El Tribunal Supremo ha condenado a Telecinco a pagar una indemnización de 70.000 euros a una persona cuyo honor e imagen dañó al insertar una fotografía suya en un informativo identificándole erróneamente como terrorista.

La Sala Primera del Tribunal Supremo ha resuelto desestimar el recurso de Telecinco y confirmar la condena que en su día le impuso la Audiencia Provincial de Guipúzcoa por intromisión ilegítima en el honor de una persona cuya fotografía se insertó en un informativo de la citada cadena identificándole erróneamente como terrorista.

Los hechos objeto de enjuiciamiento acontecieron en abril de 2007, cuando en el informativo nacional de las 14.30 horas Telecinco informó de que se había procedido a la detención en el Reino Unido de varios miembros de ETA, uno de los cuales se llamaba Iñigo Albizu. La información se acompañó de fotografías de los presuntos terroristas, una de las cuales correspondía al demandante y no al antes mencionado. Tras estimarse su reclamación en las instancias precedentes, el Supremo ahora la confirma.

La sentencia, de la que es ponente el presidente de dicha Sala, D. Juan Antonio Xiol Ríos, comienza exponiendo la jurisprudencia vigente en materia de ponderación entre los derechos fundamentales en conflicto: honor y libertad de información. Seguidamente recuerda que la preeminencia de la que goza esta última libertad en abstracto, como instrumento para garantizar una opinión pública libre, puede revertirse a favor del derecho al honor atendiendo al peso relativo de tales derechos en función de las circunstancias del caso.

En el presente, ese juicio relativo determina que deba considerarse preponderante el derecho al honor puesto que, a pesar de que la información emitida e ilustrada con imágenes tenía interés general (lo que no fue objeto de controversia), sin embargo carecía del requisito de la veracidad pues, ante la gravedad de la imputación que se realizaba, una adecuada diligencia por parte del informador exigía comprobar con la debida seguridad que las identidades proporcionadas de los terroristas se correspondían con las imágenes que se emitían, lo que no se hizo (Telecinco se limitó a buscar la fotografía por internet a partir del nombre y primer apellido del etarra).

De esta forma se incurrió en un error con significación suficiente para entender quebrantado el deber a una información veraz, lo que sitúa la conducta del medio de comunicación fuera del ámbito constitucionalmente protegido de la libertad de información toda vez que la emisión de una fotografía errónea en estas circunstancias –de la que se deducía una pública imputación de pertenencia a banda terrorista- no puede tomarse como un error circunstancial ajeno a la esencia de la información divulgada, sino como un error que afecta, por su relevancia, al núcleo de dicha información

 

 

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