Entre diciembre de 2018 y agosto de 2026, la población penitenciaria creció un 39.14%, mientras que la capacidad de alojamiento apenas aumentó un 5.89%

El sistema penitenciario de México enfrenta una grave crisis de sobrepoblación y hacinamiento, con un déficit de más de 45,000 espacios y 158 penales saturados a nivel nacional, de acuerdo con los reportes más recientes publicados por El Economista.

EL IMPACTO DE LA PRISIÓN PREVENTIVA

En México, aproximadamente el 42% al 50% de las personas privadas de la libertad se encuentran bajo la figura de prisión preventiva (sin contar con una sentencia firme), lo que agrava de manera directa la sobrepoblación y el hacinamiento en los centros penitenciarios del país.

Los reclusos están en prisión preventiva (esperando juicio o sentencia). La prisión preventiva oficiosa (automática) es objeto de severos señalamientos por parte de organizaciones civiles y organismos internacionales debido a que encarcela a personas antes de comprobar su culpabilidad

MÁXIMOS HISTÓRICOS

El país supera las 275.000 personas recluidas en sus cárceles, alcanzando máximos históricos en los últimos años.

Frente a esta crisis, el gobierno federal anunció la construcción de seis nuevos centros penitenciarios (en Chiapas, Estado de México, Nayarit, Sinaloa, Sonora y Veracruz) con miras a ampliar la capacidad hacia 2028, aunque especialistas advierten que construir más cárceles no resuelve las fallas estructurales en las fiscalías, las investigaciones ni los procesos de reinserción social.

El artículo 18 constitucional establece que el sistema penitenciario se organizará sobre la base del respeto a los derechos humanos, el trabajo, la capacitación para el trabajo, la educación, la salud y el deporte.

Ley Nacional de Ejecución Penal (2016) regula de forma homologada en todo el país la ejecución de las penas y las medidas para lograr la reinserción social de las personas privadas de la libertad y su seguimiento posterior a la liberación

La crisis del sistema penitenciario en México frena la reinserción social debido al hacinamiento, el autogobierno del crimen organizado en las cárceles y la falta de personal especializado.

AUTOGOBIERNO EN LAS CÁRCELES

Alrededor del 35% de las casi 330 prisiones del país operan bajo control de grupos delictivos donde se planean extorsiones, secuestros y producción de drogas.

El autogobierno criminal, la falta de oportunidades y las deficiencias penitenciarias convierten a las cárceles mexicanas en espacios que reproducen la delincuencia en lugar de garantizar la readaptación de personas privadas de la libertad.

REINCIDENCIA

La reincidencia oficial es del 35%, pero ese dato tiene una falla. Es reincidente quien sale de la cárcel y vuelve a ser detenido, dejando fuera de la estadísticas a quiénes nunca interrumpieron el delito. Se trata de presos que desde las celdas, siguieron cometiendo delitos con el teléfono, como extorsiones, estafas, con mando e impunidad.

Cuando una persona ya enfrenta una condena de cadena perpetua o de muchos años en prisión (por ejemplo, 30, 40 o más años), la amenaza de sumar más años pierde su fuerza de castigo real. El delincuente percibe que, biológicamente, no vivirá lo suficiente para cumplir la nueva pena.

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