Por Alejandro Touriño, departamento Procesal y Arbitraje ECIJA Abogados.

Amanecíamos el pasado día 28 de septiembre con una noticia que salpicaba las páginas de actualidad de los diarios de este país; el Juzgado de lo Mercantil nº 1 de Sevilla dictaba Sentencia ordenando devolver el denominado “canon digital” a un Abogado que logró probar en juicio haber usado una serie de CD’s para fines distintos a la reproducción de obras protegidas por los derechos de autor.

Hagamos memoria, los derechos patrimoniales de autor, como la propiedad privada misma, están sujetos a una serie de límites, los cuales vienen justificados primordialmente por el interés informativo, la libertad de expresión o los usos sociales. De los expresados límites, el que mayor repercusión social y económica ha generado es el relativo a la copia privada. El artículo 31-2 de la Ley 1/1996, de 12 de abril, de Propiedad Intelectual (LPI) autoriza la reproducción de obras ya divulgadas cuando tal reproducción se lleve a cabo por una persona física para su uso privado a partir de obras a las que haya accedido legalmente y la copia obtenida no sea objeto de una utilización colectiva ni lucrativa, “sin perjuicio de la compensación equitativa prevista en el artículo 25”.

Es precisamente este límite a los derechos de autor el que otorga licitud a las reproducciones privadas que realiza un particular cuando graba un CD de música o cuando fotocopia determinadas páginas de un libro. Pues bien, con ocasión de este límite, y con motivo de la proliferación de aparatos de reproducción masiva que permiten ejecutar las anteriores actividades a gran escala, ha sido adoptado en los países más desarrollados una serie de sistemas de compensación por copia privada, que tratan de reparar los menores ingresos que por tal causa perciben los titulares de derechos.

Polémicas sociales al margen, la compensación equitativa por copia privada se trata, sin duda, de uno de los puntos más delicados de la LPI. El artículo 25-1 LPI, antes mencionado, dispone que “la reproducción realizada exclusivamente para uso privado (…) de fonogramas, videogramas o de otros soportes sonoros, visuales o audiovisuales, originará una compensación equitativa y única (el “canon digital”) a favor de los autores (…) dirigida a compensar los derechos de propiedad intelectual que se dejaran de percibir por razón de la expresada reproducción”.

De la lectura del precepto parece inferirse la existencia de una presunción “iuris et de iure” de que la reproducción de activos protegidos, dentro de las pautas marcadas, origina una compensación económica, en forma de canon digital, en favor de los autores. Llegados a este punto, el dictado de la Sentencia objeto de análisis pone en entredicho, una vez más, la legitimidad del canon digital como sistema de compensación equitativa por copia privada al haber entendido el Juzgador que “queda suficientemente acreditado que el destino o uso final” de los CD´s en cuestión no fue la copia privada, no estando justificada en consecuencia la imposición del canon.

No es ésta la primera vez que el canon digital es puesto en tela de juicio por la Justicia. En fecha 15 de septiembre de 2008, la Sección 15ª de la Audiencia Provincial de Barcelona elevó Cuestión Prejudicial ante el TJCE para determinar si el sistema adoptado por el Estado español de aplicar el canon por copia privada a todos los equipos, aparatos y materiales de reproducción digital de forma indiscriminada podría contrariar la Directiva 2001/29/CE, por cuanto que dejaría de existir una adecuada correspondencia entre la compensación equitativa y la limitación del derecho por copia privada que la justifica, al aplicarse en gran medida a supuestos distintos en los que no existe la limitación de derechos que justifique la compensación económica. A la espera de su resolución nos hallamos a la fecha.

En definitiva, la Sentencia del Juzgado de lo Mercantil de Sevilla ha servido para reafirmar el cuestionamiento judicial de una institución que ni social ni jurídicamente acaba de tener buen acomodo en nuestro sistema. Además, por otra parte, las cuentas son claras: el éxito procesal apenas ha permitido a su reclamante recuperar 1´12 Euros por la compra de cuatro CD´s. Como dijo Pirro, al contemplar el resultado de la batalla que le enfrentó a los romanos y que supuso la vida de miles de sus hombres, «Otra victoria como ésta y volveré solo a casa».

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