Desde el Zócalo de la Ciudad de México, el presidente inauguró la celebración del Día de Muertos.

En acto público encabezado por el presidente Andrés Manuel López Obrador, se procedió a la inauguración de la Ofrenda Monumental de Día de Muertos 2019.

El presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, licenciado Andrés Manuel López Obrador, asistió a la Procesión de Aluzamiento de la Ofrenda Monumental de Día de Muertos, Altar de Altares.

El Mandatario asistió acompañado de su distinguida esposa, la doctora Beatriz Gutiérrez Mueller y la  jefa de Gobierno de la Ciudad de México, doctora Claudia Sheinbaum Pardo.

Alfonso Súarez del Real, Secretario de Cultura de la Ciudad de México dirigió la ceremonia en la gran México-Tenochtitlán por los distintos Altares.

Altar de Altares: obra del artista Vladimir Maislin. Esta ofrenda monumental fue elegida por una consulta popular, resultado de la participación ciudadana y comunitaria en sintonía con el espíritu de esta festividad.

Altar del este: el Arco del Xantolo, de formación náhuatl del término latino festiumominum sanctorum o Día de Todos los Santos.

Explicó el Secretario de Cultura que para los huastecos, la muerte no es la finalidad de la vida, el arco de flores, frutas y panes es un portal entre este mundo y el otro, para llegar a él se debe seguir el camino de cempasúchil y el aroma del copal.

En la mesa se sirven bebidas, tamales y otros guisos, se quema mucho cohete.  Se toca duelo cada 15 minutos en toda capilla, templo y cementerio, y asimismo se ejecutan danzas con instrumentos de cuerdas llamada vinuetes.

Estas danzas sagradas, fúnebres, tristes, son acompañadas por comparsas de disfraces que ejecutan su paso para recibir a sus muertos.

Altar del Sur: hanal pixán, ‘La comida de las ánimas’. El día de los muertos de conmemora a los muertos adultos. Se colocan fruta de temporada se preparan platillos típicos como el mucbipollo, una especie de tamal que se cocina bajo tierra, así como tamales de x’pelón, aguardiente del árbol balché, atole de maíz con cacao, pimienta y anís conocido como tan chucuá y se colocan flores silvestres como la xpujuc y xtés. Todo ello, junto a una hermosa jaculatoria que dice: ‘Dejen que nuestros abuelos, que nuestros muertos respiren y se harten de aromas y sabores.”

Altar del Oeste: la música es de Oaxaca, porque el centro de la plaza es Oaxaca, es en donde la fiesta es fraternal. En Cuanajo, Michoacán, ponen flores, frutas y maíz sobre unos caballitos enrosados de madera que carga la gente por las calles hasta la casa del difunto. Para reconocer la morada, se coloca sobre la puerta un arco de flor de cempasúchil, esperando que llegue el de la guanda o cielo, o del guaricho o infierno. Se cantan pirecuas relacionadas con la vela y con la muerta. La vela es luz, la vela enseña el camino, le vela detecta la presencia de los seres difuntos.

Altar Norte: En Sonora, el pueblo yoreme, construye su altar clavando cuatro troncos de mezquite en la tierra, recordando así la pira de incineración indígena que utilizaban sus ancestros. Arriba de él se colocan hasta formar una especie de tarima a la que llaman tapanco, en la que van a poner agua, flores y alimento, y la Cruz del Perdón, esperando que el ánima se encuentre ya en el mundo de flor, en donde todo es armonía. Entre tanto, rezanderos y cantores acompañan a la familia con esta jaculatoria: ‘Salgan, salgan, ánimas en pena, que el rosario rompa por fin sus cadenas. De las llamas del infierno liberen los señores’.

Así, culmina la Procesión del Aluzamiento de las Cuatro Ofrendas, cuatro regiones del país, 32 estados representados en sendas coronas de muerto que se encuentran en los ocho arcos, que junto con la estructura nos recuerdan los nueve pisos del Mictlán.

Fuente: Presidencia de la Nación, República de México