María ÁlvarezPor María Álvarez Caro, abogada. Manager de Asuntos Públicos y Relaciones Institucionales de adigital (Asociación Española de la Economía Digital)

Internet es un motor de crecimiento y generación de empleo. Según un estudio de investigación realizado por la consultora Boston Consulting Group, en 2016 Internet podría convertirse en la quinta economía mundial y para esa fecha casi la mitad de la población estará conectada y la economía de Internet podrá alcanzar los 4,2 billones de dólares en los países del G-20. El auge de Internet ha afectado a todos los órdenes de la sociedad y, por tanto al Derecho también. El siglo XXI viene acompañado de una nueva forma de concebir la privacidad, adaptada a la realidad imperante de un entorno global y digital.

La intimidad y la privacidad son conceptos que han ido evolucionando a lo largo del tiempo, han ido variando en función del momento y de la cultura, y en dicho proceso evolutivo, la tecnología siempre ha sido un factor determinante. Es para mí todo un honor haber recibido el pasado 10 de marzo, de manos del ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, el Premio de Investigación anual de la Cátedra Google de Privacidad, Sociedad e Innovación por el trabajo “El nuevo paradigma de la privacidad en la Era digital: el derecho al olvido en Internet”. Desde la Cátedra Google, cuyo titular es el profesor y ex director de la Agencia Española de Protección de Datos, José Luis Piñar, se realiza una labor encomiable e imprescindible en la investigación en el campo de la privacidad y la innovación, a través de la unión Universidad-Empresa, un tipo de unión que merece la pena impulsar y que gracias a la unión entre Google y la Universidad San Pablo CEU es posible.

El trabajo de investigación galardonado analiza el origen y evolución histórica de la intimidad, como concepto y como derecho, de la protección de datos personales y del debatido derecho al olvido (o derecho a la supresión), que está siendo objeto de discusión en el ámbito comunitario, en los debates sobre la Propuesta del Reglamento Europeo de Protección de Datos, que en su artículo 17 contempla. Asimismo se realiza un repaso de las diferencias entre el sistema de protección de la privacidad en Estados Unidos frente al europeo y se abordan los nuevos retos que debe de afrontar la privacidad en el siglo XXI, entre los que se encuentra la adaptación al entorno digital de una normativa obsoleta, la Directiva 95/46/CE, el reto pedagógico y educativo de formar en materia de privacidad y en nuevas tecnologías para que el individuo esté en control de sus propios datos. A la idea o concepto de control sobre los propios datos ya se refería Alllan Westin en los años 60 del siglo XX como self determination o autodeterminación informativa y posteriormente lo hizo el Tribunal Federal Constitucional Alemán en la sentencia del censo de 1983 y nuestra jurisprudencia constitucional. Asimismo, otro reto no menos importante, es lograr estándares internacionales en materia de privacidad. Si las empresas compiten en un escenario global, los estándares internacionales son deseables para evitar desventajas competitivas producidas por la normativa.

Con respecto al derecho al olvido digital, a lo largo del trabajo se exponen las distintas opiniones de los estudiosos de esta materia, así como la opinión del abogado general del TJUE Nïïlo Jääskinen, de 25 de junio de 2013, en el denominado Caso Costeja (Asunto C-131/12) y que afecta a Google, la Audiencia Nacional y la Agencia Española de Protección de Datos. Las conclusiones del abogado general, no vinculantes aunque mayoritariamente sean seguidas por la Corte, rechaza un derecho al olvido entendido como el derecho a dirigirse al buscador para que borre información que ha llegado a él por la indexación de contenidos publicados lícitamente por el editor web. Otro punto importante es que, en este mismo caso, el abogado general considera que la Directiva 95/46/CE sí le es de aplicación a la actividad del buscador de Google y que, en el caso de Google España, le sería de aplicación la legislación española (Ley Orgánica de Protección de Datos 15/1999 y Reglamento de desarrollo 1720/2007), al dirigirse a habitantes en territorio español.
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1 Comentario

  1. Buen articulo, aunque donde dice usted” no vinculantes aunque mayoritariamente sean seguidas por la Corte ” creo que no es exctamente así. Según el avance de la supresión de datos “Según las enmiendas aprobadas, cualquier persona podría solicitar que se borren sus datos si no se cumplen las normas de la UE, los datos ya no son necesarios o la persona retira o no da su consentimiento al almacenamiento de esa información. En el caso de los datos procesados en internet, la empresa responsable tendría que reenviar la solicitud de borrado a otras que hayan utilizado esa información.

    Este “derecho a la supresión” de los datos sustituiría al “derecho al olvido” propuesto por el ejecutivo de la UE. El derecho a solicitar la supresión de los datos quedará limitado cuando estos se hayan recabado con fines estadísticos, para la investigación histórica o científica, por motivos de salud pública o para ejercer la libertad de expresión.
    Aunque comprendo y respeto su postura, como no puede ser de otra forma,no estoy de acuerdo.
    Viendo los cambios que se proponen en el reglamento , confío en que la resulución será distinta a las recomendaciones del abogado general.
    Sea cual sea el resultado , espro haber puesto mi humilde grano de arena para propiciar que se regule una situación que afecta a millones de personas en Europa y el mundo.
    Mario Costeja

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