Roque de las HerasEs el rey Midas del mundo de las oposiciones. De hecho, un gran número de interventores de la Seguridad Social, inspectores de Hacienda, interventores de las administraciones locales, inspectores de seguros… y un largo etcétera han salido del Centro de Estudios Financiero (CEF), la escuela de negocios y centro de estudios que Roque de las Heras fundó en 1977.

Él mismo también fue opositor y funcionario. Pero su vocación por la enseñanza y la creciente demanda de preparadores para oposiciones le impulsaron a crear un centro para formar profesionales tanto en el ámbito público como privado. Pero De las Heras también apostó con fuerza por la divulgación de todo lo referido al derecho (mercantil, tributario, civil, del trabajo, contabilidad…) con publicaciones varias (revistas, libros, novedades legislativas, temarios de oposiciones…) y, desde 1990, viene fomentado la actividad creadora y la investigación con los Premios Estudios Financieros.

El 30 de abril se cierra el plazo para la presentación de trabajos de la XXIV edición de este galardón dirigido tanto al ámbito universitario como a la empresa privada y la Administración Pública y muy preciado en el mundo jurídico y financiero.

¿Cuál es el objetivo del Premio Estudios Financieros?

Reconocer y estimular la labor creadora y de investigación tanto en el ámbito universitario como en el de la empresa privada y de la Administración Pública. El Premio Estudios Financieros se convoca en seis categorías integradas dentro de las Ciencias Económicas, Jurídicas y Sociales: Tributación; Contabilidad; Derecho del Trabajo y Seguridad Social; Recursos Humanos; Derecho Civil y Mercantil, y Derecho Constitucional y Administrativo.

¿Cómo surgen estos premios?

En 1981 comencé a publicar las revistas del CEF. Entonces, las cosas ya habían cambiado mucho. En España pasamos de tener entre 400.000 y 500.000 declaraciones sobre el impuesto de la renta en 1977 a contar con casi 12 millones en 1981. El problema que teníamos en aquel momento es que no se sabía liquidar, ahora nos lo hacen los ordenadores pero entonces… Las revistas del CEC nacen 1990 pensando en dar respuesta a nuestros alumnos de másteres y oposiciones y esos alumnos cuando se convierten en profesionales y van a trabajar a Hacienda o a despachos de abogados veo que me demandan este tipo de publicaciones. Al principio, para hacer las revistas acudía a conocidos pero me di cuenta de que tenía que ampliar y, en 1990, decidí convocar los premios. Este galardón surge para buscar gente que se dedica a investigar con el objetivo de que aporte unos mejores conocimientos a mis propios alumnos ¿Por qué? Pues porque normalmente en las áreas de laboral, tributación y demás no hay una solución única y se requiere que se vean otras formas de interpretar las cosas. Es decir, que no solamente sea lo que los profesores enseñan en el aula. Afortunadamente, los premios enseguida se extendieron al mundo universitario. Todas las universidades comenzaron a participar. Y mis alumnos, que luego se convertían en profesionales e iban a los despachos como Uría, Garrigues o Cuatrecasas, contribuyeron también a dar a conocer los premios.

¿Cómo elige el jurado?

Para presidir cada edición procuro que haya una personalidad de derecho mercantil. Recurro, por ejemplo, al presidente del Tribunal Supremo. En derecho tributario suelo acudir al secretario de Estado de Hacienda o al director General de Tributos. Procuro que haya un magistrado, dos del mundo académico (catedráticos) y otros dos de despachos de abogados. Intento siempre buscar la mayor imparcialidad posible, a pesar de que en las cosas humanas la imparcialidad total no existe. Estoy convencido de que con distintos jurados el resultado es diferente. Decir esto es bueno y esto es malo es muy fácil. Normalmente, en la primera selección todo el jurado está de acuerdo pero luego entre los dos o tres primeros concursantes suele ser más difícil elegir el mejor.

¿Cómo afecta el recorte de presupuesto en las universidades a la investigación?

Los universitarios ahora sienten la necesidad de investigar. Pero claro, en la investigación costosa -la que necesita laboratorios, patentes e inversión- se está notando el recorte de presupuesto. En cambio, en la investigación de las ciencias sociales y jurídicas sólo se necesita una biblioteca, sentarse y tiempo. Tal como ha variado la Universidad, ahora se publican muchos más trabajos de investigación pero se publican cosas muy malas, el caso es que cumplan formalismos. Ves que el mismo artículo lo están metiendo tres veces en distintas publicaciones con distinto nombre para poder obtener las acreditaciones en la ANECA. Tendría que haber control de calidad y no lo hay. En las revistas del CEF y en los premios si que hay control de calidad porque a la hora de publicar tienes una limitación de espacio. La gente que se presenta al galardón también es de nivel. En cada modalidad suelen participar entre 30 y 40 trabajos y puedo elegir como máximo 10 o 11 para publicar en nuestras revistas. Pero no hay problema para los no elegidos. Enseguida veo que los trabajos que yo dejo fuera aparecen en otras publicaciones.

¿Cómo ha influido la crisis económica en CEF?

Tenemos dos actividades de formación: por un lado, el mundo de las oposiciones, donde  estos años pasados ha habido una política nefasta de cara al funcionariado: se decía que no eran buenos trabajadores, que tenían una serie de defectos tremendos… Eso creó en el ambiente un cierto pesimismo para animar a ser funcionarios. Pero, además, ha habido un recorte tremendo de plazas. En algún año no se ha publicado oferta y en otros ésta ha sido muy restringida. Así que, claro está, hemos tenido menos alumnos. Ahora parece que se reactiva de nuevo la contratación pública y es que se necesita personal. En estos cinco o seis años últimos se ha notado que no ha entrado gente nueva, al tiempo que ha habido muchas jubilaciones y algunas excedencias.

Nuestra otra gran actividad son los másteres y cursos. Pero la gente no tiene dinero. Además cuando yo me pongo a hacer un master es porque tengo seguridad de que voy a encontrar un empleo y eso no existía. Es decir, que también por este lado en el CEF lo hemos notado.

Nuestra tercera pata de actividad son las publicaciones. Y tristemente, cada vez se compra menos papel. Es algo que afecta a todo el mundo editorial y la prensa escrita.

¿Se está volcando el CEF en internet?

Lo estamos haciendo. Seguimos facilitándolo las publicaciones en papel porque los de mi generación, que son muchos suscriptores, así lo quieren. Hicimos un estudio en la Universidad a Distancia de Madrid, de la que el CEF es el principal promotor, hace cuatro años para ver si la gente quería eliminar el papel y resultó que la gran mayoría no quería que desapareciera. Creo que van a convivir las dos formas (el papel y el soporte electrónico) durante algún tiempo.

¿Internet está revolucionando la enseñanza?

Totalmente. A través de internet podemos tener lo mejor de cada asignatura. Recuerdo que, hace cuatro o cinco años, a un alumno habitual le pilló uno de los muchos cursos en materia fiscal que hacemos de viaje en Alemania. Me mandó un correo contándome emocionado que se había conectado por ordenador y había asistido a la clase desde la habitación del hotel, con el pijama y un refresco en la mano y que, incluso hizo varias preguntas al profesor. Ha cambiado todo mucho. Pienso, además, que con internet hay unos lazos con el profesor más eficaces.

¿Percibe ya la reactivación económica de la que habla el Gobierno?

En el sector oposiciones sí. En septiembre estoy convencido de que vendrán más alumnos porque la Administración vuelve a abrir la mano de la contratación pública. Pero a nivel económico, en los bolsillos de las familias todavía no se ha notado mucho. Las empresas han restringido el gasto. Nosotros hacemos mucha formación para las empresas -nuestra cuarta pata de actividad- y también ha bajado.

Universidades públicas, privadas, escuelas de negocio, cientos de másteres y titulaciones a elegir. ¿No hay demasiada oferta de enseñanza superior en España?

Sí. Eso se tenía que regular. El mercado regulará pero esta libertad que han dejado a las universidades para buscar títulos nuevos… Tendríamos que tener un listado de necesidades y, por tanto, una serie de títulos de acuerdo a esas necesidades. En principio, las carreras tendrían que ser muy dirigidas a una formación y luego especializarte. La vida te irá llevando de un destino a otro e irás buscando las distintas especializaciones que necesites en el transcurso de misma.

¿Cree que habrá fusiones y cierres de universidades y escuelas de negocios?

Sí, tiene que haber cierres, fusiones y tiene que haber también una ordenación ministerial de los títulos universitarios. Luego es que todos hacemos prácticamente lo mismo. Creo que cada uno se debe de especializar en aquello que sea más fuerte y esté más preparado.

Da la sensación de que hay mucho cambio normativo. Por ejemplo, en materia fiscal: primero desgrava la primera vivienda, luego no, luego otra vez sí, al poco tiempo después se vuelve a eliminar y últimamente se ha llegado a hablar de eliminarla con efectos retroactivos. ¿Cómo se lleva tanto cambio normativo?

Ahora va a haber una reforma fiscal que se conocerá antes de verano y que entrará en vigor el 1 de enero de 2015. En algunos casos, a lo largo de ese año, habrá que dar respuesta a esa nueva normativa y, en otros, en 2016. Es decir, da tiempo para formarse y prepararse. Lo malo es la materia laboral. El contrato por 100 euros recientemente anunciado por Rajoy entró en vigor de un día para otro.

Luego creo que tendríamos que tener más garantía jurídica. En principio, las leyes se dice que no son retroactivas pero no es así. Por ejemplo, quien se hace un seguro de vida por 20 años y se deduce el 30% del importe, pues te deberían permitir estarte deduciendo durante esos años establecidos y no que al año siguiente te cambien la tributación. Las normas no deben cambiar con efectos retroactivos. Esa es una cuestión muy criticable. Sucede que los gobiernos intentan que les cuadren las cuentas y, por eso, de repente se plantean quitar el 15% de desgravación por la primera vivienda. No sé si eso es muy constitucional. No se pueden cambiar las reglas de juego a mitad de partido. Eso es algo que deberían respetar.

¿Hay falta de seguridad jurídica?

Sí, eso es falta de seguridad jurídica, sin lugar a dudas.

¿Lo que se va conociendo de la reforma fiscal que viene le suena bien?

Si va dirigida a que se cree trabajo pues a mi me gusta. Es la única forma de salir adelante. Creo que el Gobierno aplicará ahora lo que había prometido en su campaña electoral y, por tanto, soy optimista y confío en que tendremos unas normas para hacer que la economía se reactive.

¿Es necesaria una bajada de impuestos?Sí. Es más, se puede recaudar más con menores tipos impositivos siempre que la economía crezca. El problema de España es la gran deuda que tenemos. Es una barbaridad los intereses que estamos pagando. Este ha sido el gran problema que hemos tenido las empresas: que estábamos muy endeudas.

Tenemos que ser más conservadores. Hay que tener ilusión y hay que endeudarse un poco pero no con tanto exceso como en el pasado.

¿Cree que con la crisis hemos aprendido de los errores cometidos?

Pues no. Momentáneamente sí pero luego dentro de unos años se nos olvida todo. En la época de Suarez la crisis fue muy fuerte, estábamos con un nivel de desempleo parecido al de ahora y la crisis del 92 también fue dura. Ya lo decía la Biblia, siete años de vacas gordas y siete de vacas flacas. Y se va cumpliendo, poco más o menos. La ley de los ciclos se cumple y siempre se nos olvida el pasado.

¿Está preparado el CEF para el examen de acceso a la abogacía?

Estamos muy preparados. Hemos estado trabajando en este examen a lo largo de todo el año pasado. Lo que me gustaría es que hubiera notas porque creo que nuestros alumnos van a ir muy bien.

A mi me parece que el temario que han puesto está muy razonado con el ejercicio de la abogacía pero no se requieren tantos créditos como para ese tipo de ejercicio. Me parecía más razonable lo que teníamos anteriormente. Pienso que será un examen bastante light.

¿Considera el sistema de oposiciones bueno?

Es la única forma en la que no se discrimina. Yo cuando voy a buscar un trabajador muchas veces me dejo influir porque conozco al padre o al tío. Sin embargo, en las oposiciones hay tribunales que hasta el final son saben quien son los opositores. Corriges con un número. Es el sistema más justo

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