El presidente de Colombia, Gustavo Petro, afirmó este domingo que Bolivia vive una “insurrección popular”

Protestas y bloqueos se están desarrollando actualmente en Bolivia, por grupos de izquiera que exigen la renuncia del mandatario de ese país, Rodrigo Paz.

Organizaciones sindicales y sociales mantienen bloqueos estratégicos en rutas del Altiplano y protestas masivas (conocidas como «Marcha por la Vida») que han colapsado el orden público.

Desde el oficialismo se acusa a los dirigentes detrás de las protestas de responder a intereses políticos del expresidente Evo Morales, buscando acortar el mandato de un presidente que asumió hace pocos meses.

Las protestas y pedidos de renuncia contra el presidente Rodrigo Paz se deben a la severa crisis económica que atraviesa el país. Sectores sindicales, mineros y campesinos exigen su salida inmediata argumentando que su gestión no ha logrado frenar la escasez de dólares, el desabastecimiento crónico de combustibles, la inflación y la falta de insumos.

Mientras se cumplen tres semanas de protestas y bloqueos en Bolivia, surge la pregunta sobre si Rodrigo Paz podrá sostenerse en el poder o si el país se encamina hacia una nueva crisis presidencial. Aunque analistas consideran que las movilizaciones aún no alcanzan el nivel nacional de otras crisis del pasado, advierten que el desgaste político, la economía y la ruptura con sectores populares han debilitado al mandatario en solo seis meses de gestión.

Bolivia atraviesa una severa crisis institucional con denuncias cruzadas de golpes de Estado. El gobierno del presidente Rodrigo Paz enfrenta masivas protestas y bloqueos carreteros. En simultáneo, el expresidente Evo Morales denuncia una persecución política tras ser declarado rebelde y recibir una orden de captura por presunta trata de personas.

Sectores campesinos, mineros y cocaleros leales a Morales llevan a cabo bloqueos en rutas estratégicas y han tomado puntos clave, como el aeropuerto de Cochabamba. El gobierno ha iniciado operativos militares para despejar las vías, lo que ha elevado el nivel de confrontación.

Desde el oficialismo denuncian que las violentas protestas y ocupaciones forman parte de un intento de desestabilización impulsado por Morales para evitar ir a la cárcel. Paralelamente, los movimientos sociales movilizados acusan al actual gobierno de persecución y de llevar a cabo un golpe blando contra los sectores obreros y campesinos.

Por su parte, Gobiernos de la región (como Argentina, Chile, Costa Rica, Perú y Ecuador, entre otros) han expresado su rechazo a cualquier acción de desestabilización en Bolivia y emitieron comunicados respaldando al gobierno constitucional de Rodrigo Paz.

El medio Infobae afirma que el presidente Rodrigo Paz ha tomado el gobierno, pero no el poder, y es víctima de una conspiración que intenta derrocarlo para mantener el narcoestado y la impunidad.

“La violación de los derechos y libertades de la gente por medio de marchas, bloqueos, manifestaciones, agresiones criminales, atentados, masacres, asesinatos, supresión de servicios públicos y diversas formas de terrorismo, con narrativa de reivindicaciones sectoriales o sociales, es la metodología del crimen organizado trasnacional que, con denominación de populismo e izquierda, ha suplantado la política por delincuencia organizada que, en el siglo XXI, ha instalado gobiernos narcoterroristas en Latinoamérica”, concluyó en su análisis el medio digital Infobae.

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