El final del Libor como índice de referencia de muchas hipotecas puede producir un incremento de la litigiosidad. “La sustitución por el índice europeo ‘Ester’ no está contemplada en contrato y -por tanto- puede dar lugar a reclamaciones, especialmente en las multidivisas que son las más afectadas. Creemos que va a ser un IRPH 2.0”, señala Juan Ignacio Navas, socio-director de Navas & Cusí, despacho especializado en derecho bancario y mercantil.

El Libor comenzó su desprestigio cuando el 14 de julio de 2014 el Comité de Estabilidad Bancaria (FSB por sus siglas en inglés) denunció su vulnerabilidad ante posibles manipulaciones. Posteriormente tanto la EBA, como el IOSCO y el BCE plantearon la necesidad de reformarlo debido a que el panel de bancos y las transacciones recogidas en el índice se han reducido sustancialmente por lo que no refleja la realidad del mercado. La denuncia de su manipulación del índice, ha sido sin duda la puntilla, apunta Navas.

Desde octubre de 2019 ya hay un índice sustituto, aunque cada país ha elegido el suyo. En la Unión Europea regirá el Ester (Euro Short-Term Rate). Pero hasta el 31 de diciembre de 2021 seguirá publicandose el Libor. Navas advierte -sin embargo- que existe el riesgo de que su eliminación se anticipe si la cifra de bancos que participan en el índice se reduce todavía más. 

Sin embargo, también reconoce que existe el riesgo de que se atrase porque el sistema financiero no esté suficientemente preparado para el impacto de su desaparición. Según Morgan Stanley Research existen todavía entre 200 y 300 billones de dólares referenciados al Libor. El impacto económico, contable y fiscal del cambio todavía no ha sido calculado ni resuelto. “Va a desaparecer el número más importante del mundo; el efecto puede ser similar al del llamado efecto 2000, con la diferencia de que muchas empresas todavía no se han adaptado a las consecuencias”, apunta el socio-director de navascusi.com.

A nivel doméstico, el impacto puede ser muy relevante en el mercado hipotecario. “Son muchas miles de hipotecas referenciadas a Libor a las que se obligará a migrar a Ester sin estar previsto en contrato; desconocemos el impacto económico, pero es muy probable que tenga impacto en crecimiento de litigiosidad”, apunta Navas. “A la falta de transparencia en las consecuencias de la multidivisa se suma una modificación de precio unilateral y no prevista en contrato; no hay duda de que será un IRPH 2.0”, concluye el socio-director de navascusi.com

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