Las emociones en la mediación [3ª parte]

Franco ConfortiPor Franco Conforti, Director de Acuerdo Justo

Uno de los resultados de los dos artículos anteriores que he publicado sobre éste tema es que algunos colegas se rasgan las vestiduras para intentar explicar como trabajan. Otros me preguntan “¿para que sirve tanta distinción teórica?” y es que el pragmatismo parece dominarlo todo.

Clarificar conceptos es la intención de los artículos ya que los conceptos a) conflicto, b) percepción y c) emoción, parece que generan más de un problema.

Creo que estos problemas tienen en buena medida su razón de ser, su existencia, en la lente con la que cada uno los mira.

Los conceptos desde una perspectiva del derecho, no coinciden con los de una perspectiva psicológica y los de una perspectiva psiquiátrica, aunque debo decir que de un filósofo del derecho (aunque sea en formación) se espera el cuestionamiento de todo en búsqueda de una explicación universal.

Y aunque conseguir una definición universal de a) conflicto, b) percepción y c) emoción asoma como una tarea que excede y por mucho un artículo como éste, no menos cierto es que no estaría escribiendo esto si no fuera a intentarlo.

El Conflicto: definiendo al conflicto de forma simple como una “percepción de incompatibilidades” nos permite englobar las posibles visiones que desde el derecho, la psicología y otras disciplinas se pudieran plantear. Ello en razón de que al hablar de percepción queda abierto el juego de posibilidades a cada una de las visiones disciplinares que queramos involucrar.

La Percepción: es el proceso por el cual una persona capta a través de sus sentidos (gusto, olfato, tacto, vista, oído) la realidad.
Pero no nos engañemos que en la simplicidad de la definición más universal que puedo citar, se encierra el gran debate y la complejidad extrema que tiene el tema.

Veamos:
El procesamiento cognitivo de la información captada en el proceso de percepción, no esta claro aún ni siquiera para la neurociencia que es (hasta donde sé) la que más ha avanzado en la búsqueda de esta respuesta.

En lo que me interesa puedo decir que esta universalmente aceptado de la mano de la Programación Neurolingüistica que “el mapa no es el territorio” es decir que la “versión de la realidad de cada persona, no se corresponde con la realidad absoluta o real”, la explicación a ello esta en que al procesar cognitivamente la información, la persona la filtra conforme sus creencias, juicios de valor, expectativas, objetivos, necesidades, historia, emociones, etc.

Ahora bien en el proceso de toma de decisiones, tiene relevancia el lugar en el que ubiquemos al “procesamiento cognitivo” respecto de “las emociones” debido al papel y concepto de “emoción” que vayamos a emplear. Las opciones posibles son dos:

1) Las emociones no se racionalizan (tradicionalmente se habla de personas emocionales). La acción de la persona es la resultante de una respuesta mecánico-causales de la conducta, estas explicaciones están basadas en la razón. Las emociones deben ser explicadas necesariamente en términos de condicionamiento y fundamentadas en la razón; y por ende se localiza el origen del conflicto en las sensaciones corporales y el entorno de la persona.
Emoción –> Procesamiento cognitivo (pensamiento).

2) Las emociones se racionalizan (tradicionalmente se habla de personas racionales). La acción de la persona es presentada como la resultante de la evaluación positiva o negativa de la percepción de un objeto, la reacción fisiológica que produce (o no) en la persona y el deseo (o no) de satisfacer un determinado interés personal de quien la experimenta. El origen del conflicto permanece ajeno a las emociones del agente.
Procesamiento cognitivo (pensamiento) –> Emoción –> Valoración de satisfacción de los intereses de la persona.

Es decir que en la segunda teoría hay una racionalización de las emociones que la primera desconoce y comprender este proceso nos permite sostener de que cada uno de nosotros es “dueño” de lo que ocurre.
Aquí viene la respuesta a la pregunta más pragmática “¿para que sirve tanta distinción teórica?”, pues bien si adoptamos esta teoría implica que si sé lo que siento puedo cambiar lo que pienso -en cuanto a valorar satisfacer o no mi interés- respecto de dicho objeto o situación entonces cambiar lo que pienso me lleva a cambiar mis acciones.

Pero claro, la cosa no se resuelve tan rápida y fácilmente porque surge la siguiente pregunta ¿todas las emociones pueden racionalizase? mi respuesta es no [1].

Las Emociones: aunque ya lo he explicado en otros artículos no parece ocioso repetir que según como se responda a la pregunta ¿qué es una emoción? estaremos dentro de una teoría u otra, las tres teorías que existen son: a) teoría sensorial, b) teoría conductista y c) teoría cognitiva.

Tengo para mí que el conflicto se trabaja en tres niveles:

  • Las percepciones
  • Las consecuencias de esas percepciones a nivel personal
  • Las consecuencias en el nivel interrelacional

Y tengo claro que trabajar las emociones (cuando en un conflicto existan emociones, ya que no existen en todos) desde la teoría cognitiva -opción c-, es la forma más provechosa. Ello permitirá revisar con las partes la evaluación positiva o negativa que ellas hacen de sus propias percepciones, las reacciones fisiológica que les producen (o no) y luego pasar al nivel más importante que es el deseo o no de satisfacer algún interés personal en relación con dichas emociones que experimentan.

Vuelvo a reiterar que mi conclusión personal es que también es posible abordar un conflicto en el que hay carga emocional, dejando que las partes las expresen pero sin entrar a trabajar las emociones más allá de la simple evaluación de lo que ellas producen en el nivel perceptual.

[1] La ciencia psiquiátrica forense ha demostrado que en la emoción violenta hay una alteración anormal del proceso cognitivo intrapsíquico de la persona.

Bibliografía

Conforti, Franco. 2008. Liderazgo positivo: construir el futuro con imaginación e idealismo. Buenos Aires: Acuerdo Justo.
Entelman, Remo F. 2005. Teoría de Conflictos: Hacia un nuevo paradigma. Barcelona: Gedisa.
Levy, Norberto. 1999. La sabiduría de las emociones. Buenos Aires: Editorial Sudamericana S.A.
Lyons, William. 1993. Emoción. Translated by I. Jurado. Barcelona: Anthropos.
Mariantetti, José Enrique, 2005, Emoción Violenta: interrelaciones-psiquiátrico-psicológico-jurídicas. Ediciones Jurídicas Cuyo.
Senge, Peter. 2004. La quinta disciplina en la práctica. Buenos Aires: Granica.
Scgellenberg, James A. 1996. Conflict resolution: theory, research and practice. New York: State University of New York Press Albany.

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