El bajo índice de supervivencia de las empresas de 5 asalariados o menos (incluyendo autónomos), y que representan un 90% del total, nos hace especialmente frágiles ante la crisis económica. Esta es la principal conclusión de un estudio de ESADE incluido en su Informe Económico de mayo de 2012 en el que, además de analizar las tendencias macroeconómicas de España, Europa y el mundo, se pone de relieve las características de aquellas empresas que están consiguiendo sobrevivir a la crisis

El estudio, que ha sido realizado por la profesora del Departamento de Economía de ESADE Anna Laborda, revela una importante paradoja en nuestro sistema productivo: “Parece evidente que, a pesar de que nuestra gran ventaja comparativa ante la crisis sea la flexibilidad del sector empresarial basado en minipymes, el hecho de que estemos siendo golpeados más que en otros países vecinos radica en esta misma característica”. “Esta circunstancia podría explicar por qué nuestra economía necesita tasas de crecimiento muy elevadas, alrededor del 3% para poder generar empleo de forma relevante”, explica Laborda.

Índice de supervivencia 80,5%

Para realizar el  estudio se han tomado los datos sobre permanencias, altas y bajas de empresas recogidos en el Directorio de Central de Empresas (DIRCE), del Instituto Nacional de Estadística, desde 2008, considerando éste el del inicio de la crisis al ser el primero en registrar un PIB inferior al del año anterior. A partir de entonces, y durante los últimos cuatro ejercicios, la tasa de supervivencia de las empresas españolas, calculada en base la proporción del número de permanencias sobre movimientos totales, se sitúa en el torno al 80-81%.

Anna Laborda, no entra en si éste índice es o no suficiente aunque explica:“Supongamos que tenemos, al inicio del periodo, 100 empresas y que, debido a la crisis, las altas se redujeran a cero. Eso supondría un 20% de bajas, por lo que, en ese contexto, el primer año quedarían 80 compañías, el segundo, 64; el tercero, 52 y así sucesivamente”.

El estudio elaborado por ESADE pone de manifiesto que la permanencia de las empresas no está obligatoriamente relacionada con su tasa de supervivencia, ya que mientras la primera es absoluta, la segunda, al calcularse sobre movimientos totales, está directamente afectada por las altas y, sobre todo las bajas de empresas. De esta manera si nos centramos sólo en la evolución durante 2011 de las empresas sin asalariados, comprobamos que este colectivo, si bien registra un mayor número de permanencias (52,8%), su tasa de supervivencia (76%) es inferior al del resto de empresas estudiadas. Lo mismo ocurre con la que sería la base de nuestro sistema productivo, las empresas de 1 a 9 asalariados, que tienen una permanencia del 42%, aunque su supervivencia se sitúe en penúltimo lugar del estudio, con un 84%.

Las empresas de 10 a más empleados, en cambio, pese a ser las menos numerosas y las que menos peso aportan al colectivo de empresas que permanecen en 2011 (5,2%), tienen una tasa de supervivencia superior. En concreto, un 94,3%, las empresas de 10 a 19 empleados y un 96,7%, las de más de 20.

En cuanto a losautónomos, el estudio no muestra grandes tasas de supervivencia pero, como mínimo, son un colectivo dinámico, con un gran número de altas aunque también de bajas.

Sobreviven alimentación, bebida y tabaco

Algo similar, aunque no de forma tan acusada, ocurre con la supervivencia por sectores. Mientras que los índices de permanencia mantienen al comercio, a la construcción y a otras actividades de técnicos y profesionales según el DIRCE (más de la mitad de las permanencias), niguna de ellas, salvo el primero, con un 81,1%, registran un índice de supervivencia superior al la media del 80,5% —construcción, un 78,5% y hostelería y restauración, un 74,5%—.

Por el contrario, la alimentación, bebida y tabaco (91%), industrias extractivas (90,9%) y energia, gas y agua (90,8%) son los sectores con mayor tasa de superviviencia, aunque su peso en movimientos no sea significativo.

En este apartado, Anna Laborda destaca que “la mayoría de actividades económicas con tasas de supervivencia por encima de la media pertenecen al sector industrial y manufacturero, aunque con claras excepciones, como, por ejemplo, las actividades sanitarias, la asistencia residencial y servicios sociales, las actividades inmobiliaria, y cómo no, el comercio”.

A la hora de valorar qué influye más en la supervivencia de la empresa española, si el tamaño o la actividad de la misma,  los responsables de este estudio de ESADE lo tienen claro: la primera. Del cruce de las tasas de supervivencia en ambos campos se desprende que, con independencia del sector, las empresas con mayor número de trabajadores registran tasas más altas de supervivencia salvo algunas excepciones.

Los únicos sectores donde las minipymes sobreviven más que la media son, en el caso de las empresas sin asalariados, energía, gas y agua (84,2%); transporte y almacenamiento (84%);  industrias extractivas (83,7%); alimentación, bebida y tabaco (83,7%), y actividades sanitarias (82,5%). En el de las de entre 1 y 5 asalariados, son pocos los que superan el 90% de supervivencia. Tal es el caso del grupo de alimentación, bebida y tabaco (91,6%), industrias extractivas (91%) y química y farmacéutica (90,6%).

 Conclusiones

Para Anna Laborda: “Como reflexión, sugeriría a los gobiernos, tanto central como autonómicos que actúan en dos vías: la primera, que se esforzaran en analizar de forma precisa qué sectores, por su idiosincrasia, presentan una necesidad de estructura empresarial basada en minipymes y comprobaran cuál es la presencia de dichos sectores en nuestra economía y su distribución de las comunidades autónomas. Y, como segunda propuesta, que intentaran potenciar las activdades económicas que generan mayor tamaño de empresa y concentración en sectores con estructura de minipymes y que no la requieren específicamente” . “Se debería potenciar la sinergia entre sectores y compañías para crear empresas de tamaño medio y garantizar mejor su supervivencia”, concluye Laborda. 

1 Comentario

  1. Uno de los problemas por lo que desaparecen es la poca cultura empresarial “de red” o de colaboración. Los empresarios suelen ser, capaces de llevar adelante una idea, pero les es difícil compartir decisiones con otros.

    Aún hoy, con las dificultades que el mercado ofrece, es difícil plantear a las Microempresas que el mejor camino para salir adelante es la Colaboración entre Empresas, incluso de su mismo sector de actividad.

    En AEMME damos la oportunidad de que los propios Asociados sean los que participen y hagan Asociación

    De tal manera que la Asociación no contrata Servicios ni productos, sino que son los PROPIOS Asociados los que GENERAN NEGOCIOS con el resto. La Asociación hace de interlocutor, es la vía que permite el contacto entre todos los Asociados.

    Con esta iniciativa lo que queremos es reactivar el consumo y acceder a un mercado cada vez mayor.

    http://www.formacion-emprendedores.org
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