En el marco del Bicentenario Duque invita a la reflexión, para que Colombia se libere de la violencia, la corrupción, el populismo, las envidias y los sentimientos que invitan a la destrucción.

El Presidente Iván Duque cerró la misa de acción de gracias por el Bicentenario, que tuvo lugar este sábado en la Catedral Primada de Colombia en Bogotá, donde reflexionó sobre el presente y futuro del país.

Durante la celebración de la misa de acción de gracias por el Bicentenario, el Mandatario dijo que Colombia es “un país resiliente; un país que se ha forjado con esfuerzo ante todo tipo de adversidades para salir siempre pensando en grande; es el país que nos debe motivar a que solamente nos unamos en las cosas que traen el mayor bienestar al pueblo colombiano”.

Después de 200 años, el presidente Duque llama a los colombianos a pensar nuevamente en:

“Liberarnos de la corrupción, la más absoluta de las putrefacciones morales; liberarnos de la violencia, que no exista causa alguna que sea justificada para arrebatarle la vida o la libertad a un ser humano. Hoy debemos liberarnos, también, de los populismos; liberarnos de las envidias; liberarnos de los sentimientos que invitan a la destrucción”.

Aseguró el Mandatario que Colombia se viste, con orgullo, de Bicentenario, para la construcción de 200 años nuevos de historia pensando en el futuro mejor de todos los ciudadanos.

El Jefe de Estado llamó a la reflexión de los colombianos e invitó a que “la fe sea un motor fecundo que nos ayude, todos los días, a mirar más lejos, a volar más alto, a concentrarnos en la construcción de una paz con apego al imperio de la ley y al respeto del prójimo”.

Asimismo, hizo un llamado para que la eucaristía sea una invitación de liberación del maltrato a los niños, a la mujer, la violencia doméstica y también de emancipación del microtráfico que atenta contra la juventud.

En las reflexiones, el Presidente Iván Duque se refirió, igualmente, al sentido autocrítico que deben tener los colombianos, ya que en su criterio es importante “entender que la construcción de la nación es más importante que el éxito inmediato y efímero”.

En la casa de Dios, convocó a que “todos consagremos a Colombia a la gloria del Señor, que todos consagremos a Colombia a que nos dé templanza, a que nos dé sabiduría, a que nos ayude a tener siempre el sentimiento claro de que antes del prejuicio tiene que estar la reflexión, y que antes de la tentación agresiva del lenguaje frente al contradictor, esté presente el camino de la unidad”.

Finalmente, el Mandatario aseguró que “Colombia se viste, con orgullo, de Bicentenario; gente con orgullo del Bicentenario. Y ahora empieza la construcción de 200 años nuevos de historia, que queremos labrar con amor, con convicción y pensando en el futuro mejor de todos los ciudadanos”.

Fuente: Presidencia de la República, Colombia