Tribunal SupremoLa Sala Primera del Tribunal Supremo ha resuelto el conflicto que enfrentaba a seis hermanos -cinco de ellos contra un sexto- en torno a la propiedad de varios inmuebles, confirmando el derecho de los demandantes -ya reconocido en primera instancia- tras depurar las irregularidades procesales denunciadas -confusión entre allanamiento y desistimiento-, a las que había contribuido la mala fe procesal del único hermano demandado en el procedimiento, y que, en conjunto, había impedido que los actores vieran satisfechas sus pretensiones.

La única cuestión suscitada ante el Supremo en el recurso extraordinario por infracción procesal interpuesto por los actores fue si estos desistieron o no respecto de catorce de las quince fincas sobre las que en su demanda habían ejercitado acción declarativa de propiedad. La sentencia de primera instancia no resolvió esta cuestión y se limitó a estimar la demanda tras concluir que los demandantes se habían visto obligados a demandar a su hermano para lograr el reconocimiento de su derecho de propiedad sobre la totalidad de las quince fincas.

Por el contrario, la Audiencia sí entró a examinar la cuestión del posible desistimiento, que entendió válidamente producido respecto de catorce de las quince fincas litigiosas, con el resultado de estimar el recurso del demandado y de rechazar la demanda respecto de todas ellas. Ahora la Sala da la razón a los demandantes recurrentes, negando tal desistimiento.

La sentencia, de la que es ponente el magistrado Francisco Marín Castán, analiza lo sucedido en la audiencia previa y en el juicio y concluye que «no hubo el menor asomo del desistimiento apreciado por la sentencia recurrida, ni evidentemente, tampoco de una renuncia a la acción». Así, explica que lo ocurrido fue que la Audiencia, por atender solo a una parte poco significativa del acta del juicio prescindiendo del íntegro desarrollo de audiencia previa y juicio, cometió el error de convertir un mero allanamiento del demandado -aunque ambiguamente manifestado- en un desistimiento de la parte demandante, con el resultado de rechazar la acción declarativa sobre catorce de las quince fincas pese a haber admitido el demandado la propiedad de los demandantes.

Y añade: «todo ello, cuando además, la necesidad que tuvieron los hermanos de demandarle existía y ha resultado con el tiempo corroborada por su propia actitud en trámite de oposición al recurso, al aprovechar su posición de ventaja – derivada de la improcedente apreciación del desistimiento en la instancia- para negar ahora lo que era de todo punto evidente por sus propios actos: que aunque se allanó, en realidad siempre negó “desde el punto de vista estrictamente civil” el derecho de los actores, abocando a los hermanos a impetrar la tutela judicial para vencer su resistencia».

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