Veintitrés años contemplan la actividad del Tribunal Arbitral de Barcelona, una de las entidades de referencia en el panorama arbitral de nuestro país. Para celebrar dicha efeméride esta institución organizó hace unos días una jornada para analizar las repercusiones de la última reforma de 2011 de la actual Ley de Arbitraje, vigente desde el 2003.” La reforma ha supuesto nuevas oportunidades profesionales y ha puesto sobre el tapete que el futuro del arbitraje está en unas instituciones arbitrales (cortes) potentes, muy profesionalizadas, transparentes, predictibles, que ofrezcan una variedad complementaria de servicios en el área de resolución de conflictos (mediación, early evaluation etc.)”, comenta Jesús de Alfonso, su presidente en los últimos años. Desde su punto de vista es fundamental que se produzca una reorganización en el sector arbitral: ” El número de cortes arbitrales en España no está justificado por los arbitrajes que administran.Hay exceso y dispersión de la oferta lo que produce ineficiencia y perplejidad a la demanda. Las fusiones deben estar en las agendas y la reorganización del sector en la del Ministro de Justicia. Cualquiera no puede ser corte arbitral por respeto al justiciable. Ahí no vale todo”,subraya.

De Alfonso también muestra su preocupación por el RD 5/2012 sobre Mediación Civil y Mercantil, en teoría, una oportunidad también para las instituciones arbitrales de ampliar el negocio a otro ámbito, pero que en la práctica no será tan sencillo. De hecho en el propio articulo 5.3 de este Real Decreto se señala la intervención de los poderes públicos como controladores de las instituciones mediadoras, una medida que aún no sabemos como quedará en el trámite parlamentario y posterior Reglamento:”El intervencionismo del Estado sólo se justifica por tres razones acumulativas: si el mercado no es capaz de autoregularse, presenta disfunciones en perjuicio de la colectividad  y si estamos en presencia de derechos humanos o fundamentales. Con todo la regulación debe ser razonable y orientada a la eficiencia del sistema. Con la defensa de los derechos de los ciudadanos no puede improvisarse ni hacerse experimentos”,indica. Sobre el futuro de las instituciones arbitrales se muestra cauto aunque señala que “no debe de haber techo. Hemos de ser creativos y estar atentos a las necesidades del mercado y si se puede ser anticiparnos. Proveemos servicios y debemos ser ambiciosos en eficiencia.”

ElTribunal Arbitral de Barcelona (TAB), con motivo de su XXIII Aniversario, organizó una jornada de reflexión en torno al posicionamiento actual y futuro del arbitraje. Además de analizar el primer año de vigencia de la Reforma de la Ley de Arbitraje —que entró en vigor el 1 de mayo de 2011—, el encuentro permitió analizar el papel del arbitraje en materias como la energía o la construcción.  Este evento tuvo lugar hace unos dias  en el Ilustre Colegio de Abogados de Barcelona (ICAB) y fue inaugurado por la Consellera de Justicia de la Generalitat, Pilar Fernández Bozal.

La Reforma de la Ley de Arbitraje (60/2003) ha modificado el contexto de aplicación y la posición de las instituciones mismas que promueven este modo de resolución de conflictos alternativo a la justicia ordinaria. Esto supone un nuevo escenario de actuación, por ello, en este acto se debatirá alrededor de este cambio de paradigma y se mostrarán las nuevas oportunidades que se plantean en terrenos como el testamentario, societario o estatutario, entre otros.

Otro de los temas que analizaron los ponentes tienen que ver con las posibilidades que el arbitraje tiene en el sector de la energía, de la construcción y de la industria; además de analizar el presente y el futuro del mismo en la región de los Pirineos Mediterráneos. De aquí la clara vocación internacional del TAB que ejerce de escaparate de las nuevas tendencias de arbitraje más allá de las fronteras españolas.

En el transcurso de la jornada se concedieron el premio TAB’11, impulsado por el Tribunal Arbitral de Barcelona en el año 2001 con el objetivo de difundir la cultura arbitral y fomentar su uso tanto entre los profesionales del derecho como entre el mundo empresarial y profesional. También se otorgó  el premio TAB’11 para periodistas que pretende reconocer al profesional de los medios de comunicación que haya dado una mayor cobertura de calidad y haya contribuido a la difusión del arbitraje como método alternativo de la resolución de litigios.

Hablar de la historia del TAB es remontarse a  febrero de 1989, cuando  la Cámara Oficial de Comercio, Industria y Navegación de Barcelona, el Ilustre Colegio de Notarios de Barcelona, el Consejo de la Abogacía Catalana y el Colegio de Abogados de Barcelona impulsaron la fundación de la Asociación Catalana para el Arbitraje, de la que depende el Tribunal Arbitral de Barcelona (TAB). En 2009 se incorporó como miembro de pleno derecho el Decanato Autonómico de Registradores de Cataluña.

El TAB es un centro de administración de arbitrajes, sin ningún tipo de límite geográfico. Cuando dos partes en conflicto han incorporado una cláusula en el contrato o hacen un acuerdo de someter al arbitraje, el TAB se encarga de administrar el arbitraje y de nombrar los árbitros que deberán resolver la controversia. El arbitraje es un mecanismo de resolución de controversias alternativo de la justicia ordinaria. Sus ventajas (flexibilidad procesal, especialización, rapidez, economía) han favorecido que una parte muy significativa de litigantes lo prefieran: unas veces por desconfianza hacia la estructura del procedimiento judicial, otras por el interés que hace que el árbitro sea una persona experimentada en las complejas relaciones empresariales de hoy en día y otros, por preferir la rapidez de una sola instancia a las garantías de los largos recursos judiciales.

Sr. de Alfonso, ¿Cómo encara el TAB esta crisis económica? ¿Cuál ha sido la evolución de los arbitrajes gestionados en estos tres últimos años?

Nadie escapa a la crisis. Hemos asistido a cambios significativos que nos han hecho reaccionar proactivamente. El TAB ha desarrollado una política de aprovechar el arbitraje para apurar las posibilidades de arreglo del conflicto.  Eso es lo que demandan ahora las empresas que cada vez apuran y apuran más las negociaciones antes de llegar al pleito. El arbitraje puede y debe de ser también una segunda oportunidad. También hemos visto evolucionar la tipología de conflictos desplazándose categorías tradicionalmente conflictivas como la construcción en favor de otras recién llegadas como el conflicto financiero.

¿Qué supone para el TAB que cerca de un centenar de Colegios Profesionales se integren en su entidad?  ¿ Pueden estos profesionales tener un papel de árbitro en alguna disputa?

Un gran paso adelante no sólo por el soporte social que aportan al TAB sino también a nivel sociedad. Considero un progreso social que la ciudadanía pueda administrarse justicia privadamente. Es un grado de madurez cívica de la sociedad catalana y de sus líderes profesionales. El TAB no ha optado por una híper especialización de la corte ya que ello lo dejamos para los árbitros, sino por ser cada vez más una institución cuya neutralidad quede garantizada por el hecho de que “manden todos y no mande nadie” si me permite la expresión. El amplio y diversificado soporte social del TAB es la garantía de su neutralidad presente y futura.

Ustedes analizan la última reforma de la Ley de Arbitraje en una jornada de alto nivel, ¿Cómo se ha adaptado el TAB a estas reformas y que significa para el resto de Cortes Arbitrales?

Mire Vd., el TAB tiene un compromiso con toda la sociedad española de la que es parte. Por eso nos volcamos en contribuir a hacer una reforma de la ley lo más eficiente posible. La reforma ha supuesto nuevas oportunidades profesionales y ha puesto sobre el tapete que el futuro del arbitraje está en unas instituciones arbitrales (cortes) potentes, muy profesionalizadas, transparentes, predictibles, que ofrezcan una variedad complementaria de servicios en el área de resolución de conflictos (mediación, early evaluation etc.). El número de cortes arbitrales en España no está justificado por los arbitrajes que administran.

Hay exceso y dispersión de la oferta lo que produce ineficiencia y perplejidad a la demanda. Las fusiones deben estar en las agendas y la reorganización del sector en la del Ministro de Justicia. Cualquiera no puede ser corte arbitral por respeto al justiciable. Ahí no vale todo.

 Siempre se habla que un buen arbitraje tiene que ver con sus árbitros ¿Qué rasgos destacan a un buen árbitro? ¿Es usted partidario del arbitraje de equidad en determinados supuestos?

Un árbitro no nace, se hace. Se precisan virtudes pero también técnicas. El TAB tiene una política y colabora en la formación de árbitros de los que destacaría su capacidad de escuchar y dar oportunidades razonables a las partes, guiar con flexibilidad pero con firmeza el proceso y discernir los argumentos. El conocimiento del derecho se le supone. Respecto al arbitraje de equidad creo que está mal comprendido e infra utilizado: Hay que estudiarlo con ojos nuevos.

¿Cómo cree que las instituciones arbitrales se van a adaptar al RD 5/2012 sobre la Ley de Mediación?  ¿Es bueno que el articulo 5.3, hable de cierto intervencionismo por parte de los poderes públicos?

La flexibilidad y la ausencia de las rigideces que conforman el proceso ante la jurisdicción es una oportunidad para las partes en el arbitraje. Una vez cada parte ha hecho gala de sus argumentos es el momento de que alguien neutral -pero no el árbitro- de a las partes una segunda oportunidad y la institución arbitral ofrezca un proceso de mediación o similar.

El intervencionismo del Estado sólo se justifica por tres razones acumulativas: si el mercado no es capaz de autoregularse, presenta disfunciones en perjuicio de la colectividad  y si estamos en presencia de derechos humanos o fundamentales. Con todo la regulación debe ser razonable y orientada a la eficiencia del sistema. Con la defensa de los derechos de los ciudadanos no puede improvisarse ni hacerse experimentos.

 Que una entidad arbitral pueda ofertar un servicio de mediación significa que crecen los servicios de las cortes arbitrales ¿Dónde está el techo de crecimiento de las instituciones arbitrales?

No debe de haber techo. Hemos de ser creativos y estar atentos a las necesidades del mercado y si se puede ser anticiparnos. Proveemos servicios y debemos ser ambiciosos en eficiencia.

 ¿Qué opinión le merece la irrupción de forma directa, con su entidad, Fundación Notarial Signum, de los notarios en el mundo del arbitraje y la mediación?

El TAB da la bienvenida a todos los que sean oferentes de administración de arbitrajes de calidad, con neutralidad y transparencia en el actuar. Estamos en favor de una concurrencia sana. Otra cuestión es si la falta de regulación de un sector tan crítico como el de ayudar a que el ciudadano se a administre Justicia no merezca una revisión y una regulación de mínimos.

 ¿Es lógico pensar con los datos que tenemos en la mano que la evolución del arbitraje y la mediación en nuestro país puede frenar la litigiosidad de nuestra justicia?

Lo que va a incidir es en descargar a la jurisdicción estatal de trabajo aunque ello no sucederá de la noche a la mañana. Nuestro país tiene déficit cultural en métodos alternativos  de los que somos responsables todos. Las instituciones arbitrales no pueden ser sólo una ventanilla en la que se presenten solicitudes de arbitraje o de mediación. Tenemos que explicarnos a la sociedad y servirla. Los poderes públicos que tan poco han promocionado la información del ciudadano para poder elegir tribunales o arbitraje, ahora se dan cuenta de que el Estado tiene una carga difícilmente llevable y busca alternativas.

 ¿Qué le pide al Ministro Gallardón para potenciar el arbitraje en nuestro país? ¿Queda alguna reforma legislativa pendiente?

He podido hablar brevemente con el ministro y me consta que tiene sensibilidad hacia la solución arbitral. Le pido que hable con el sector y escuche lo que la sociedad demanda ya que en ello va la reputación internacional de España como país amistoso con el arbitraje y hacer de España un centro de arbitraje internacional. En Madrid, Barcelona y otras ciudades, hay instituciones arbitrales conocidas internacionalmente y ademas los servicios tradicionales de arbitraje que también prestan las Cámaras de Comercio.

¿Comparte el criterio de otros colegas suyos que falta una corte española de trayectoria internacional para tener voz y voto en el arbitraje internacional?

Una corte internacional de arbitraje es la “carta a los Reyes” de muchos pero desgraciadamente es algo que no se improvisa. No es realista pensar de otro modo. Estamos hablando de “generación de confianza” a nivel internacional y en estas palabras entran un sinfín de aspectos nada desdeñables muchas veces forjados en prácticas de muchos años. Hay que tener un plan y trabajar e invertir. España tiene grandes profesionales que pueden ser y ya son árbitros internacionales pero eso no basta.  Hay que progresar más en cultura arbitral en transparencia del sector, en profesionalización y sobre todo en “neutralidad”.  La “marca país” tiene mucho calado en ésta cuestión.

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