Aquel timbre tan estruendoso sono en cuatro ocasiones para que el respetable se acomodara en sus asientos de la sala Fernando de Rojas ubicada en el madrileño Círculo de Bellas Artes.

Cerca del escenario emergía la figura de un menudo individuo que no paraba de recibir agradecimientos.

Fue la noche de Antonio Garrigues Walker , jurista de prestigio y escritor de teatro vocacional en sus tiempos libres, a la que no faltaron ninguno de sus ilustres amigos de todas las esferas de nuestra vida política y social.

“La Belleza y el silencio” es  su última obra  teatral que la noche del pasado lunes pudimos contemplar gracias al buen hacer de la Universidad Internacional de la Rioja (UNIR), la Universidad en Internet,   y de sus encuentros “Unir Alumni en la Escena”.   Esta obra teatral supone un debate sobre los poderes de la belleza, elemento seductor donde los haya a través del diálogo de sus cuatro protagonistas.

En las presentaciones, el propio José Maria Vázquez, rector de la UNIR  (Universidad Internacional dela Rioja) que coorganizaba el acto, glosó la figura de este veterano letrado,  dejando claro su capacidad polifacética“Estamos ante un hombre multidimensional; similar a Ortega que combinaba la filosofía con la edición de revistas; Gregorio Marañon, investigador, a la par que ensayista o el más contemporáneo Antonio Fontán, ensayista y figura clave en nuestra transición democrática”

A sus recién cumplidos setenta y ocho años, Antonio Garrigues confesaba, tras la obra y en el coloquio con los intérpretes, dirigido por Ignacio Amestoy, de este drama que aprovecha los viajes para escribir. “Cualquier viaje en avión de cierta importancia me sirve para concentrarme y dibujar la trama de cualquier obra”, señalaba . Ahora sigue estando próximo a la firma pero “no tanto como antes, soy un presidente objeto” y reconozco que tengo más tiempo para mis otras pasiones; el teatro, la poesía y la pintura”

Recién llegado de Helsinki, convocado a una reunión de la Trilateral de la que forma parte, Garrigues desnudó su interior más personal a los asistentes en ese coloquio. Contó con sus vivencias con el cineasta Buñuel y el poeta Alberti y defendió a ultranza la creatividad: “no creo que exista nadie sin sensibilidad. Cada uno cultiva sus aficiones como cree oportuno”,explicó, para luego romper una pica por el teatro amateur al que hay que colocar en su lugar

En este intercambio de pareceres, también pudimos conocer los puntos de vista de la periodista Elena Herrero, la belleza, como personaje, en esta obra o el catedrático de Economía  Carlos Rodríguez Braun, quien  en este drama ejerce de espectador que en determinadas ocasiones pide que se rompa el silencio.

En su turno de palabra, señaló a la nutrida concurrencia que aún sigue teniendo cierto miedo escénico a los escenarios”: Llevo cuarenta años como profesor de economía y aún tengo ese reparo de los primeros minutos. Luego, te das cuenta que lo tienes que superar y lo superas”

Tachado de feminista porque muchas de sus cincuenta obras teatrales tienen que ver con la mujer, Antonio Garrigues, que escribió su primera obra teatral a los veinticuatro años,  responde con ironía a esa velada acusación, “Creo que me he ido moderando con el paso de los años” Y destacó su fascinación por autores como Kafka, Ionescu o los monólogos de Joyce. “Ahora estoy en la tesitura de refundir todas las obras y editarlas o embarcarme en un nuevo proyecto teatral” confesó a los asistentes

Sobre el momento actual, el presidente del despacho Garrigues, el más grande de la Península Iberíca, mostró su sinceridad. “ A nivel intelectual es un momento fascinante, pese a que el entorno sea poco solidario en esta sociedad egoísta que ahora vivimos.  No es bueno que estemos viviendo en un momento de estrés permanente aunque realmente”, para luego indicar que no descarta escribir algo sobre este momento “tendría que hacerlo desde una visión filosófica y comprometida del tema y la verdad, desconozco si se puede escribir bien sin sufrimiento de este tema”

También mostró su enojo por la falta de líderes en la sociedad:” no salen aquellos que nos pueden orientar y formar en la televisión. Autores como Savater o Marina no están en los grandes medios y eso me preocupa”, comentó en ese diálogo improvisado del director con sus personajes con la presencia activa del público que llenábamos la Sala Fernando de Rojas.