En un entorno tan competitivo como el actual, la agilidad en la realización de tareas y procesos es fundamental. No solo por una cuestión de tiempo. El ahorro de costes que supone automatizar y/o delegar determinadas tareas puede ser clave en la cuenta de resultados. 

compliance - diario juridicoImagen: Roberto de la Cruz, Director de CompliOfficer – Compliance Process Outsourcing (CPO) 

En este recién entrado 2020, si vislumbramos un entorno de desaceleración económica en un horizonte temporal de 12 – 18 meses, podemos observar cómo las empresas son más proclives a delegar determinadas tareas en manos de un tercero.

Según una encuesta realizada a la Dirección Financiera por Deloitte en mayo de 2019, el 57% de los encuestados considera que, en los próximos tres años, dedicará la mayor parte del tiempo a actividades de análisis, predicción y soporte a la toma de decisiones, frente a las relacionadas con la contabilidad, el reporte y el cumplimiento. 

Precisamente ¿qué ocurre con las áreas de Legal y Compliance? En realidad, aquí está la tendencia más destacada bajo mi punto de vista: las compañías tienden a externalizar tanto tareas mecánicas como las tareas más especializadas. 

Históricamente, cuando hablamos de servicios BPO, habíamos observado cómo las organizaciones tendían a confiar en un tercero algunos de sus procesos administrativos en aras de focalizar sus esfuerzos en el core business

En el caso que nos ocupa, podríamos pensar en la externalización de áreas como el back office legal, con tareas como la del bastanteo o la gestión de requerimientos. Incluso, ya hemos conseguido automatizar algunas de ellas gracias a tecnología como el RPA (Automatización Robótica de Procesos).

Si dibujamos nuestra organización sobre papel y trazáramos una línea vertical hacia la mitad para medir la complejidad, estas tareas podríamos situarlas en la mitad inferior. 

La novedad real que llega de la mano del ámbito Legal y el de Compliance es que las compañías tienden a externalizar también las tareas más especializadas. Según el último barómetro del Observatorio Legal de Deloitte, una de las principales razones que llevan a los abogados internos a recurrir al asesoramiento jurídico externo es la complejidad de los asuntos y la necesidad de una especialización técnica superior a la de sus propios perfiles profesionales.

Y qué decir del Compliance. Thomsom Reuters llegaba a cifrar en un 24% las compañías que ya apuestan por externalizar funciones de cumplimiento normativo hacia terceros teniendo en cuenta que el aumento de la regulación y su adaptación es una de las principales preocupaciones de los equipos directivos. Si recordamos esta línea imaginaria que habíamos trazado sobre papel, la delegación de tareas más especializadas quedaría situada en la mitad superior.

Esto supone un cambio de paradigma respecto a la visión que se tenía históricamente del Business Process Outsourcing y creo que tanto el sector Legal como el Compliance son pioneros en esta transformación. 

Deloitte destaca que los principales motivos para externalizar tanto funciones legales como de Compliance son la experiencia, la calidad del servicio y la confianza. De eso se trata, de resultar complementarios y no sustitutivos, de generar la suficiente confianza como para ser merecedores de gestionar asuntos tan complejos y delicados como el cumplimiento de la legislación. Auguramos un futuro cada vez más prometedor a esta colaboración.


Autor: Roberto de la Cruz

Director de CompliOfficer – Compliance Process Outsourcing (CPO) 

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