Lo hizo en la inauguración del curso ‘Justicia y Medios de Comunicación’, que se celebra en El Escorial.

El ministro explicó que frente a la opinión generalizada de los ciudadanos –el 70,4% considera que en España la delincuencia aumenta y las penas son blandas o muy blandas- las tasas de incidencia y prevalencia del delito son hoy la mitad de las que teníamos hace veinte años y, además, según datos europeos, España se sitúa en una tasa de criminalidad comparada de 45,8 por cada mil habitantes, muy por debajo de la media europea, que asciende a 69,1.

“La realidad empírica –dijo Francisco Caamaño– desmiente la creencia popular. Vivimos en uno de los países más seguros de Europa”.

Y añadió que “nuestras penas, especialmente por ser de cumplimiento objetivo, están entre las más duras de Europa”, ya que, según datos oficiales, el tiempo medio de estancia en prisión se duplicó entre 1996 y 2004, pasando de 9,7 meses a 16,7. En este sentido, el ministro acusó de irresponsabilidad a los que se aprovechan del desconocimiento de la ciudadanía para reclamar más mano dura y proponer continuas reformas para incrementar las penas.

Tras señalar que el 92,8% de los españoles declara recibir casi todos los días noticias relacionadas con la delincuencia, indicó que el tratamiento informativo tiende con frecuencia a centrarse en casos patológicos, tanto desde el punto de vista cuantitativo como cualitativo, y a centrarse en el concreto episodio, postergando una realidad en la que ese episodio no es más que una rareza.

El ministro de Justicia reclamó la atención en el hecho de que, en nuestro país, el número de permisos a la población reclusa –de cara a garantizar su reinserción social haya pasado de 3.121 en 1979 a 90.668 en 2008 y, muy significativo, el índice de los que no regresan a la cárcel haya crecido en sentido inverso, ya que el porcentaje de los que no reingresaron tras un permiso de fin de semana ha pasado de 0,43 a finales de los 70 al 0,02 actual.

Es decir, sólo 1 de 5.000 presos con permiso decidió no volver. “Sin embargo –dijo- los infrecuentes fracasos en los permisos penitenciarios son aireados a bombo y platillo; a veces la información se centra en el supuesto concreto, en el episodio, y pone en entredicho todo un sistema que, en conjunto, nos beneficia a todos”.

Francisco Caamaño elogió los supuestos en los que el periodismo de investigación “ha mostrado la existencia de fallos en el sistema” y puso como ejemplo, entre otros, la atención prestada al problema de los llamados ‘manteros’, que han servido para facilitar tratamientos penales más proporcionados a esas conductas. “Los medios de comunicación –dijo el ministro- pueden contribuir a lograr que nuestra política penal sea más racional y más eficiente”.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.