Fue aprobado por unanimidad en el Senado el Proyecto que busca prevenir y erradicar la ablación o mutilación genital femenina

Este proyecto, promovido por la senadora Clara López, Pacto Histórico, crea una política pública basada en estrategias pedagógicas, sistemas de información y hojas de rutas de atención para prevenir y erradicar esta práctica que vulnera la integridad física de las mujeres.

En el debate se conocieron cifras alarmantes: 204 casos de mutilación registrados oficialmente, de los cuales 56% afectan a niñas entre 0 y 5 años. 86 corresponden a población afrodescendiente. El debate y votación del proyecto continúa a consideración de la plenaria.

Colombia es el único país de América Latina que ha reconocido oficialmente la persistencia de la Mutilación Genital Femenina (MGF) en su territorio. Esta práctica, aunque invisibilizada por años, se concentra principalmente en algunas comunidades indígena.

Las autoridades advierten un alto subregistro, ya que muchos procedimientos ocurren en entornos familiares íntimos y las complicaciones no siempre llegan a los hospitales.

La mutilación genital femenina (MGF) entre poblaciones afrodescendientes es una problemática de derechos humanos y salud pública que afecta a millones de niñas y mujeres, principalmente en África, pero que también persiste en las diásporas de América y Europa. Se utiliza para «asegurar» la castidad, controlar el deseo sexual femenino y garantizar la fidelidad matrimonial.

La ablación o mutilación genital femenina (MGF) no es una práctica tradicional ni sistemática entre todos los grupos indígenas o la población general. Los expertos y lideresas indígenas sugieren que no es una tradición prehispánica, sino una práctica adoptada posiblemente de poblaciones esclavizadas o por interpretaciones religiosas externas. Mujeres de las propias comunidades, como la red de lideresas apoyada por UNFPA Colombia, trabajan para transformar estas costumbres desde el diálogo interno, priorizando el derecho a la salud y la integridad.

El sistema de salud y las organizaciones de derechos humanos trabajan en la detección y atención de mujeres sobrevivientes que llegan como refugiadas.

La mutilación genital femenina (MGF) consiste en todos los procedimientos que, de forma intencional y por motivos no médicos, alteran o lesionan los órganos genitales de las mujeres y niñas. Puede incluir la extirpación parcial o total del clítoris (clitoridectomía), de los labios menores, o el estrechamiento de la abertura vaginal (infibulación), entre otras lesiones. Se realiza principalmente por razones culturales, sociales o religiosas, a menudo bajo la idea de «purificar» a la mujer o controlar su sexualidad.

Las consecuencias inmediatas incluyen dolor intenso, hemorragias e infecciones. A largo plazo, puede causar quistes, infertilidad, complicaciones en el parto, trauma psicológico e incluso la muerte.

Organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF la clasifican como una violación extrema de los derechos humanos y una forma de violencia de género. Diversas organizaciones trabajan en programas de educación y empoderamiento para que las propias comunidades abandonen la práctica voluntariamente. Las mujeres que sufren Mutilación Genital Femenina suelen ser mutiladas en su infancia, en algunos casos incluso cuando son bebés o durante la adolescencia. Los testimonios de las mujeres que han sufrido este tipo de mutilación son realmente desgarradores, desde el procedimiento, hasta el daño psicológico posterior. En muchos casos se hace desde la precariedad, el dolor, falta de higiene, etc.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.