Ambos despachos estudian la posibilidad de emprender acciones legales tanto en España como en Estados Unidos contra la firma de Madoff.

También contra los depositarios y los auditores de estos productos y compañías por los daños patrimoniales que se han causado a algunos inversores.

Las dos firmas tienen una dilatada trayectoria en la defensa de inversores.

A ella se suma la aportación del despacho neoyorquino por su experiencia en el ejercicio de acciones colectivas y acciones de clase (class action).