Iñigo Aunque asegura que su “auténtica vocación es enseñar, investigar y escribir”, Iñigo Navarro reconoce que está disfrutando de la labor de gestión que desde hace dos años desempeña como decano de la Facultad de Derecho de Icade, elegida por ‘Financial Times’ como una de las mejores escuelas jurídicas del mundo. Este experto en derecho civil asegura que el sector legal necesita de una gran reestructuración para lograr una justicia más rápida y eficaz y que no se repitan casos como los del Prestige en el que la sentencia ha tardado  en llegar 11 años. El decano de Icade sigue, además, con gran expectación la irrupción de los pleitos de colectividad en España, una nueva forma de reclamar justicia que “ha llegado para quedarse y que, además de dar un vuelco al derecho de daños en nuestro país, va a hacer cambiar pautas comerciales y conductas empresariales”.

La Facultad de Derecho (Icade) aparece entre las 86 mejores escuelas jurídicas del mundo en un informe que recientemente acaba de publicar ‘Financial Times’.

Sí, estamos muy contentos por este reconocimiento. Entre las escuelas seleccionadas por el diario, hay 37 europeas, y Comillas Icade es una de las cuatro españolas que aparecen en la ranking del ‘Financial Times’. Este éxito se debe a los valores que vive la facultad, a sus objetivos y la forma en que funciona; en resumen, a la forma de ser y de actuar que le ha hecho estar entre las mejores facultades de derecho.

¿Universidad pública, privada. Dónde hay mejores profesores?

Creo que, probablemente, haya muy buenos profesores en las universidades públicas y muy buenos profesores en las privadas. Cuando hablo de un buen profesor quiero decir que sea el más adecuado para la función que tiene que desarrollar y eso depende de qué materia sea. En Icade tenemos a los profesores más adecuados para los puestos que necesitamos. En esta Universidad, la docencia es muy exigente. Hay alumnos con muy buena media de bachillerato y dar clase a 55 o 60 alumnos muy inteligentes, muy preparados y con muchas ganas es muy difícil. Exigen mucho al profesor, indagan mucho y preguntan mucho.

Pero en España todavía podríamos mejorar más en el nivel del profesorado, no sólo en derecho, en todas partes. Los mejores profesores del mundo no sé yo si están en España. Habrá algún buen profesor. Igual que premios Novel. No hay que yo sepa. Nuestra aspiración en este país no debe ser tener mejores profesores que la universidad de al lado sino empezar a tener profesores como los que tienen en Harvard.

¿Y para eso qué hace falta?

Falta una combinación de muchos factores que no es sólo dinero, que quizás también influye. Un buen profesor es una persona que es muy competente en su materia, que escribe sobre su materia y que, como dicen los americanos es ‘inspiring’, que inspira a los alumnos, les motiva. Tiene que tener también buenas prácticas docentes y estar en un lugar donde puedan desarrollarse en plenitud. Además tienen que salir al extranjero y ver como se dan clases allá.

¿En España se dan todas esas condiciones?

Creo que en España hay una serie de rigideces para la promoción del profesorado que no siempre premian los valores que te acabo de comentar. Un profesor que no es nada motivador, que es un rollo de tío que no hay quien le aguante, puede perfectamente llegar a lo más alto del escalafón. Por más que sepa mucho, sus alumnos pueden pensar que no es un buen profesor. Cuando esto se produce hay una contradicción que hay que solucionar. A lo mejor esa persona no es adecuada para dar una clase en el grado y sí es adecuada para darla en el posgrado o es adecuada para escribir libros. No siempre el que escribe libros es un buen docente para primero de derecho. Hay que saber situar a cada persona en el mejor sitio.

¿Esta fórmula se aplica en Icade?

Se intenta. Tenemos un componente de profesores académicos y profesionales que vienen a dar clase. En primero de Derecho hay más académicos que profesionales y en los masters hay más profesionales. Intentamos siempre tener a la persona que más riqueza va a aportar en cada asignaturas. En general creo que en un altísimo tanto por ciento estamos acertando en la elección del profesor.

Las universidades públicas sostienen que en las privadas se investiga poco, ¿Qué opina?

La investigación es fundamental en las universidades. Un profesor universitario que no investiga probablemente no es un buen profesor. Pero están las universidades grandes, las medianas y las pequeñas. Nosotros somos una universidad mediana pequeña, por lo que no podemos competir en número de artículos de investigación con universidades grandes. Es de cajón. Icade se funda en el año 1960, no tenemos una gran historia, no podemos competir con la Universidad de Salamanca. Aquí no estuvo Fray Luis de León ni un don Miguel de Unamuno. ¿En qué podemos competir? Siendo menos podemos hacer una investigación que tenga un carácter más interdisciplinar, porque al ser pocos nos podemos juntar con mucha facilidad el de civil con el de mercantil y el de fiscal y hacer equipos de trabajo. Eso nosotros lo hacemos con mucha facilidad. Lógicamente tenemos que elegir muy bien los temas que tratamos porque por nuestro tamaño no podemos abarcar todo. Tenemos que ser selectivos. En números brutos no somos los primeros en investigación pero en números relativos estoy muy contento con lo que hacemos. Hay profesores que escriben mucho y muy bien.

Pero hablo sólo de Icade. En este tema no me siento nada de solidario con el resto de las universidades privadas. Me siento solidario con las universidades buenas.

En los últimos años han surgido muchas nuevas universidades por toda la geografía española. ¿Hay ya un exceso de oferta?

Demasiadas. Sobran por todos los lados, tanto públicas como privadas. En Madrid tienes casi 15 universidades. No tiene ningún sentido.

Cada universidad busca un posicionamiento en un determinado ámbito. De todo tiene que haber. La posición de Icade es ser un referente en cuanto a prestigio en la formación y en cuanto a prestigio en la formación jurídica. Somos una universidad muy profesionalizante y muy volcada en la internacionalización. Todo esto seleccionado muy bien los alumnos, porque tenemos más demanda que oferta.

¿Puede haber una reestructuración en el sector universitario con cierres de centros y fusiones?

Creo que es muy difícil hacer predicciones. Las universidad privada si no es competitiva, el mercado la puede expulsar. De hecho hay universidades que cierran titulaciones. ¿Fusión de dos privadas, desaparición de alguna publica? Puede ocurrir. Pienso que es más importante tener una buena universidad a tener muchas. Si tienes cinco en vez cuatro pero esas cuatro son buenas es mejor.

Llevas enseñando derecho desde 1992. ¿Cómo ha cambiado el sector legal y la enseñanza de derecho en las dos últimas décadas?

Ahora, él que no sabe inglés está fuera del mundo. En un proceso de selección entre un expediente excelente sin inglés y otro simplemente bueno pero con inglés, éste último se va a llevar el gato al agua. Además se tiene mucho en cuenta el talante internacional: viajar al extranjero y tener capacidad de inculturarse en otro país es fundamental. Estar en contacto con el mundo profesional cada vez es más importante. Cuando yo acabé la carrera, en el 91, no había un mercado laboral jurídico como el que hay ahora. En Madrid tenías dos o tres despachos grandes, ahora mismo igual hay 30 o 40 firmas de primer nivel. Actualmente hay un mercado mucho más competitivo, donde unos se roban los alumnos, los abogados y los socios a otros y se paga mucho más. Ha cambiado todo de una manera radical.

Respecto a la docencia en clase, yo tuve muy buenos profesores y creo que ahora también los hay . Tuve también algún mal profesor y creo que todavía siguen quedando. El buen profesor de antes tiene, probablemente, rasgos en común con el de ahora. Aunque ya no es lo mismo. El docente de ahora tiene que estar más al cabo de la calle, más al tanto de lo que es un chico de 20 años de hoy, que no tiene que ver nada con un joven del año 90. Un buen profesor como un buen jurista tiene que estar muy en contacto con la realidad social.

¿Es previsible una reestructuración en el sector de la abogacía en España?

Licenciados en derecho hay muchos, abogados creo que ya no hay tantos como licenciados y despachos de abogados… Aquí el mercado se impone mucho más que en otras cosas y el abogado malo probablemente sea expulsado. En la medida de la cual el propio mercado regula y expulsa a los malos eso ya soluciona bastante el problema. Pero creo que el sector jurídico español no ha llegado todavía a su tope y puede expandirse un poco más. Mi visión es que los abogados, los servicios jurídicos españoles, conforman uno de los sectores mejores que tenemos en este país. Te pongo un ejemplo: nuestros despachos viajan a todo Europa. ¿Cuántos despachos alemanes, italianos o franceses hay aquí? Es un sector que exportamos. Nuestros abogados cuando están en firmas americanas o inglesas llegan a los puestos directivos. Los juristas españoles son de los mejores que hay en Europa. Somos buenos y prestigiosos. Garrigues es el primer despacho continental. Uría y Menéndez, Gómez acebo y Pombo, Cuatrecasas son muy reputados. En este sector lo estamos haciendo bien. Podemos estar orgullosos.

Hay muy buenos juristas pero luego los ciudadanos tienen la sensación de que el sistema judicial no funciona bien.

Es lentísimo. El sistema judicial hay que meterle mano para hacerlo eficaz. Una Justicia lenta es una justicia injusta. Mira el caso del Prestige. Es intolerable que se tarden 10 o 11 años en dictar una sentencia, que encima luego se recurre. Es que todavía en el caso del Prestige nos queda un buen rato. Es tremendo. No sé muy bien cuál es la solución porque no lo he estudiado mucho pero, probablemente, se necesitará de una mayor dotación económica y habrá que revisar cómo lo están haciendo las personas que están dentro del poder judicial: los jueces, magistrados, la oficinas judiciales, si el procedimiento de elección de los jueces es el adecuado, si el proceso de promoción es el correcto… Hay que reformar la Justicia porque no puede seguir así.

¿Qué le parece la sentencia del Prestige?

El contenido de la sentencia del Prestige no me la he leído todavía integramente. Pero cuando tanto nos llama la atención a tanta gente es pensable que a lo mejor no está del todo bien.

¿Qué opinión le merecen los cambios que está acometiendo Gallardón?

Hay que hacer cambios pero no todo cambio es bueno. De los cambios que ha propuesto el ministro de Justicia creo que en algunas cosas, probablemente, acierte y en otras no tanto. Pero los cambios que hay que hacer en Justicia van a costar dinero y estamos en la peor crisis económica que conozcamos con lo cual la cosa está complicada. Si tengo que hacer un análisis en globo de las reformas de Gallardón no te sabría decir. Ha hecho tantas propuestas.

¿Qué piensa de la reforma del Código Penal?

Creo que lo que pretende es endurecer cada vez más las penas y eso no es la solución para resolver los problemas sociales que hay, la verdad.

¿El Gobierno está acometiendo la reestructuración que necesita el sector judicial para ser más eficaz?

Creo que todavía no. Las tasas judiciales, por ejemplo, no son la solución. No me parece bien imponer unas tasas con carácter general.

¿En su especialización, el derecho civil, dónde se están produciendo los principales cambios?

En derecho obligaciones de contratos y derecho de daños. Los cambios vienen por la vía de la jurisprudencia y por la transformación de la realidad social que vivimos. Es un derecho en el cual es muy importante la autonomía, la voluntad. Los cambios no se producen en el código civil, pero la forma de contratar va variando en función de la diferente forma de hacer negocios que hay en el país y toda la influencia estadounidense que nos llega a todos.

En derecho de daños si que está habiendo importantes cambios y va a haber más. La irrupción de los pleitos de colectividad es previsible que vaya a más en los próximos años. Tenemos el ejemplo de las cláusulas suelo, las preferentes, los afectados por un determinado problema de una empresa de aeronáutica o de transporte marítimo que reclaman conjuntamente. En telefonía móvil todavía no hay pero es pensable que en los próximos años se produzca. Esto se está gestando ya y va a dar un vuelco importante al derecho de daños en España. Si ahora hay despachos que se están posicionando en los pleitos de colectividad puede que vayan a tener éxito.

¿Por qué reclamar mejor conjuntamente?

Hay ahorros fundamentales. Compartes los gastos. Entre 50 puedes acudir a los abogados más especialistas del país, es más factible y si son 100 ni te cuento. Además en una demanda colectiva el efecto publicitario e impacto social es muy fuerte y si una compañía quiere evitarlo tiene que sentarse a negociar.

¿Los pleitos de colectividad es algo que las empresas empiezan a temer?

Creo que sí. Mira lo de las cláusulas suelo… Este tipo de pleitos de colectividad han venido a España para quedarse y van a cambiar pautas comerciales y conductas empresariales. Las están cambiando ya. Este tipo de litigiosidad va a venir bien a consumidores y a la competencia también. La competencia es mejor cuando todos los actores tienen que actuar de forma leal.

Parece que los pactos de cuota litis están tomando una creciente fuerza en España. ¿Qué le parece?

Si un señor va al médico y éste siendo diligente no le salva la vida y se muere, creo que el médico tiene derecho a seguir cobrando. Si le salva creo que no tiene que pagar más al doctor. El paciente puede deberle gratitud eterna, probablemente, pero no más dinero. Los servicios jurídicos cuando se prestan hay que cobrarlos, aunque el resultado final no se consiga. No cobrarlos es devaluarlos, regalarlos y eso no me parece bien.

Pero en el sector de la abogacía es compresible que se carguen con más alegría los honorarios cuando se ha ganado que cuando se ha perdido. Entra dentro de lo razonable, aunque habrá que ver cuánto más. Volviendo al médico. Creo que éste te querrá salvar igual aunque no le compenses por su éxito pues igual debe ser cuando se trata de un abogado.

La crisis económica también ha impactado al sector de la abogacía. Los despachos han tenido que bajar precios

Sí, han bajado mucho porque también cobraban mucho. Los servicios jurídicos son prestados por personas y el valor añadido son las personas. Ocurre que esos servicios a veces son de difícil cuantificación económica, al tener que establecer cuánto vale la hora de trabajo de un especialista en la materia. Quizás se haya sobrevalorado y se cobraba de más. Ahora se está ajustando, lo cual está siendo doloroso porque al que estaba acostumbrado a que su hora de trabajo valiera tanto ahora resulta que vale menos.

¿Qué opina de la Ley de Servicios Profesionales. Es partidario de la colegiación obligatoria?

No tengo una opinión armada sistemáticamente. Me da la sensación de que abogado debe ser aquella persona que debe estar sometido a un código deontológico. Todo aquel individuo que vaya a ejercer con cláusula de confidencialidad tiene que ser abogado. Los de empresas, que se ponen la toga y van a los juzgados a defender a su compañía también son abogados y están sometidos al código deontológico.

Por otro lado considero que los colegios profesionales deberían modernizarse muchísimo y servir a sus colegiados y a la sociedad en su conjunto. Me da la sensación de que no están ostentando ningún tipo de servicio a la sociedad y no mucho servicio a sus colegiados. La acusación social que se les hace a los colegios de abogados de que son instituciones casi gremiales y con un cierto tinte medieval quizás sea exagerada pero algo quiere decir cuando tanta gente lo piensa.

Dentro de lo que son las reformas para buscar un mayor liberalismo económico y la libre competencia, efectivamente los colegios de abogados en muchas ocasiones se presentan con una rigidez anticuada. Pues habrá que ver si pueden adecuarse a la sociedad moderna que se está proyectando y realizando ahora mismo.

 

 

 

1 Comentario

  1. Muy interesante su análisis de la profesión, pero encuentro a faltar su opinión sobre la Ley de Tasas, y algún tipo de valoración de la función social de los colegios profesionales en la gestión del turno de oficio. O si bien tiene algún tipo de propuesta alternativa para hacer efectivo el mandato constitucional de protección a la tutela judicial efectiva.

    Gracias.

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