanto que la verdad es que tenemos mucha legislación ahora mismo para analizar. ¿Suficiente? Nunca va a haber suficientes. Encontrar la justa medida de legislación es complicado…

¿A nivel sectorial cuales son las principales inquietudes de los abogados de empresa?

A pesar de que se ha avanzado mucho, todavía hay un poco de falta de reconocimiento. Hay abogados de empresa pero en ocasiones se piensa que no es función estratégica del negocio y queda sometida a importantes restricciones de costes. Topas con el hecho de que queriendo hacer una labor cada vez mejor te reducen tanto que no das abasto. La exigencia a los departamentos jurídicos es cada vez mayor pero con menos recursos para trabajar.

Tradicionalmente ha habido una especie de frustración entre los abogados de empresa por el gran distanciamiento con las distintas áreas de la compañía.

Es verdad que una de las grandes batallas de los abogados de empresa es entenderte con la división comercial y los directivos de la compañía. Pero la verdad es que, al menos por la experiencia que yo tengo, hemos avanzado muchísimo en que haya un mejor entendimiento. Tanto por parte de nosotros los abogados como por parte de negocio se ha hecho un gran esfuerzo para integrar y respetar nuestra labor. Ahora mismo, todas las áreas de negocio son muy conscientes del valor del equipo jurídico. Quizás, por el momento económico que atravesamos necesitan mucho más el asesoramiento preventivo y global. A nivel corporativo ha habido un real interés en que nos formáramos en el negocio, las actividades comerciales que lleva a cabo Ericsson, el entorno de mercado y la parte financiera conociendo los números de la compañía. Ha querido que tuviéramos un entendimiento global y no nos ciñéramos a la mera parte jurídica, que nos integráramos más en el día a día de la empresa y, en ese sentido, creo que hemos conseguido que haya mayor cercanía y colaboración.

¿Con la crisis, las empresas están recurriendo más a externalizar el servicio jurídico?

Tampoco y hay está el problema. Si tienes una asesoría interna quieres que te haga lo máximo posible porque la externalización también cuesta. Estamos en el reto de manejar más con menos y reducir costes. Es un mal que no mejora y que con la crisis ha empeorado..

¿Qué ventajas tienen para las empresas contar con un departamento potente de jurídico?

Una de las ventajas que tiene que una empresa tenga asesoría interna es el conocimiento que tiene de la compañía y la oportunidad que tienes de formar a las distintas unidades de la empresa. Formar en temas legales, riesgos, trasladar las políticas y directivas internas que son a nivel nuestro ley. Toda esa actividad de control de cumplimiento y conformidad con las normas, si estás dentro de la compañía, es más fácil trasladarla y gestionarla.