Por María Jesús González-Espejo e Irina Moreno.

Sonia Gumpert, la primera mujer decana del Colegio de Abogados de Madrid (ICAM), se ha estrenado este miércoles ante los medios de comunicación en una rueda de prensa en la que ha vuelto a mostrar su disconformidad con la polémica Ley de Tasas Judiciales. “Son muy elevadas y desproporcionadas, y sitúan en posición de igualdad a las personas físicas y jurídicas, que no están en igual situación. Yo hubiera sugerido moderación de las cuantías”, afirmó constatando que, en su opinión, desde que entró en vigor la ley del ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, ha bajado la actividad en los juzgados de la capital.

Gumpert, que consiguió doblar el pasado 18 de diciembre en votos al decano saliente (6.426 votos frente a 3.293), comenzó su intervención recalcando tres aspectos que marcan un hito en la historia del colegio: “Soy la primera mujer decana, la más joven y la más votada”. La decana aseguró que en su legislatura se concentrarán esfuerzos en favorecer la conciliación de la vida laboral y profesional, ya que, como recalcó, se licencian más mujeres en Derecho y, sin embargo, el número de colegiadas ejercientes continúa siendo menor que el de los hombres.

Al igual que en su discurso de investidura, incidió en que el colegiado será el centro de su gestión como decana. “Queremos cumplir nuestro programa electoral para no defraudar a quienes nos han votado, pero además queremos que nuestra gestión guste a los colegiados que no lo han hecho”, aseguró.

En relación con los asuntos que han enfrentado tradicionalmente a la Comunidad de Madrid y al ICAM, señaló la necesidad de seguir ofreciendo al ciudadano madrileño el Servicio de Orientación Jurídica (SOJ) de forma gratuita, ya que, según añadió, es un servicio muy demandado y en el que el pasado año se recibieron más 100.000 peticiones de ayuda. El Gobierno regional tomó la decisión de no seguir financiando este servicio. “Estamos negociando que se nos otorgue nuevamente la subvención”, concluyó.

1 Comentario

  1. Solo le ha faltado decir “y la más guapa”. Desde luego, esta Decana es una creída de cuidado. ¿Porqué no explica como consiguió el Decanato, la compra de votos y demás chanchullos, etc.? Si tuviera un poco de dignidad, lo primero que tendría que hacer es dimitir, y convocar unas nuevas elecciones, sin trucos ni subterfugios. Y, por supuesto, sin utilizar el censo colegial para negocios privados de editoriales jurídicas catalanas…

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