En un contexto de incertidumbre económica saber gestionar este tipo de situaciones es clave para cualquier empresa. A principios del año pasado las firmas Larrauri y Marti acordaban realizar su integración en un despacho de abogados que ofreciera un asesoramiento integral a la empresa. Sus responsables, José Martí y Josu Larrauri, (de izda a derecha en la foto), amigos de la Universidad y habituales partners en determinadas operaciones, relatan a Diariojuridico cómo se ha gestado esta fusión en una firma que acaba de concretarse recientemente. Larrauri Abogados facturó 1,24 millón de euros en el 2009 y J. Martí Abogados 700 mil euros. Tras la fusión esperan alcanzar una facturación en el 2010 de 2,3 millones, lo cual supone un incremento del 17,45%.

Cuando se les pregunta por el motivo que les ha llevado a fusionarse, Josu Larrauri explica que: “Desde años atrás veníamos colaborando, y esta colaboración puso de manifiesto la existencia de profundas coincidencias profesionales basadas en la eficacia y el trato personalizado a nuestros clientes. Hoy con la facultad que nos otorga el conocimiento profundo de nuestros despachos, estamos seguros de que el nuevo rumbo que toma la firma será todo un éxito”. Según José Martí: “Esta fusión supone un paso más en la política de expansión y afianzamiento del despacho como firma de referencia en Derecho de Empresa dentro del mercado español”.

Larrauri & Martí Abogados, despacho que nace en un momento económico delicado, pero lo hace con toda la fuerza y seguridad que les proporciona a sus socios llevar 30 años dentro del mercado legal español y tener detrás todo un equipo de más de 20 profesionales con oficinas en Madrid, Bilbao y Málaga.

La estrategia de fusión llevada a cabo tiene como fin último crear un despacho capaz de ofrecer un servicio integral y de calidad para todos sus clientes, que cubrirá prácticamente todas las áreas del derecho de empresa.

Larrauri Abogados es un despacho especializado en Propiedad Intelectual e Industrial, Derecho Mercantil y Laboral, y su socio director Josu Larrauri experto en Derecho de Empresa y Propiedad Intelectual ha asesorado en relevantes operaciones de fusión e instalación en España de importantes empresas extranjeras. Además ha llevado a cabo la defensa antipiratería de primeras marcas internacionales de deporte, moda, juegos y videojuegos.

Por su parte José Martí, socio director de J. Martí Abogados, despacho especializado en Derecho Fiscal, a lo largo de su trayectoria profesional se ha especializado en procesos de salida a bolsa, de reestructuración y fusión de empresas, ha apoyado en la negociación y planificación fiscal de numerosas operaciones de adquisición y venta de empresas, así como en el diseño y creación de estructuras internacionales.

Larrauri Abogados facturó 1,24 millón de euros en el 2009 y J. Martí Abogados 700 mil euros. Tras la fusión esperan alcanzar una facturación en el 2010 de 2,3 millones, lo cual supone un incremento del 17,45%.

¿Podrían comentarnos como se gestó la integración de ambas firmas?

Josu Larrauri: Nuestra firma Larrauri siempre apostó desde hace treinta años por ofrecer un asesoramiento a la empresa de forma integral. Fue precisamente por eso el aliarnos con el despacho de José Marti, hacía falta desarrollar el área fiscal, ahora clave para cualquier entidad. En ese aspecto es fundamental la comunicación entre los abogados mercantilistas y los fiscalistas para impulsar esta integración

Nuestra relación con el bufete de Martí trasciende el ámbito de lo profesional. Nos conocemos desde hace mucho tiempo y sabemos de las habilidades de cada uno de nosotros. Hemos sabido comunicarnos y trabajar en equipo, el paso siguiente era la integración. Se trata de dar un asesoramiento completo a clientes conjuntos como a otros que puedan surgir. La verdad es que el proceso de integración ha sido menos traumático de lo que pudiera ser en este tipo de situaciones

José Martí: El complemento natural de un despacho fiscalista es un mercantilista. Nosotros estudiamos juntos en Deusto e hicimos el servicio militar juntos. Nunca perdimos el contacto y cuando tuvimos oportunidad de trabajar juntos lo hemos hecho. Con posterioridad hemos colaborado con determinados clientes siendo la relación muy estrecha. Por este motivo la integración fue algo natural a lo que ya hacíamos. Incluso los propios clientes perciben el nuevo despacho como algo interesante y con valor añadido.

¿Qué pasos pusieron en marcha para convertirse en un único despacho?

J.M: Más que hablar de calendario de trabajo, habría que hablar de objetivos, forma de trabajo y uniformidad de procedimientos. Se trataba, sobre todo de transmitir la misma imagen. Y la verdad que este proceso ha sido bastante rápido si lo comparamos con determinadas fusiones empresariales que solemos asesorar. No podemos olvidar que nuestra filosofía de asesoramiento al cliente es más similar, lo que ha facilitado el proceso de unificación. Tener filosofía similar significa que los profesionales de ambos bufetes trabajan de una manera también parecida. Ha habido buen entendimiento entre ambos equipos y la colaboración desde el primer dia ha sido muy buena.

J. L: Coincido en el concepto de naturalidad que comenta mi socio. Todo ha sido bastante espontáneo. En unos plazos muy razonables hemos logrado conseguir una imagen única. La involucración de ambos equipos ha sido bastante notable y sin apenas reticencias. Creo que el que a ambos socios nos hayan visto muy cercanos ha facilitado este proceso

¿Cómo se vende la idea de integración a unos profesionales que van a cambiar de socios directores?

J.L.: Sobre todo hemos conversado mucho, de cara a dejar claro que la integración era buena para ellos. En este tipo de procesos es fundamental no dejar cabos sueltos. Lo primero es siempre tener claro el objetivo para luego saber el camino que debes tomar.

J.M.: La acogida de mi equipo fue muy buena. Se trataba de integrarse con un despacho ya asentado en el campo mercantil. No tuve que hacer ninguna negociación especial con nadie en este sentido. Hemos ganado en seguridad y además a través de Aiuiris estamos en 18 países. Tenga en cuenta que nuestra actividad fiscal siempre ha tenido una vena mercantilista. Es evidente que un cliente cuando te coge confianza te consulta más cosas que incluso de las que llevas.

En un momento como el actual que vivimos, ¿cuál sería el tamaño ideal de despacho de abogados para ser competitivo?

J.M: Es complicado contestar a esta pregunta. Antes de la integración nuestra firma diseña operaciones fiscales y mantenía un apoyo mercantilista externo. Creo que ahora tenemos un despacho que podemos crecer algo más pero también pienso que el tamaño que tenemos es ideal para el momento en el que estamos. Nos permite ser flexible y crecer según las necesidades de nuestros clientes. Creceremos en facturación sin tener que incrementar costes

J.L: Cada cliente tiene su propia necesidad. En función de lo que demande puede requerir un tipo de despacho u otro. Puede haber empresas que te pidan una involucración más importante. En nuestro país, salvo cuatro grandes firmas el tamaño de un bufete tiene una relación directa con las necesidades de un cliente.

De todas formas en nuestra profesión ha cambiado mucho el concepto de abogado. Del generalista hemos pasado al especialista en ciertas áreas del Derecho. Ahora también hay que hablar de los abogados interdisciplinares, como hombre orquesta que coordina a diferentes especialistas. Son profesionales con quince años de experiencia a sus espaldas y desde luego no se improvisa de la noche a la mañana. El abogado debe involucrarse en la gestión de la empresa

¿Cómo se entiende que el 70 por ciento de los despachos de abogados españoles sean aún unipersonales?

J.L: Creo que la crisis va a cambiar en los próximos años este panorama. Tenga en cuenta que incluso las Confederaciones de Empresarios dan servicios jurídicos parecidos a los despachos externos. Surgirán nuevas necesidades por motivos de esa recesión y quizás eso haga que el abogado modifique su forma de trabajar. Entiendo que procesos de fusión como el nuestro van a proliferar en los próximos meses

J.M: La verdad es que es fundamental trabajar en equipo. En nuestro caso lo llevamos haciendo muchos años. También es clave saber crecer en equipo. Sin embargo, no puedo ocultar que tengo muchos amigos con despachos unipersonales que no les veo haciendo equipo. La falta de constumbre sobre todo hace que no piensen más en colaboraciones puntuales con determinados despachos. De todas formas, ahí están, trabajo tienen y mucho y ahí seguirán me imagino en el futuro.

En este contexto, ¿qué papel están desarrollando las instituciones como los Colegios de Abogados o el Consejo de la Abogacía?

J.M: Creo que están apoyando la modernización de la profesión y sobre todo animándonos a que optemos por la integración de las firmas para ganar tamaño y facturación. De esta forma está surgiendo un nuevo concepto de despacho en el que socios expertos en diversas áreas se unen para trabajar juntos. También está la figura de despacho unipersonal que comparte gastos con otros

J.L: Están haciendo una buena labor desde luego. Sobre todo como foco de comunicación o de reunión de estos despachos unipersonales. Son un elemento clave en la cohesión de nuestra profesión

Nuestro país es de los más hiperregulados de Europa, ¿cómo cree que el empresario asume toda esta legislación, muy cambiante a veces por motivos políticos? ¿Por qué hay tanta judicialización?

J.L: Son dos términos diferentes. La judicialización viene dada porque los conflictos se solucionan en los tribunales. Todavía la via arbitral esta aún por explotar. Es muy importante mentalizar a tu cliente que te llame antes de que surja el problema. La abogacía preventiva ayuda a solventar muchas cuestiones

Otro asunto diferente es la enorme proliferación normativa que hay en nuestro país. Nuestro país es peculiar por su arquitectura en la que las autonomías ofrecen también normativa dispar. Todo ello despista al empresario y le genera inseguridad jurídica.

De todas formas en una situación como la que vivimos en la actualidad el empresario está más preocupado por facturar que por saber qué dice determinada norma jurídica. Me imagino que cuando pase este momento de crisis se preocuparán de estar mejor asesorados, de tal forma que no será extraño verles acompañados de sus abogados en algunas negociaciones, como ya pasa ahora de forma esporádica

J.M: Es evidente que tanta normativa crea al empresario una gran inseguridad jurídica. Es el caso por ejemplo de las autonomías y su diferente régimen fiscal que no siempre se conoce a fondo. Esta es una de las razones por la que los fiscalistas piden una armonización fiscal.

Hay demasiadas leyes y no están pensadas para ayudar a la empresa. En otros países se fomenta el espíritu empresarial. Aquí la burocracia es excesiva y la normativa a veces asfixiante. En este contexto es evidente que un abogado que conozca bien la legislación es fundamental.

Respecto a la judicialización, nuestro despacho trabaja bastante los acuerdos extrajudiciales. Muy cercanos todos ellos a la mediación empresarial. De alguna forma se trata de paliar la lentitud de la justicia

¿Qué opinión tienen de los problemas de nuestra justicia, que no acaba de convertirse en el servicio público que todos esperan?

J.L: Hay que trabajar en pro de la mejora de nuestra justicia. Es evidente que hay ciudades más sobrecargadas de trabajos que otras. La verdad es que se nota de un tiempo a esta parte la dotación de medios en los juzgados, aunque no es suficiente. El ejemplo del País Vasco es muy interesante de reseñar porque la inversión que hizo su Gobierno se ha notado desde luego. Además de la dotación de medios es fundamental retribuir mejor a los funcionarios de Justicia. Quizás sean de los que más trabajan de todo este colectivo.

J.M: Es evidente que el aspecto retributivo es fundamental. Creo que los jueces están muy mal pagados en España para el nivel de responsabilidad que tienen. Creo que la calidad de la justicia en nuestro país con la apertura del cuarto turno se ha visto resentida. En los juzgados se trabaja duro y hay que dotarles de más medios para evitar las demoras que todos sufrimos ahora

Sería interesante conocer su opinión respecto al campo fiscal, donde está la clave de la reactivación de nuestra economía.

J.M: A este respecto me sorprenden las medidas tomadas por el Gobierno. Creo que es el camino equivocado. Aún pensamos que el español es un defraudador nato, lo que propicia los múltiples controles de la Administración. Sin embargo creo que la inmensa mayoría paga sus impuestos de forma regular. Pese a ello los tipos de IRPF siguen siendo muy altos porque aún se tiene esa sensación de defraudación

En el caso del País Vasco donde me he criado es evidente que las deducciones fiscales por inversiones han ayudado a que aflorasen muchas empresas. Y es que cuando los tipos han reducido los empresarios han podido invertir más. En el caso opuesto esta Canarias que tiene problemas importantes. Quizás una forma de incentivar su consumo e inversión sería convertirlo en paraíso fiscal e incluso sacarlo de la UE

La actividad fiscal bien orientada ayuda a crear empleo y empresa. Creo que ahora no lo estamos manejando bien. La subida del IVA que se anuncia el próximo mes de julio no es lo más adecuado desde luego.

Como experto en temas penales económicos, ¿cómo ve la nueva reforma del Código Penal, ¿No cree que está criminalizando en exceso al empresario?

J.L: Este tipo de figuras no tiene ningún antecedente en el derecho europeo. A nivel español desde finales de los años setenta se busca incrementar la responsabilidad de los empresarios. Pero debe haber un límite. Fue el caso de adecuar las empresas a la nueva Ley de Sociedades Anónimas en 1992, donde también se hablaba de culpabilidad.

Creo que extender la comisión del delito a todas las personas que forman parte del Consejo de Administración me parece excesivo. Otra cosa es que exista una responsabilidad penal del administrador pero con nombre y apellidos. Ahora el empresario en esta circunstancia necesita un asesoramiento importante jurídico en muchos y diversos temas. Es el caso por ejemplo de la contaminación acústica, el ruido, también muy punitiva que no ayuda a que el empresario realice su labor de forma adecuada.

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