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Antonio Molina Pardo, en el centro, con los otros dos miembros del despacho: Juan José Iribarne y Isabel Maria Rodriguez

Antonio Miguel Molina Pardo se lanzó hace un año y creó su propio despacho, después de trabajar en un juzgado de instrucción y para un par de despachos. Ahora ya son tres, situados en Almería capital y con planes de crear otra sede en Huércal-Overa. Tocan la mayoría de temas de civil, mercantil y administrativo pero sobre todo se especializan en familia, asesoramiento a empresas nuevas tecnologías y indemnizaciones por accidentes de tráfico. Esta es precisamente la especialidad de Molina Pardo, un campo en el que ofrece rigor, así como un trato cercano y personalizado y mucha dedicación, lo que le diferencia frente a lo que suelen ofrecer los abogados de las aseguradoras. Además del despacho, Molina Pardo se dedica a la mediación, y es vicepresidente y cofundador de la Asociación de Mediación Civil y Mercantil Media Acción y Solución de Almería.

Su especialidad son las indemnizaciones por accidentes de tráfico, pero, ¿Para qué sirve un abogado en estos casos? ¿No se encargan de todo las aseguradoras?

En los casos de accidentes siempre interviene un abogado lo que ocurre es que normalmente es a un abogado al que te ha derivado la aseguradora. Pero muchas víctimas de accidentes no saben, y nadie se lo dice, que en las pólizas de seguros hay una parte de libre disposición, que depende de cada póliza, y que permite a quien ha sufrido el accidente elegir un abogado particular y no usar el de la aseguradora. La diferencia de trato se nota, nosotros damos un trato mucho más personalizado, dónde el cliente sabe exactamente cual es su situación y qué va a ocurrir. A veces, cuando vas a un abogado designado por una aseguradora, este tiene que atender muchos casos, y por tanto la atención que te pueden dedicar suele ser menor, y eso puede repercutir en el resultado.

¿Como les llegan los clientes que han sufrido un accidente si no vienen de las aseguradoras?

A nosotros los clientes nos llegan por el boca oreja, por alguien que ha sufrido un accidente y a quien hemos atendido bien. Somos muy transparentes con nuestro servicio y decimos muy claramente lo que le va a costar al cliente, que puede ser nada o sólo una parte de los honorarios, en función de la cantidad de libre disposición que contenga su póliza. Yo creo que vienen por eso, nuestra transparencia, nuestro trato personalizado y por la importancia que damos a su opinión, en todo momento el cliente es el dueño del objeto litigioso, él decide hasta dónde quiere llegar.

En este tipo de casos, ¿Normalmente hay que acudir a la vía judicial?

En muchos casos sí. Primero se inicia una negociación con la aseguradora pero nuestra experiencia es que en la negociación se suele llegar a una cuantía menor de lo que realmente le corresponde a la persona que ha sufrido el daño. Lo que pasa es que mucha gente es reticente a acudir a los tribunales porque se tarda tiempo y es un camino más largo, pero al final, evidentemente, se consigue una indemnización mucho más alta, a veces el doble o incluso el triple de lo que ofrecen en un primer momento. Yo recomendaría como mínimo consultar con un abogado como es el procedimiento y qué opciones se tienen antes de aceptar una cantidad que no se sabe si es mucho o es poco.

¿Ha habido novedades legales o jurisprudenciales en esta materia?

La principal novedad que hemos tenido últimamente es la jurisprudencia sobre el pago de la reparación de los daños del vehículo cuando cuestan más que el vehículo en sí. Así, una sentencia de la Audiencia Provincial de Ourense dice que el hecho de que el coste de una reparación de un vehículo sea superior al valor venal del vehículo, no excluye per se que la aseguradora deba pagar la reparación entera. Muchas audiencias van en esa dirección aunque las aseguradoras no quieren pagar más que el valor de tasación que tiene el vehículo. Por eso estamos ante un cambio significativo.

¿Qué le parece la legislación española en esta materia?

La legislación está bastante bien, pero el problema principal es que cuando quieres ir a la vía civil a reclamar la indemnización tienes que pagar las tasas. El otro gran problema de siempre, que no es de legislación, es al lentitud de los órganos judiciales para dar respuesta a esta gente. En función del procedimiento la persona se puede encontrar que tarda dos o tres años en cobrar, es un procedimiento largo, y la gente te muestra su desagrado porque se tarda mucho.

Otra de sus especialidades es el asesoramiento a empresas, ¿En qué consiste el servicio?

Lo que nosotros vendemos es un asesoramiento integral a la empresa. No intentamos que la empresa gane pleitos, sino evitar que la empresa se vea envuelta en cualquier procedimiento judicial.Una colaboración estable con una empresa implica que conozcamos su negocio, sus necesidades, sus intereses y esto nos permite actuar buscando la forma legal idónea para conseguir sus fines, minimizando gastos, evitando futuras situaciones litigiosas e intentando prever cualquier posible problema antes de que aparezca.

Es el asesoramiento jurídico entendido como un médico de cabecera, si en algún momento surge un problema muy específico se le deriva a un experto en ese tema y fiscalizamos lo que ese experto hace para asegurar que es lo mejor para el cliente. Pero lo que interesa realmente es solventar la situación antes de tener que empezar un litigio.

¿Se ha parado un poco este tema con la crisis?

Ahora mismo es bastante complicado porque ha habido muchas empresas que han cerrado, o empresas que están en franco retroceso. Muchas empresas que están en una situación delicada prefieren eliminar un despacho externo que prescindir de trabajadores propios.

También trabajan mucho con temas de familia

Sí, tocamos todo lo relacionado con familia, tanto divorcios, como regulación de medidas paterno-filiales, modificación de medidas, etc. Son un área importante en nuestro despacho, dando respuestas personalizadas a problemas concretos, para cada caso en función de la casuística y circunstancias que hacen que un expediente y otro nunca sean iguales , apostando por llegar a acuerdos entre partes a través de la negociación y la mediación y solamente cuando esto ha fallado acudimos a la vía judicial.

Son pioneros en materia de derecho de las nuevas tecnologías

Sí, vemos temas de protección de protección de datos, servicios de la sociedad de la información, comercio electrónico, etc. y a nivel de derecho mercantil tratamos con temas de propiedad intelectual y industrial. También llevamos casos de derechos de consumidores y usuarios. Diría que somos de los pocos que podemos dar un servicio especializado en esta materia.