“Ahora estamos en momentos de cambio y de nuevos planteamientos.” Esta es una de las reflexiones de Iñigo Gómez-Jordana, socio director de la oficina de Allen and Overy en España en sus últimos diez años. Bajo su dirección el despacho ha sufrido una profunda transformación que le ha situado como una de las oficinas de referencia del gigante anglosajón en Europa, al facturar sobre el 2 por cien del global de esta entidad, siempre por encima de la media de otras oficinas. “Hemos logrado convertirla en una de las más rentables del grupo, comenta, “al posicionarnos en operaciones de margen alto de gran complejidad”. Allen and Overy ya preparó la recesión con una reorganización interna que tuvo lugar en febrero del 2009 redimensionando algunas oficinas de esta entidad que está presente en 22 países. “Las fusiones entre despachos deben de consolidarse en una actividad como el Derecho aún, explica, “es evidente que con este tipo de operaciones logras un posicionamiento mayor y un incremento de la cartera de clientes. Pero no suelen ser operaciones sencillas”.

Iñigo Gómez-Jordana es Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense, Master en Relaciones Internacionales por la Universidad de Nueva York y master en Derecho por la London School of Economics. Es autor de numerosas publicaciones y profesor de Derecho Mercantil en la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid. Experto en mercados de capitales y operaciones de corporate finance, ha asesorado en las principales operaciones en estas áreas desarrolladas en España en los últimos años. Está recomendado por estas aptitudes en los principales directorios legales como son Chambers & Partners,European Legal 500, IFLR 1000 y Euromoney.

Iñigo, comenzó su carrera profesional en Clifford Chance en 1987,siendo nombrado socio internacional en 1994. Tras 14 años de brillante trayectoria en este despacho, asesorando en operaciones de gran relevancia (la titulización de la Moratoria Nuclear, la privatización del Sistema Aeroportuario de la República de Honduras o de la principal empresa eléctrica de Colombia), fundamentalmente en el área de corporate finance, se incorporó en el año 2001 a Allen & Overy como socio director de la oficina de Madrid. Como máximo responsable de la firma en Madrid, ha posicionado a Allen & Overy Madrid entre los principales despachos de abogados que operan en España con cobertura internacional. También lo hizo en Clifford Chance.

Por citar algunas de las operaciones más relevantes en las que ha asesorado en los últimos tres años, destacar

* Iberia en relación con las negociaciones para su fusión con British Airways hasta julio 2009.

* Banco Santander en relación con su oferta de canje dirigida a los titulares de determinados valores Tier 1 y Upper Tier 2 emitidos por varias entidades del Grupo Santander (30 emisiones diferentes por importe total de 9.100 millones de euros) para canjear dichos valores existentes por nuevos valores Tier 1 y Lower Tier 2 a emitir por dos de sus filiales.

* Imperial Tobacco en su OPA sobre Altadis.

* Los bancos financiadores en la financiación a Gas Natural en relación con la adquisición de Unión Fenosa.

Ponente habitual en conferencias y jornadas, ha sido profesor del Instituto de Empresa y en los seminarios de las Universidades Complutense y Harvard.

¿Podría hacernos un balance de estos cerca de diez años al frente de Allen and Overy en nuestro país?

Tengo que reconocer que en esta década que ahora termina el despacho ha cambiado bastante a nivel presencia y planteamiento en el mercado español. Cuando decidí dejar Clifford Chance y cerrar mi etapa de catorce años en esa firma y aceptar este reto de dirigir Allen Overy en España teníamos una oficina de cierta importancia con doce letrados. En los siguientes años se hizo un relanzamiento para estar al mismo nivel de otros rivales de la City también con presencia en nuestro país.

A la hora de aceptar la propuesta que me hicieron influyó mi pensamiento de que necesitaba un cambio en mi trayectoria. Los jóvenes de aquel entonces tenemos algo de insensatez (rie) pero la verdad es que no me arrepiento de la decisión tomada. Creo que ha sido una buena oportunidad para empezar una nueva etapa profesional. Se trataba de incorporarme a una firma de prestigio y dotarla de mi experiencia que consideraba era suficiente para liderar este proyecto.

El balance es positivo, si hacemos caso a los números; los diez letrados iniciales se han transformado en medio centenar, la facturación pasó de 2 millones de euros a los 20 del pasado ejercicio gracias a que nuestras operaciones han dejado de ser domésticas a tener un calado internacional importante. Todas las operaciones que hacemos son importantes pero por ejemplo puedo citarle que asesoramos a Iberdrola en la compra a través de una Opa de Scottish Power; operación de 17.235 millones de euros, a Imperial Tobacco en la compra de Altadis operaciones que dan la medida del despacho

¿Cuáles son las asignaturas pendientes por acometer?

Todavía queda mucho por hacer. No podemos olvidar que todos aquellos que nos dedicamos a lo intangible; a la venta de ideas nos movemos en un mundo que cambia de forma permanente. Si a esto le añadimos que vivimos en una recesión es evidente que nos replanteamos algunas cosas. Ha llegado el momento de buscar nuevas fórmulas para llegar a nuestros clientes. Tengo que confesarle que el despacho está muy bien posicionado en España y tiene un prestigio ganado, además de estar bastante integrado en la red internacional a la que contribuye activamente desde Madrid y desde la cual se gestionan asuntos de indudable importancia trasnacional

Aunque quedan tres meses para acabar el ejercicio fiscal de este año 2009, ¿cómo cree que puede acabar el año para Allen and Overy?

Con los datos del último mensual creo que estamos haciendo un año bueno desde el punto de vista de facturación y operaciones. Sin duda alguna, nuestra facturación será un reflejo de la actividad que se ha reducido en estos últimos meses. Proporcionalmente hemos facturado más que el año pasado pero creo que nos mantendremos en un 3 por cien menos, situación que ya se vislumbraba tras el descenso del 7 por cien en el primer semestre de año. No alcanzaremos la facturación récord de 1.220 millones de euros del pasado ejercicio pero estaremos próximos lo que es una buena noticia

¿Cuál es el asesoramiento que la empresa española en un momento de recesión como el actual demanda a su despacho?

Los clientes siguen interesados en que les demos un asesoramiento puntero e integral en determinadas operaciones que acometen. Que les sigamos ayudando a resolver sus problemas legales. Es evidente que el volumen de operaciones no es el mismo que otros años pero tienes que dar el mismo servicio jurídico. Buscan soluciones a los diferentes problemas que surgen en diferentes áreas como en el campo fiscal, concursal, societario, o en el área procesal que relanzamos hace dos años. Gracias a la flexibilidad de nuestra firma podemos acometer estas demandas; a estas cuestiones hay que añadir otros temas que la actualidad convierte en primer plano como todos aquellos relacionados con el Buen Gobierno

¿Cómo se gestiona un despacho de abogados en plena crisis económica?

Situaciones de este tipo hay que gestionarlas desde la tranquilidad. Nosotros el año pasado durante el mes de febrero anunciamos una reestructuración del despacho a nivel global. Se trataba de ajustar nuestro modelo al momento del mercado que pudiera llegar, como luego fue así, en meses venideros. Reducimos el tamaño de la firma sin que estas medidas afectaran a la oficina de Madrid. La idea era dimensionar nuestro volumen a las expectativas de nuestros clientes; y de operacionesque ahora se realizan de forma esporádica. Sobre las titulizaciones pasa lo mismo; han caído también bastante. Es lógico que estas áreas se hayan reducido en la firma y potenciadas otras como las que tienen que ver con la reestructuración empresarial.

Ahora que habla de redimensionamiento, ¿hay algún tamaño ideal para un despacho de abogados?

Es complicado contestar a esta cuestión de forma genérica. Para una firma como la nuestra es fundamental tener el tamaño necesario para asesorar a los clientes en determinadas operaciones. Hay cuestiones que requieren de bastante “mano de obra” porque requieren revisar muchos papeles, las llamadas due dilligence imprescindibles cuando una empresa desea adquirir otra. En ese momento se necesita una fase amplia de estudio y de documentación y muchos profesionales inmersos en el tema. Letrados con experiencia que le puedan dar al cliente respuestas a todas las cuestiones de esa operación. Luego, en una fase posterior, para la negociación de los contratos no hace falta tantos profesionales. Hablar de un tamaño supone relacionarlo en función del mercado con el que estás trabajando. Plazas financieras como Londres y Nueva York requieren de más atención por su volumen de operaciones que otras menos asentadas.

En momentos como los que vivimos, el cliente no acude a verte y el abogado debe convertirse en gestor comercial. ¿Cómo se articula desde su bufete esta actividad?

Nuestra filosofía en este asunto no es tanto saber vender el despacho como poder llegar a nuestros futuros clientes en cuestiones que son de su interés. Tenemos muy metido en nuestro adn esta labor comercial. Se trata, en definitiva, de demostrarle al cliente que somos la mejor opción para su problema legal.

Ahora, en el momento que vivimos la labor comercial tiene mayor dificultad. Tienes que contar cosas que sirvan para resolver problemas porque el cliente quiere ver tu capacidad resolutiva de asuntos.

En nuestro caso como valor añadido que ofrecemos a nuestros clientes podemos destacar nuestra fuerte implantación internacional; estamos en 22 países y 31 oficinas; ubicados en todos los centros financieros importantes y nuestro expertise tanto en el asesoramiento a multinacionales como a determinados Estados.

También el sector legal está abierto a fusiones, la penúltima anunciada la de Lovells con Hogan, ¿cuál es la posición de Allen and Overy en este sentido?

Las firmas que usted cita tienen un tamaño importante, menos que el nuestro, pero entiendo que es un movimiento acertado para seguir siendo competitivo. Con este tipo de operaciones se logra un posicionamiento mayor y un incremento de la cartera de clientes. Son actuaciones correctas aunque las fusiones entre despachos de abogados no siempre son sencillas. No podemos olvidar que hay un elemento personal muy grande en este tipo de integraciones. Además hay que procurar que no se rompan líneas de negocio; porque puede suceder que una firma tenga un área más desarrollada que el otro partner. Pero evidentemente es el camino aunque, deben consolidarse en el mundo del Derecho.

Respecto a nuestra posición en este tipo de situaciones es evidente que no descartamos, si fuera interesante en su momento, la integración de un despacho más pequeño que pudiera reportarnos mayor actividad en determinada línea de negocio

De todas formas, el mercado legal español no es sencillo para firmas multinacionales, algunas no han logrado sus objetivos.

A aquellas firmas que ahora desembarcan en el mercado español les deseo suerte, este es un mercado complejo, desde luego. En primer lugar hay que darse cuenta que no es un mercado tan grande como se pueda suponer, y más en este momento para justificar la llegada masiva de firmas extranjeras. Además, hay que hablar de la experiencia acumulada como uno de los factores para lograr el éxito empresarial; es necesario la búsqueda de profesionales contrastados que puedan abrir brecha por su conocimiento de nuestra actividad empresarial. Y en un momento como el actual, esos profesionales no son nada fáciles de encontrar. Liderar proyectos nuevos no es sencillo y la recesión no lo hace más fácil.

Recientemente las empresas españolas se han quejado de la dura actividad de los reguladores británicos por las tarifas, los impuestos y los procesos de Competencia. ¿Es justificada esa queja?

La normativa europea es bastante homogénea sobre todo en derecho de sociedades y de competencia y fiscal. El problema creo que no es tanto si la normativa es diferente sino como se aplica la misma normativa. Es evidente que los propios reguladores pueden tener una interpretación diferente de la norma. Creo, sin temor a equivocarme, que Inglaterra es un país abierto y justo con los inversores que están allí. No somos tan diferentes, los reguladores ingleses llevan más años haciendo estas gestiones y quizás tengan una mayor tradición; de hecho algunas de sus actividades las hemos intentando adaptar al derecho español.

Por cierto, ¿cómo se le explica a un inversor extranjero la complejidad jurídica de nuestro sistema legal, uno de los más prolíficos y cambiantes de Europa?

Es evidente que este amplio régimen normativo que nos regula puede llegar a ser disuasorio para el inversor. Tenemos un excedente de normativa menor que a veces sus criterios de aplicación no son demasiado claros. Nuestra labor en este sentido es explicarles a estas empresas extranjeras que pretenden llegar a nuestro país este funcionamiento y darles el asesoramiento conveniente desde esta perspectiva. En otras oportunidades intermediamos ante las autoridades por determinadas cuestiones que afectan a nuestros clientes.

strong>En un momento como el actual, ¿es recomendable dirigir al cliente hacia las soluciones extrajudiciales como el arbitraje y la mediación?

Depende mucho de la operación, no podría contestarle a esta pregunta de forma absoluta. No siempre acudir a procedimientos extrajudiciales es mejor para la empresa

En esta recesión que se vive, una de las operaciones en las que Allen and Overy ha intensificado su actividad son las reestructuraciones empresariales; ¿no hay forma de que estos procesos, muchos de ellos a veces concursales, acaben con la liquidación de la empresa?

Es preocupante que más del 90 por cien de los concursos acaben con la liquidación de la firma, como usted comenta. La nueva Ley Concursal ha sido una herramienta muy demandada y bastante consensuada desde su aprobación en el 2003 pero no ha logrado frenar esta sangría. Hasta la fecha no ha logrado su objetivo de salvar a las empresas. También es verdad que no todas las empresas son viables. Este tipo de empresas, tal y como señala la citada Ley Concursal, hay que liquidarlas porque no pueden seguir adelante. Son decisiones dolorosas que hay que tomar pero al final te das cuenta que es la única solución posible.

Entonces, ¿cree que conveniente una segunda reforma de la Ley Concursal?

Éste es un asunto que hay que estudiarlo muy bien. Pues no en vano ya se ha reformado una vez hace un año. Si se aborda una nueva reforma hay que pensar en que los bancos; los financiadores puedan prestar con más garantías, que ese préstamo no va a suponer meterse en el proceso de liquidación de las empresas. Todo lo que se renueve debe estar orientado para que llegue la financiación a la empresa sin que por ello se puede cuestionar a los bancos la devolución de sus líneas de crédito.

Por otro lado es fundamental que la responsabilidad de los administradores se incremente por la gestión inadecuada de los recursos de las empresas. De esa forma creo que se evitarían situaciones límites. Coincido con otros colegas que hablan del desarrollo de instancias preconcursales. Es evidente que en estos estadios previos los bancos pueden llegar a salvar a las empresas en este tipo de procedimientos previos al concurso.

De todas formas en nuestro país debemos cambiar el chip. Hay que empezar a reconocer que una empresa puede fracasar y no hay más remedio que sea así. Si agotamos hasta el último momento las posibilidades de salvar nuestra empresa podemos destruir toda la cadena de valor. Hay que romper con esta mentalidad nuestra en este sentido. El empresario como creador de riqueza no siempre acierta con el desarrollo empresarial adecuado.

Otra actividad que cobra impulso en estos últimos años es el probono o la Responsabilidad Social Corporativa, ¿cómo lo están gestionando desde Allen and Overy?

Nuestra firma ha apostado por esta actividad tanto desde el punto de vista de la contribución económica como el de la dotación de tiempo y profesionales a determinadas tareas. Desde la primera vertiente disponemos de un Fondo desde el cual se donan determinadas cantidades, fruto de organizar diferentes actividades a organizaciones para el desarrollo como Cruz Roja a nivel global de despacho, y de otras más locales según el país en cuestión. Además, desde el Departamento Propio que se ha creado sobre estos temas cada oficina dispone de un Comité, en el caso de España integrado por seis profesionales de diferentes departamentos. Su trabajo se encarga de seleccionar las oportunidades que pueden surgir en este contexto. Entre las actividades que promovemos, destaca el programa Conoce tus leyes que ha impulsado por la Fundación Wolters Kluwers y del que somos parte activa: ayudamos a los inmigrantes de forma desinteresada a explicarles el entorno en el que están.

Por último, dénos sus ideas de cara a la modernización de nuestra Justicia.

Es evidente que hay una saturación enorme de asuntos que hace que la labor de los jueces sea hercúlea desde luego. Es casi imposible poder llevar al día tantos y tantos expedientes que llegan a sus manos. Desde esta perspectiva, una posible solución a este problema tiene que combinar varios factores, la ampliación de la planta judicial como la posibilidad de hacer desistir a empresas y particulares que no litiguen tanto. De esta manera impulsar soluciones prejudiciales ayudaría bastante. No soy partidario de imponer una tasa en la justicia que grave al recurrente. Hay que aceptar la instrucción de revisión pues es un principio constitucional.

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