La normativa europea permite que una obra se utilice sin el consentimiento de su autor si es a efectos de caricatura o parodia. Pero, ¿qué ocurre con esta excepción si el mensaje que se transmite a través de la parodia es discriminatorio? El Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha resuelto la cuestión a través una sentencia emitida este miércoles, en la que establece que  si una parodia transmite un mensaje discriminatorio (por ejemplo, porque se incluyen personas con burka o de color en sustitución de personajes sin estas características) los autores de la obra original pueden exigir que su trabajo no se asocie a ese mensaje.

El tebeo original Suske en Wiske y la parodia realizada por el partido  Vlaams Belang.
El tebeo original ‘Suske en Wiske’ y la “parodia” realizada por el partido Vlaams Belang.

La aclaración responde a una cuestión prejudicial planteada por un juez del Tribunal de Apelación de Bruselas, que solicitó al Tribunal de Justicia europeo que precisara los requisitos que debe cumplir una obra para poder ser calificada de parodia. El objetivo es resolver un litigio entre los herederos de Willy Vandersteen, autor del tebeo ‘Suske en Wiske’ -que contiene la imagen original-, y Deckmyn, miembro del partido ultraderechista flamenco Vlaams Belang.

El caso belga

Deckmyn distribuyó en una recepción de Año Nuevo organizada por la ciudad de Gante calendarios del año 2011, que en su cubierta reproducían un dibujo parecido al que figuraba en la portada de un álbum del tebeo ‘Suske en Wiske’, realizado en 1961 por Willy Vandersteen.

El dibujo original representaba un personaje emblemático del tebeo, cubierto con una túnica blanca y rodeado de gente que intentaba recoger las monedas que esparcía. Sin embargo, en el dibujo que acompañaba los calendarios del Sr. Deckmyn, el lugar de este personaje era ocupado por el alcalde de la ciudad de Gante, y quienes recogían las monedas llevaba burka o eran personas negras.

Al considerar que este dibujo y su comunicación al público vulneraban sus derechos de autor, varios herederos de Vandersteen y otros titulares de derechos sobre el tebeo demandaron al Deckmyn y al Vrijheidsfonds (organización que financia al partido Vlaams Belang).

Ante los tribunales belgas, Deckmyn y el Vrijheidsfonds han alegado que el dibujo en cuestión es una caricatura política y, por tanto, una parodia, de modo que debe aplicársele la excepción establecida por la Directiva para este tipo de obras. Por el contrario, los herederos del Vandersteen y otros titulares de derechos de la obra afirman que una parodia debe presentar en sí misma originalidad, lo que manifiestamente no sucede en el presente caso. Denuncian también que a través del dibujo controvertido se está transmitiendo un mensaje discriminatorio.

Requisitos para considerar una obra como parodia

El Tribunal de Justicia recuerda, en primer lugar, que el concepto de parodia debe definirse conforme a su sentido habitual en el lenguaje corriente, teniendo asimismo en cuenta el contexto en que se utiliza y los objetivos perseguidos por la Directiva. A este respecto, el Tribunal de Justicia señala que, en el lenguaje corriente, la parodia tiene por características esenciales, por un lado, evocar una obra existente, de la que debe diferenciarse de manera perceptible, y, por otro, plasmar una manifestación humorística o burlesca.

Sin embargo, una parodia no debe tener un carácter original propio, más allá de la presencia de diferencias perceptibles con respecto a la obra original parodiada. Tampoco es necesario que pueda atribuirse a una persona que no sea el autor de la obra original, ni que incida sobre la propia obra original o mencione la fuente de la obra parodiada.

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