Los senadores han venido revisando la implementación del Plan Especial de Desarrollo de Zonas Extremas
Los legisladores se encuentran revisando la implementación del Plan Especial de Desarrollo de Zonas Extremas que se traduce en recursos permanentes para comunas aisladas que desarrollen proyectos de relevancia local.
Las zonas extremas de Chile son territorios reconocidos por ley (Ley 20.655) debido a su aislamiento geográfico, condiciones climáticas complejas y baja densidad poblacional.
Uno de acuerdos que adoptaron los integrantes de la Comisión de Zonas Extremas era la de remitir una serie de oficios a las autoridades sanitarias.
El plan persigue entregar recursos de forma permanente, a las localidades más lejanas de la capital, lo que permitirá desarrollar proyectos de relevancia local, atraer inversión y generar descentralización para dichas las zonas.
Esta política que contempla una inversión de 1,6 billones de pesos en diez años, se encuentra vigente desde 2014 pero se decidió fortalecerla entre el 2025 y el 2035. Todo con el fin de superar brechas históricas de equidad territorial en áreas apartadas.
El Servicio de Salud deberá responder 29 oficios, en particular aquellos de zonas extremas, con el fin de conocer sobre la dotación actual de médicos especialistas, sus modalidades contractuales, los estudios de brecha y la forma en la que se ha cuantificado esta deficiencia considerando las nuevas demandas de los pacientes.
El próximo 3 de junio, el ministerio de Salud se hará presente en la Comisión de Zonas Extremas para analizar las brechas sanitarias en los territorios en cuanto a Atención Primaria de Salud (APS) y la gestión de los hospitales, entre otros temas.
Se trata de un plan estratégico que por primera vez inyectará recursos de forma permanente, lo que permitirá desarrollar proyectos de relevancia nacional, atraer inversión y generar descentralización para las zonas extremas del país, tal como lo comprometió en mayo de 2022 el ex presidente Gabriel Boric.
El Banco Mundial informó que “Ciertas áreas en Chile han sido históricamente identificadas y calificadas como Zonas Extremas (ZE), por lo que han recibido un tratamiento especial en materia de políticas públicas. Muchas de las políticas de excepción que benefician actualmente a las ZE fueron creadas hace más de 20 años y han seguido una dinámica incremental que no está basada en evaluaciones de impacto. Esto ha generado beneficios en diversos ámbitos, algunos de ellos de dudosa efectividad y eficiencia, con altos costos fiscales y objetivos diversos que no necesariamente coinciden con el propósito inicial.”
La salud en las zonas extremas de Chile (como Arica y Parinacota, Tarapacá, Aysén y Magallanes) enfrenta una crisis estructural por la severa escasez de médicos especialistas y la falta de infraestructura compleja. Esto obliga a los pacientes a realizar largos y costosos traslados a centros urbanos nacionales para recibir tratamientos adecuados.
La dependencia del sistema público es altísima (más del 78% de la población nacional a través de FONASA), pero retener profesionales en lugares remotos es difícil debido al aislamiento y las condiciones geográficas. Esto genera largas listas de espera.






