Entre acordes patrios, cruces de discursos y emotivos recuerdos, el país presenció una instalación cargada de simbolismo político

La solemne jornada arrancó en el Salón Elíptico con los compases imponentes de la banda de la Policía Nacional interpretando el Himno Nacional, dando paso a una de las instalaciones de periodo legislativo más intensas y reveladoras de los últimos años.

El acto inaugural comenzó con las palabras del saliente presidente del Senado, Lidio García, quien centró su discurso en la defensa de la democracia y el valor de la corporación. Agradeció la confianza de haber liderado la corporación en dos momentos cruciales: primero, en medio de la incertidumbre de la pandemia, y ahora, en un complejo debate sobre el equilibrio de los poderes públicos.

«Las instituciones muestran su verdadera labor cuando el país atraviesa momentos difíciles», expresó, recordando con firmeza que el Congreso no pertenece a un gobierno de turno, sino a la ciudadanía. Luego, lanzó una dura advertencia al señalar que desde el Ejecutivo se ha intentado deslegitimar a las ramas del poder público sin pruebas.

La tensión subió de tono con la intervención del presidente de la República, Gustavo Petro, quien respondió directamente a las palabras del saliente presidente. Rememorando su propio paso como congresista, el primer mandatario afirmó que sus denuncias de antaño, hechas “con pruebas”, costaron la libertad de varios congresistas de la época.

Posteriormente, el discurso del Jefe de Estado viró hacia una especie de rendición de cuentas de su administración. Petro defendió su gestión ante el pleno, atribuyéndose la tasa de desempleo más baja del siglo y celebró la mejora en la capacidad adquisitiva del salario mínimo, entre otros.

El pulso político encontró eco en las réplicas de los partidos de oposición, que marcaron el tono del debate de control que se avecina.

Por parte de Cambio Radical, el representante Julio César Triana reprochó al Gobierno el supuesto desconocimiento de los resultados electorales, cuestionando los reiterados señalamientos contra el Congreso, las altas Cortes y los medios de comunicación cuando los fallos o la opinión disienten del Ejecutivo. En un momento de alta carga emocional, Triana exigió garantías para la oposición, pidiendo que «sientan el miedo que sentimos nosotros», al tiempo que recordó el atentado del que fue víctima el año pasado.

A su turno, el senador Andrés Forero, del Centro Democrático, tomó la palabra con la voz quebrada. Entre la nostalgia y la solidaridad del recinto, recordó la memoria del asesinado senador Miguel Uribe, marcando un sentido momento en el Salón Elíptico. Forero delineó lo que ha sido el rol de su colectividad en estos cuatro años como la primera fuerza de oposición, recalcando que ven en sus contradictores políticos «a adversarios y no a enemigos a perseguir», y presentó un balance de las iniciativas impulsadas desde su bancada.

Entre aplausos cruzados, reflexiones sobre el país y el peso de los nuevos rostros que llegan a ocupar las curules, la jornada cerró con la toma de juramento de los congresistas. Cumplido este requisito constitucional, se dio por cerrada la sesión conjunta para que los senadores se trasladaran a su recinto natural, listos para dar inicio a la primera sesión plenaria del cuatrenio y definir la nueva Mesa Directiva.

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