El Gobierno de Boric fracasó dos veces tratando de reformar la carta magna y continuará vigente la constitución actual.
Chile ha vuelto a votar en contra de una nueva Constitución. Más de 6,8 millones de chilenos han votado no al nuevo texto, un 55,8%. El resultado ha sido más ajustado que el 61,9% en contra que se alcanzó en septiembre de 2022; y esto también se refleja en cómo se ha distribuido el voto por el país.
Los chilenos rechazaron una nueva Constitución al votar en contra de la propuesta liderada por la derecha en un plebiscito celebrado este domingo.
La opción “por la negativa” se impuso con el 55,76% de los votos, con el 100% de las mesas escrutadas y un porcentaje de participación de 84,5%.
Se trató de un nuevo intento por reemplazar la Constitución actual, que data de 1980, sancionada en tiempos de la dictadura de Augusto Pinochet.
La carta actual fue redactada en 1980, en plena dictadura de Pinochet, aunque sometida a 70 reformas
La redacción del nuevo texto constitucional estuvo liderada por el Partido Republicano, fundado por el ultraderechista y excandidato presidencial José Antonio Kast.
«Una gran mayoría de chilenos ha rechazado la propuesta constitucional que nosotros impulsamos desde el Consejo constitucional», declaró Kast tras conocerse los resultados.
La de Chile ha sido una vuelta más que larga, que ha implicado dos procesos constitucionales en cuatro años, para volver al mismo punto. Porque, tras el plebiscito de este domingo 17, la opción en contra de la propuesta de nueva Constitución ha sido respaldada en las urnas por más del 55% de la ciudadanía.
en el texto vigente, el Tribunal Constitucional (TC) tiene la facultad de realizar el control preventivo de las leyes, es decir, examinarlas antes de que sean promulgadas. Es un papel que ha sido cuestionado, sobre todo por las izquierdas, que lo han catalogado como una tercera cámara legislativa. Por ejemplo, en 2017 los jueces declararon inconstitucionales algunas de las normas que reformaban al Servicio Nacional del Consumidor (Sernac), entre ellas poder investigar, sancionar y aplicar multas a los proveedores que infringieran la ley.
A pesar de todas sus reformulaciones en los últimos 30 años y que se haya sacado el nombre de Pinochet, esta es una Constitución a la que las izquierdas le han cargado como pecado de origen haber nacido en dictadura.
Con este último acto electoral, se cierra la discusión constitucional, pero ello no asegura legitimidad futura. El presidente Boric se dirigió al país para asegurar que se cierra la discusión constitucional durante su mandato
La lectura del primer rechazo constitucional debe ser revisada a la luz de un segundo rechazo. El relato que se ha construido respecto de las razones del triunfo del voto en contra en el plebiscito del 4 de septiembre de 2022 puso foco en el contenido del texto y en el accionar de los convencionales.
La propuesta que buscaba expandir derechos y fortalecer el rol del Estado, ampliar mecanismos de participación, además de un órgano ideologizado y partisano serían las principales razones que lo explicaban.
Los chilenos no querían un texto refundacional progresista. Muchos llamaron la atención, además, al papel de independientes y movimientos sociales en la convención; sería su presencia la causante de la incapacidad de ofrecer a la sociedad un texto transversal.






