En un contexto marcado por la recesión, los despachos de abogados comienzan reposicionar sus estrategias para seguir siendo competitivos. Dos firmas como Díaz-Bastién y Truán, de marcada tendencia internacionalista y Miralbell Guerin, más volcada al campo empresarial, con un tamaño similar y territorialmente complementarios, acaban de anunciar su proceso de integración. Un proceso liderado por Rafael Truán y Miquel Masramon, socios de ambas firmas, que culminará dentro de un año con la configuración de una nueva firma integradora. Aquella relación que se inició hace años a través de varios asuntos tiene todos los visos de convertirse en un proyecto ilusionante para ambas partes. En esta entrevista conjunta ambos juristas explican cómo se produjo el acercamiento y qué expectativas tienen depositadas en esta iniciativa integradora.

Miquel Masramon socio del despacho de Miralbell Guerin que inicia su andadura en 1992 cuenta en la actualidad con 20 profesionales entre abogados y economistas. La operativa del bufete se encuentra centrada en el área mercantil ofreciendo asesoramiento a pymes que combina con el servicio que ofrecen a particulares en el campo civil. “Otras actividades que desarrollamos se centran en el campo laboral y fiscal. Hemos crecido de forma progresiva todos los años aunque por encima de esta expansión se encuentra nuestro deseo de dar un servicio completo a nuestros clientes”.

Rafael Truán es socio del despacho Díaz Bastién y Truán. “Nuestra firma tiene una antigüedad de treinta y un años: Arrancamos en 1978 de forma simultánea en Madrid y Marbella con una vocación de asesoramiento a operaciones de carácter internacional. Nuestras áreas de negocio tienen que ver con el campo procesal; reestructuración de empresas en concurso; mercantil, fiscal e inmobiliario. Disponemos de una oficina en Londres y estamos constituidos en siete socios y veinte letrados”.

¿Podrían explicarnos como surge este proceso de integración de ambas firmas?

Rafael Truán: el contacto surge al compartir clientes y llevar varios asuntos de índole procesal. De ahí surge la comodidad y confianza en el trabajo conjunto de ambas partes. Llevarse bien a nivel profesional sirve para hacerse la reflexión de qué quizás además de este trabajo podríamos desarrollar otros proyectos de mayor envergadura. Desde esta perspectiva empezamos a detectar que había una buena calidad en nuestro socio de Barcelona y que entre los bufetes había una buena química. Además, el planteamiento del ejercicio de la profesión parece similar en ambas firmas.

Miquel Masramon: Surgió la oportunidad de trabajar juntos cuando no la esperábamos. En seguida nos dimos cuenta ambos equipos que esa colaboración profesional podría cuajar de otra forma más consolidada. De alguna forma este proceso de integración redundará en un mejor servicio a nuestros clientes y en un mejor trabajo que hagamos ambas firmas de forma conjunta. Somos conscientes que la vertiente internacional de Díaz-Bastién y truán nos va a ayudar en nuestro trabajo futuro.

¿Y cuál es ese calendario de acciones previsto para desembocar en la citada integración?

RT: El proceso es continuado y tiene varias fases. En primer lugar nos hemos dado un plazo de un año para trabajar conjuntamente de manera intensiva ambas firmas en grupos de trabajo mixtos. Desde el 1 de enero estamos haciendo un análisis profundo de ambos despachos y de cuáles pueden ser las sinergias existentes. Así estamos organizando el trabajo diferentes reuniones. Miquel y yo somos los que lideramos este proceso y quienes tenemos más contacto estrecho por ello. De esta forma hemos visto cierta complementariedad entre ambas firmas. Es el ejemplo del área laboral, más cultivada en Mirabel que en nuestra firma.Esto hará que diseñemos una planificación concreta en este terreno. En otras disciplinas del derecho hay más complementariedad. No nos hemos marcado un calendario fijo de manera estricta. Con posterioridad trabajaremos los aspectos de organización y dirección de la futura firma para luego desarrollar la parte de marketing de cara a llegar a nuestros clientes.

MM: Este proceso tiene cierto recorrido y requiere un trabajo intenso conjunto por parte de ambos despachos. No debemos tener prisa en acelerare este proceso porque es necesario un conocimiento mutuo intenso para saber si en el futuro vamos a ser capaces de llegar a la integración que ambas partes anhela. Lo fundamental es saber que tu equipo ha crecido en dimensión y cuenta con la colaboración estrecha de la otra firma para cualquier asunto.

¿Cómo se ha entendido a nivel interno de cara firma este proceso de integración?

RT: Afortunadamente dos firmas como las nuestras no son proclives a generar rumores de despido o reducción de personal. Hemos procurado trabajar con la máxima transparencia de cara a todos nuestros profesionales. Nuestro proceso de comunicación interna ha sido muy sencillo y claro. Lo que si tenemos claro es que no queremos convertirnos en un macro despacho de prestación de servicios lleno de burocracia. Queremos tener un tamaño razonable para el mercado actual. Es muy importante destacar la complementariedad de las firmas que no solapan oficinas territorialmente. Hasta ahora se percibe internamente como algo muy ilusionante y atractivo. De cara a nuestros clientes es evidente que la acogida también ha sido buena. A los clientes, por determinadas razones, tamb ién le gusta que sus abogados crezcan y evolucionen.

MM: El sentir de nuestros profesionales ante esta nueva experiencia es bastante buena. Ven en esta alianza más valores positivos que riesgos en sí. Se ve la nueva estructura como un nuevo marco adecuado para el desarrollo profesional de cada uno de nuestros abogados. En nuestro caso contar con oficina en Madrid y representación fuera de España son valores muy a tener en cuenta y genera muy buenas expectativas.

Que ustedes se hayan decidido por la integración, ¿supone descartar formar parte luego de alguna red de abogados a posteriori?

R.T: No tenemos en principio previsto integrarnos en ninguna red nacional lo que no quita que queramos desarrollar nuestro potencial fuera de España. No queremos crecer por crecer como ya dijo Miquel pero si nos damos cuenta que el mercado exige tener mayor presencia a nivel internacional y ahí estaremos en las diversas redes que tengamos que estar. No sabemos si podremos mantener el estatus de despacho español independiente. El tiempo lo dirá, desde luego.

MM: La verdad es que el mercado cambia con mucha facilidad. Por ese motivo va a ser complicado sabe qué pasará en los próximos años. De todas formas hay que diferenciar la vocación internacional de una firma con la constitución de un despacho multinacional. En la actualidad coexisten ambos modelos de negocios con bastante éxito. Lo que hay que tener en cuenta es que por encima de estas consideraciones lo más importante es el buen hacer. Que el cliente vea que recibe el servicio que demanda por profesionales preparados.

¿Y en este contexto de recesión económica cree que van a verse más fusiones o integraciones en el marco jurídico legal nacional? ¿Cuál seria el tamaño ideal de un despacho de abogados?

R.T: Nuestra operación de integración ha coincidido con la recesión generalizada que vive el país, pero son dos cosas diferentes que no tienen que ver. La verdad es que no es la recesión la que nos invita a integrarnos a ambas firmas y si las oportunidades de negocio que se vislumbran para ambos bufetes. Sobre si la situación actual va a impulsar fusiones en nuestro sector será algo que está por ver. Tenga en cuenta que hay muchas firmas especializadas que trabajan muy bien un nicho de mercado y que pueden coexistir con la gran firma legal. Esta es una profesión muy fragmentada donde hay hueco para casi todo el mundo si eres bueno.

Respecto al tamaño ideal de una firma para dar este servicio, no es sencillo contestar a esta cuestión. Lo que hay que hacer más que crecer es redimensionarse; estar atentos a las fluctuaciones del mercado. No hay un número mágico. Se trata de dotar a la estructura de forma empresarial para que pueda funcionar de manera correcta. Pensamos de todas formas que las dimensiones de cada despacho son las adecuadas

MM: Nosotros hemos abierto la puerta a trabajar de forma conjunta porque pensamos que podemos ofrecer mejor servicio al cliente. Las circunstancias colocan nuestra iniciativa en un proceso de recesión pero es solo anecdótico. Cualquier despacho que se mueva en un sector tan competitivo como el español tiene que saber entender el escenario en el que se desenvuelve y luego saber adaptarse al mismo.

En este sentido es evidente que la jurisdicción mercantil reclama que el abogado trabaje en un equipo para lograr dar ese servicio de forma profesional. Pasa lo mismo con el campo de las nuevas tecnologías que reclama al letrado una formación específica y un trabajo en equipo. O con los procesos concursales, ahora muy en boga, por la situación del país, que reclaman de un esfuerzo al equipo de abogados para sacar este tipo de temas adelante. Estoy de acuerdo con Rafael Truán que no podemos hablar de un número de abogados adecuado para soportar un despacho. El cliente es quién marca la pauta y la complejidad de los asuntos.

¿En esta coyuntura es factible hablar de nuevos nichos de mercado para los abogados en una situación como la actual?

MM: Es evidente que el derecho es una realidad viva que no deja de transformarse. La internacionalización de la empresa hace que se esté desarrollando de forma notable el derecho a la competencia. Las nuevas tecnologías como antes le decía también está suscitando muchos debates y una casuística notable.

RT: Es evidente que están emergiendo nuevas formas de hacer Derecho. Ahora los clientes demandan sobremanera en el último año, desde el punto de vista del asesoramiento, tanto el derecho laboral; propiedad intelectual y nuevas tecnologías y el derecho fiscal. Es evidente que la coyuntura actual demanda más profesionales laboralistas que en otros momentos. Frente a ello es indudable el crecimiento del derecho deportivo. Sobre las nuevas tecnologías hay desde luego retos fascinantes. No solo plantearse cuestiones técnico-jurídicas sino también se plantean cuestiones éticas y morales que van más allá del derecho y que como abogados tendremos que abordar en su momento.

Todo esto nos lleva a un cambio de enfoque en la profesión del abogado. Somos más asesores; nos piden un servicio orientativo como consultor sobre todo en el terreno internacional. El cliente busca un servicio que vaya un poco más allá del asesoramiento habitual.

¿Ahora que hablan del nuevo enfoque de la profesión, muchos de los expertos hablan del concepto de abogacía preventiva, qué opinan ustedes?

RT: Es evidente que tendemos a esta forma de ejercer el derecho. Y más en la situación de crisis que vivimos en la actualidad. Muchos empresarios deben ser diligentes y saber con cierto tiempo qué deben hacer si sospechan que su empresa puede estar en concurso. En este caso nuestra firma ahora trabaja como una especie de asesor preventivo del citado concurso. Es fundamental desarrollar la abogacía preventiva y aconstumbrar al cliente a que antes de que tenga el problema venga a vernos. Porque a veces el tiempo corre en contra y no se puede hacer nada por su problema.

MM: Nuestro trabajo es similar al médico, desde el punto de vista de la prevención. Es fundamental tratar ciertos problemas con el margen de tiempo suficiente de cara a poder lograr el éxito que se busca en ese litigio.

¿Dónde esta la clave para encontrar un partner que nos ayude a realizar un proceso de integración?

RT: Es fundamental sobre todo la afinidad cultural, entendida ésta como una misma forma de ver la abogacía y de dar ese servicio al cliente. Es evidente que en otras profesiones se da más importancia a otros temas, como mejorar la rentabilidad o desarrollar diferentes crecimientos geográficos concretos. En nuestra actividad el concepto de afinidad es fundamental para evitar cualquier choque de trenes entre ambas partes. Desde esa perspectiva hay que identificar áreas en común; potenciales de crecimiento y capacidades de nuevos servicios que complementen a los ya existentes.

Con posterioridad hay que evaluar si el producto de esa fusión va a generar más trabajo y tendrá su economía de costes. Una fusión de despachos de abogados no puede multiplicar los costes de los citados despachos de abogados. Es evidente que esa afinidad luego se cristaliza en trabajar de forma conjunta y ver si hay ese feeling para ser socios en el futuro

MM: Coincido en el planteamiento de Rafael Truán. Es fundamental arrancar desde el concepto de afinidad para ver las prioridades del despacho. Siempre tienes que tener claro que tu principal objetivo es asesorar a tu cliente. Que vea por tanto, que la nueva integración va a aportar valor añadido tanto desde la seguridad como desde la confianza que se ofrece por los nuevos servicios que se le va a prestar.

Por último, dénnos su opinión sobre los problemas de la justicia actual.

RT: Es fundamental dotar al a justicia de medios y que haya más especialización en los juzgados. La puesta en marcha de los juzgados de lo mercantil fue una buena iniciativa pero no ha sido suficiente, desde luego ante el aluvión de casos que llegan. Para que la justicia tenga medios es necesario que se gestione de forma profesional. Hay que profesionalizar la ejecución de la administración de la justicia. Entonces empezará a funcionar si además se la dota de los medios adecuados.

MM: Es un problema endémico que incluso pueda causar desaliento. Sorprende que algunos de los problemas tradicionales de la justicia no se hayan resuelto aún. Los expedientes y los tiempos de respuesta siguen yendo mal desgraciadamente. Ha sido una buena idea crear las llamadas oficinas judiciales; muchas de ellas funcionan bien pero hay que dotar a todas de medios humanos y materiales.

FOTO: izquierda, Miquel Masramon; y Rafael Truan.