Franco ConfortiPor Franco Conforti, Director de Acuerdo Justo

En realidad éste titular lo acuñe en el año 2008 mientras escribía mi primer libro “Liderazgo positivo: construir el futuro como imaginación e idealismo”.

La idea central es tan simple que se revela en toda su complejidad cuando se piensa en cómo llevarlo a la práctica.

Se trata de “… asumir un compromiso distinto, un compromiso de <ser> y no de <hacer>. Un compromiso, mediante el cual mi trabajo debe estar siempre al servicio de los demás y de ahí surge mi hacer”.

La mediación puede ser útil para muchas cosas y muchos fines, entre ellos: educar. Educar en escucha, en resiliencia, en comunicación, en convivencia, etc.

Voy a centrarme en el mediador. Hablo de mi experiencia personal, de lo que me ha sucedido a mí como persona, de los cambios que he experimentado desde que deje el ejercicio de la abogacía para dedicarme exclusivamente a la mediación.

Una de las primeras cosas que el mediador aprende es que debe conocerse a si mismo. Un requisito indispensable es realizar un “viaje interior” para descubrir las fortalezas y debilidades que tengo como mediador.

El viaje de auto-conocimiento puede llevar al mediador a descubrir que debe mejorar su manejo emocional, su escucha, su empatía, su forma de empoderar, su forma de comunicar para ser más asertivo, sus capacidades resilientes, etc.

En mi caso me reconocí una persona muy emotiva y con un manejo emocional muy poco provechoso. Es por ello que he tenido que estudiar mucho sobre “emociones”. Debía ganar en estabilidad y autocontrol, sino era imposible ayudar a otros a estabilizarse y/o controlar los estados emocionales para luego sacarles partido, y es que no se puede enseñar lo que no se sabe.

Otro aprendizaje me condujo revisar mi “flexibilidad”. Como es sabido en la facultad de derecho a los abogados se nos enseña a ser rígidos tanto que algunos llegan a extremos inflexibles cuando saben que la Ley está de su lado.

Por tanto ya se puede imaginar el lector el cambio sustancial que suponía “permitirme” a mi mismo ser “flexible”. Resultaba sorprendente porque así podía comprender a las partes, comprender en toda su profundidad y extensión lo que las partes decían y ¡sin necesidad de compartirlo! Era una forma de comprensión de tal calado que nunca antes había experimentado.

Descubrí que como mediador podía ser “flexible” y que si además aplicaba una filosofía de vida “positiva” el resultado siempre era más original, más creativo que en definitiva es lo que hacia que las mediaciones pudieran llegar a acuerdo.

Así fue como comencé a trabajar sobre “mis expectativas”. Normalmente buscaba (tal vez por deformación profesional como abogado) alcanzar un acuerdo, mi finalidad al trabajar como mediador era que las partes llegasen a un acuerdo, por lo tanto actuaba con esa finalidad.

El descubrir “mis expectativas” fue el inicio del cambio definitivo, comprendí que mi hacer estaba íntimamente relacionado con mi forma de ser.

Punto y aparte merece hablar de “los valores”.

La escala de valores entre las partes puede diferir tanto como de la propia. Descubrí que tenia que “revisar” mi escala de “valores”. Y éste es el tema, porque el compromiso de “ser” tiene relación directa con la ética del mediadores.

Descubrí que como mediador mi cometido era ayudar a las partes a “construir los valores” que ellas proyectaban en cada uno de sus mundos ideales, es decir a aplicar, a materializar sus valores.Y esto que parece simple encierra un trabajo enorme de escucha, comprensión emocional, razonamiento, diálogo, lógica retórica y ética.

La mediación estaba cambiando mi forma de ser, estaba educándome y enriqueciéndome interiormente en aspectos en los que nunca antes siquiera había reparado.
El cambio en positivo que la mediación ha obrado en mí como persona es notorio, mi trabajo ha asumido un nuevo compromiso, el compromiso de “ser” y no de “hacer”.

Bibliografía

Conforti, Franco. 2008. Liderazgo positivo: construir el futuro con imaginación e idealismo. Buenos Aires: Acuerdo Justo.
Seligman, Martin. 2003. La auténtica felicidad. Translated by M. D. y. A. Debritto. Barcelona: Javier Vergara Editor.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.