Megaoperativo contra el Cártel del Golfo destapó la existencia de un rancho con 135 animales exóticos

Las autoridades federales de México aseguraron un total de 135 animales exóticos en un rancho de Tamaulipas. El hallazgo ocurrió durante un megaoperativo coordinado por la Secretaría de Marina (Semar) y la Fiscalía General de la República (FGR), el cual estaba destinado inicialmente a desmantelar una red de robo y comercio ilegal de combustible (huachicol) vinculada al Cártel del Golfo.
Cateos en inmuebles relacionados con huachicol destaparon la presencia de 135 animales exóticos en un rancho del estado de Tamaulipas. El reporte del Gabinete de Seguridad detalló una extravagante variedad de fauna silvestre mexicana y exótica internacional.
Como parte de las acciones, fueron cateados un centro de almacenamiento, una gasolinera clandestina, una vivienda, un taller y el rancho donde se localizaron los animales.
El vínculo entre el narcotráfico y los animales exóticos es una problemática histórica y creciente que combina el crimen organizado, el tráfico ilegal de fauna silvestre y el maltrato animal. Originalmente inspirado por los capos colombianos como Pablo Escobar y su famoso zoológico en la Hacienda Nápoles, este fenómeno se ha extendido profundamente en organizaciones criminales de México, Ecuador y otros países de la región.
Las autoridades localizaron una amplía variedad de ejemplares, entre ellos: 5 tigres de Bengala, 3 jaguares, 1 ligre, 21 monos araña, 2 hienas, 3 leones africanos, Bisontes, Tortugas sulcata, Búfalos y hasta un camello.
Las autoridades informaron que al menos 35 de los animales se encuentran en riesgo en México conforme a la NOM-059-SEMARNAT-2010.
Poseer colecciones privadas de fauna exótica funciona como un «prerrequisito» de estatus dentro de los círculos más altos del narcotráfico.
La adquisición de especies costosas y difíciles de conseguir refleja el acceso a recursos ilimitados. Felinos de gran tamaño y primates son paseados o fotografiados para demostrar dominancia cultural en redes sociales.
Algunos líderes criminales han utilizado fosas de cocodrilos o jaulas de tigres para amedrentar, torturar o desaparecer a rivales y víctimas. Los grandes carnívoros se utilizan en ocasiones como un elemento disuasorio o de seguridad perimetral en ranchos clandestinos.
Además, el tráfico de fauna funciona como negocio paralelo. Las redes criminales aprovechan las mismas rutas, dinámicas de contrabando y lavado de dinero de las drogas para traficar especies. De acuerdo con organizaciones como WWF España, el tráfico de vida silvestre es uno de los negocios ilícitos más lucrativos del mundo, equiparable al comercio de armas y estupefacientes.
En el Megaoperativo, al menos 35 de los ejemplares están listados en riesgo bajo la norma mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010, mientras que otros cuentan con restricciones de comercio internacional reguladas por la convención CITES. Toda la fauna fue entregada a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) para determinar su estado de salud, asegurar su manejo especializado y definir los refugios adecuados.





