Andrea BayerPor Andrea Bayer, abogada especialista en Derecho Laboral de Sanahuja & Miranda

Nos encontramos atravesando una situación económica difícil, que ha puesto en relieve la insostenibilidad de nuestro modelo jurídico-laboral. España se encuentra subsumida a la crisis económica más importante de su historia, lo que indirectamente afecta al mercado laboral y con ello a las empresas de nuestro país.

Ante esta situación se han intentado paliar los efectos de la mencionada crisis con remedios insuficientes para afrontar esta situación. La verdad es que ante este panorama era urgente un paquete de reformas en materia de derecho de trabajo para poder equilibrar, en la mayor parte de lo posible, la desigualdad en la que nos encontrábamos. Lo que provoca que se haya tenido que reformar la legislación en este sentido con la finalidad de estabilizar la situación, con la fomentación y estimulación de nuevas contrataciones, así como el abaratamiento de la indemnización para salvaguardar los intereses tanto del trabajador como del propio empresario.

Fruto de esta situación entra en vigor el 11 de febrero de 2012 el Real Decreto-ley 3/2012, de 10 de febrero, donde establece medidas urgentes para la reforma del mercado laboral. EL objetivo de esta regulación es llegar a conseguir un equilibrio entre la productividad y la competitividad.

Su rápida confección y publicación parecía ofrecer otro marco jurídico a fin de paliar la situación y estabilizar el empleo. Se aplican medidas para fomentar la nueva contratación, la reducción de los días por año trabajado en las indemnizaciones, la ampliación de causas del despido objetivo, la falta de autorización previa para los Expediente de Regulación de Empleo, la supresión de salarios de tramitación, así como una infinidad de acciones que parecía, en un primer momento, la solución al problema latente. Sin embargo, a la vista de su aplicación resulta que se frustra el objetivo. La reforma más trascendente es la variación de los despidos improcedentes. Hay que recordar que antes del mencionado Real Decreto, que entró en (RdLey 3/2012), la gran mayoría de los despidos que efectuaban las empresas eran conocidos como “despidos exprés”. Se caracterizaban por el reconocimiento de la improcedencia en la misma carta de despido así como la puesta a disposición de la cantidad correspondiente a 45 días por año de servicio con el tope de 42 mensualidades, no siendo necesario acudir al juzgado.

En la actualidad esta situación era insostenible, pues las empresas no tenían liquidez para efectuar el pago de elevadas indemnizaciones y mantenían a los trabajadores en plantilla provocando ello una mayor antigüedad en la mercantil.

Pero, desde el pasado 13 de Febrero de 2012 –y después del correspondiente trámite parlamentario, en la Ley 3/2012, de 6 de julio (BOE 07.07.2012)-, la conocida reforma laboral ha sufrido importante modificaciones. En primer lugar, y bajo mi punto de vista la más significativa, es la eliminación del despido exprés. De manera que si la empresa quiere realizar un despido reconociendo la improcedencia y que la indemnización siga estando exenta de tributación, es necesaria una conciliación previa ante el Departament de D’Empresa i Ocupació o ante el Juzgado.

Ante esta situación, es recomendable buscar asesoramiento jurídico desde el inicio de la negociación. En estos supuestos la indemnización se reduce a 33d/a para todos los contratos indefinidos firmados a partir del 13 de febrero, no pudiendo superar la cantidad a la que correspondería a 24 mensualidades. Con la salvedad que para los contratos vigentes en el momento de publicación de la reforma, es decir anteriores al 12 de febrero, la cantidad correspondiente será la equivalente a 45 días por año trabajado con un máximo de 42 mensualidades hasta el 12.2.2012 y de 33 días por año trabajado con 24 mensualidades desde el 13.2.2012 hasta la fecha de efectos del despido. Se introduce en el reconocimiento de la improcedencia del despido la novedad de la abolición de los salarios de tramitación, y sólo podrán ser aplicables en supuestos de readmisión del trabajador.

Por ello, contra la retórica de que la norma serviría para crear empleo, la realidad es que las tasas de desempleo están alcanzando máximos insospechables, pese al leve descenso que ha tenido en los últimos días por el periodo vacacional en el que nos encontramos, por lo que queda vacía de contenido la finalidad de la norma.

1 Comentario

  1. Coincido en la inoperancia de la reforma laboral que lejos de estimular el empleo, lo ha hecho más precario consiguiendo relajar la carga económica a las empresas al realizar despidos y dejando a los trabajadores con derechos recortados.

    El problema del paro, hoy por hoy, es lo que más preocupa a los españoles, según publica el CIS en la encuesta del primer trimestre del año, por tanto mi pregunta es ¿vale la pena reorientarse laboralmente?

    Honestamente, creo que en bastantes casos sí, porque hay muchos sectores muy perjudicados por la crisis y otros que aun generan empleo. En éste artículo se habla de los sectores que más empleo generan en España, interesante:
    http://wp.me/p3I5G1-3B

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