En la Corte de Talca, con motivo de los festejos del Día de los Patrimonios, se llevó a cabo la inédita celebración de un juicio simulado y basado en el cuento de los tres cerditos y el lobo feroz
El Día de los Patrimonios en Chile es la fiesta cultural más grande del país y se celebra anualmente el último fin de semana de mayo (sábado 30 y domingo 31 de mayo de 2026). Durante estas jornadas, miles de espacios históricos, culturales y patrimoniales abren sus puertas gratuitamente al público.
El presidente de la Corte de Apelaciones de Talca, Carlos Carrillo González, encabezó el Día de los Patrimonios, jornada que buscó acercar la labor judicial a la comunidad, con un juicio simulado, recorrido guiado por el edificio y explicaciones sobre el funcionamiento del tribunal de alzada.
“Fue una jornada realmente emocionante, ya que nos encontramos con la sorpresa que vino mucha gente y que todo salió muy bien, además me alegró ver la presencia de muchos niños, en un lugar que está cubierto con un halo de secretismo, de reserva, y la verdad es que no es así, estamos abiertos a todo el público y con deseos de que la gente entienda nuestro trabajo, la labor que desempeñamos y la trascendencia en la sociedad del Poder Judicial”, manifestó el ministro Carrillo.
Sobre el juicio simulado de los “Tres cerditos y el lobo feroz”, el presidente del tribunal de alzada aseguró que fue una excelente actividad, “estuvo muy entretenido, todo el mundo se rio y participó, por lo que se consiguió el objetivo de hacer entender a la gente de lo que es un juicio, me alegró mucho por la participación de todos, ya que fue una muy linda jornada”.
Dentro de las actividades preparadas para los visitantes, se realizó un juicio simulado de “Tres cerditos en contra del lobo feroz” donde el lobo es acusado por los delitos de soplido temerario, destrucción de viviendas porcinas y alteración grave a la tranquilidad pública del bosque.
Por lo general, un juicio simulado de «Los tres cerditos y el lobo» es una dinámica lúdica y educativa donde se recrea un proceso judicial, acusando al lobo por daños, allanamiento o intento de homicidio, mientras su defensa alega inocencia (como un simple estornudo accidental).
En ésta dinámica lúdica, el Juez es quien mantiene el orden en la sala, dirige el debate y dicta el veredicto final. La Fiscalía acusa al lobo y presenta pruebas (como los restos de las casas destruidas) y testimonios. Por su parte, la Defensa, que representa al lobo, argumenta a su favor (ej. que padece de fuertes alergias) y desacredita los cargos. Finalmente, los tres cerditos y los otros animales ofician de Testigos declarando sobre el miedo y los daños.
La parte resolutiva del caso ordena al lobo a reconstruir las casas de los cerditos, pedir disculpas públicas y asistir obligatoriamente a talleres de control de impulsos y respiración.






