Por Antonio de Arcos Barazal

La Mutualidad de la Abogacía fue fundada en 1948 por el Consejo General de la Abogacía Española con el objetivo de cubrir la previsión social de los abogados.

Es la “aseguradora de los abogados”, a quienes resuelve sus necesidades de ahorro-jubilación, seguro y otros servicios financieros. Como entidad aseguradora privada opera en toda clase de seguros personales, de vida, incapacidad, accidentes y salud. Es además una alternativa al régimen de autónomos de modo que los abogados por cuenta propia pueden optar por el aseguramiento privado de la Mutualidad en lugar de por el régimen de autónomos.

La Mutualidad opera bajo el sistema de capitalización individual al igual que las demás entidades aseguradoras y planes de pensiones. Su actividad está controlada, como la de las demás aseguradoras, por la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones.

Cuenta con 154.000 mutualistas, y el 90% de los Abogados ejercientes tienen depositados sus ahorros en la Mutualidad. El volumen de fondos gestionados ascendía a 31 de agosto de 2009 a 2.665 millones de euros, con un incremento del 12% respecto al año anterior. Su margen de solvencia supera el doble del requerido para las aseguradoras.

El Plan Universal en la principal modalidad de inversión y seguro que ofrece la Mutualidad de la Abogacía. Incluye coberturas de ahorro-jubilación e inversión, fallecimiento, incapacidad permanente e incapacidad temporal, que se suscriben por los mutualistas según sus necesidades.

La gestión de su patrimonio siempre fue positiva desde su creación. Con un concepto tradicional en materia de inversión, la Mutualidad siempre ha tratado de evitar su participación en productos complejos, “difíciles de entender” y lejos de “modas financieras”. El resultado de esta política es, por ejemplo, que 100 euros invertidos en la Mutualidad en 1990 se han convertido a final de 2008 en 548,26 euros, cuando en este mismo periodo los Fondos de Pensiones no alcanzaron ni la mitad de esta revalorización.

La filosofía conservadora, que sólo se asoma al riesgo de manera puntual, para aprovechar oportunidades pero sin aventuras, ha dado a la Mutualidad siempre buenos resultados, con los que se ha consolidado una cartera de renta fija e inmuebles de elevada solvencia y rentabilidad a largo plazo.

Desde la puesta en marcha en 2005 del Plan Universal, la rentabilidad media anual abonada a los inversores ha sido del 6,058% siendo el objetivo mantener este nivel, con las fluctuaciones que marcan los mercados, tanto en el año 2009 como en los siguientes.

La transformación de la Mutualidad ha ido paso a paso desde que en 2005 cambió su sistema de ahorro e inversión de reparto por un sistema de capitalización individual para convertirse en la aseguradora de los abogados y de sus familiares.

La modernización de los sistemas de trabajo la ha convertido en una empresa ágil, con un equipo humano y un proyecto que la sitúa al mismo nivel, o por encima, del de muchas compañías aseguradoras privadas del sector.

Este cambio profundo de sus estructuras acompañado de la implantación de nuevas herramientas informáticas ha permitido superar los retos del pasado reciente y apostar con optimismo por el futuro, trabajando para consolidarse como la aseguradora de referencia del mundo del Derecho, su reto más inmediato. Esta vocación se combina con las acciones solidarias propias de una mutualidad, a favor de sus mutualistas pasivos, a las que se destina el 10% de los rendimientos anuales y otros excedentes.

En este momento la Mutualidad está trabajando en el diseño de nuevos productos financieros con el objeto de ampliar las posibilidades de ahorro a los mutualistas, siempre en función de sus intereses particulares, así como en ampliar sus planes de inversión inmobiliaria para fortalecer el patrimonio institucional de los asociados.

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