La satisfacción de trabajar y que las cosas salgan bien. Eso es lo que motivó a Juan Carlos Robles, auditor de cuentas, a presentarse por segunda vez a las elecciones al decanato del Colegio de Economistas de Málaga, donde logró, el pasado mes de Diciembre, la reelección para los próximos cuatro años.

En esta entrevista, Robles se muestra orgulloso de la institución que preside. Un Colegio que reúne a 2.000 economistas lo que, a su vez, representa el 50% de los economistas colegiados de toda Andalucía. Lo más destacado del caso, sin embargo, es que la colegiación no es obligatoria para este colectivo, algo que este auditor critica de forma reiterada. 

Ante la posibilidad de que se elimine la obligatoriedad de colegiación para los abogados que no actúan en tribunales, Diario Jurídico ha querido conocer cuáles son las claves para lograr que tantos profesionales decidan unirse a una institución como esta a pesar de no estar obligados a ello. Para conocer la respuesta, este decano baraja distintas variables, pero destaca dos por encima de las demás: la formación y los bajos precios en las cuotas. 

¿Qué es lo que le llevó a presentarse para este cargo?

El Colegio de economistas de Málaga siempre ha sido muy activo. La prueba está en que tiene el 50% de los colegiados de toda Andalucía, siendo ocho provincias, lo que significa que siempre se ha movido y ha ofrecido buena formación y servicios. Sin embargo, yo entendía que faltaba algo más: la modernización. Todo se hacía en papel y de forma muy arcaica y creía que debía hacerse una digitalización y una modernización tecnológica, además de estar más presentes en los medios.

Así, fuimos el primer colegio de España en implantar una ventanilla única totalmente funcional en la web, además de haber digitalizado los expedientes y haber aumentado la presencia institucional.

Como todos los colegios, nosotros también estamos volcados en los colegiados. Pero teniendo en cuenta la situación económica que estamos pasando, entendimos que debíamos dar un paso adelante y ofrecer formación e información a los ciudadanos y a las empresas malagueñas, especialmente.

De hecho, publicamos un barómetro económico trimestral de la provincia de Málaga que ya se ha convertido en referente de opinión económica en la provincia. No se publica prácticamente nada en ningún medio local si antes no nos llamen para preguntarnos qué pensamos y cómo lo vemos. Ese tipo de cosas y dar presencia al colegio en la sociedad civil creo que es esencial. Eso faltaba nos y es otra de las cosas que hemos acometido.

Como dice, en el Colegio han hecho un recorrido largo en el campo de las nuevas tecnologías pero imagino que todavía les queda mucho por hacer.

La verdad es que nos queda poco. Nos queda, precisamente, el voto electrónico, que no nos dió tiempo a implantar.

En las últimas elecciones acabamos con el escrutinio a las cuatro y media de la mañana porque el voto era básicamente presencial y por correo. Y hoy por hoy, eso ya es un atraso. El voto electrónico no es que sea el futuro sino que debería estar ya en todos los sitios. Pero estamos manos a la obra para implantarlo, de manera que el decano que venga, que ya no seré yo, se podrá acostar a una hora decente.

Tras cuatro años de ocupar el cargo las cosas deben verse diferentes. ¿Cuáles son las ventajas e inconvenientes de ser decano?

Los inconvenientes son que este cargo le roba tiempo al despacho, a la familia y a otras personas. Uno se hecha a la mochila una serie de responsabilidades que al final suponen tiempo y dedicación, como cualquier otra cosa.

Pero sí que tienes muchas satisfacciones cuando se acometen proyectos y ves que los compañeros los reciben con ilusión y que las cosas van mejorando, que el colegio tiene cada vez más colegiados y que está cada vez más activo. La satisfacción de ver las cosas cuando salen bien compensa con creces el desgaste o los pequeños berrinches que uno se lleva en la gestión de cualquier puesto de responsabilidad.

Este colegio tiene una particularidad, que es que la colegiación no es obligatoria. Es decir, que los economistas se colegian simplemente porque quieren.

Sí, nosotros no tenemos la suerte, como colectivo, de tener colegiación obligatoria como ocurre con el caso de los abogados o los médicos, que requieren de la colegiación para poder ejercer. Nosotros no tenemos esa bendición legislativa que nos daría mucha más fuerza, nos permitiría ser más grandes y más fuertes. Por lo tanto, eso nos compromete y nos obliga a dar un buen servicio para que el colegiado quiera pertenecer al gremio y al colectivo.

¿Cómo lo hacen para tener tantos colegiados?

Fundamentalmente con la formación. Creo que ese es el pilar de cualquier colegio. Los profesionales no vendemos zapatos; vendemos conocimientos y habilidades y en una materia tan cambiante como es la económica -ya sea fiscal, contable, concursal o de auditorías- y con una legislación tan viva, estás obligado a estar muy actualizado. Dar una buena formación, puntual y de calidad hace que muchos colegiados sigan queriendo pertenecer al grupo, que se sientan asistidos y asesorados.

En Málaga, además, una de las cosas que hemos hecho es ofrecer un sistema de consultas online para resolver dudas de la profesión en menos de 24h. En poco más de un año hemos recibido más de 1.000 consultas, así que el servicio está teniendo una aceptación muy buena. Eso es lo que hace que alguien que no tiene ninguna obligación de estar se quede, porque se siente a gusto, como en el matrimonio.

¿Cómo funciona la consulta online?

Tenemos un sistema que permite hacer consultas por área tributaria, mercantil, concursal, fiscal y contable y en todas ellas, la Junta de gobierno ha asignado un departamento con sus expertos correspondientes.

Así, cuando tienes cualquier duda de la profesión lo más rápido que puedes hacer es acudir a tu propio colegio y preguntar a sus expertos que resolverán la duda de la forma más rápida posible, además de orientarte sobre cómo seguir informándote de esa materia.

Ahora se está planteando la posibilidad de que la colegiación para los abogados sólo sea obligatoria para aquellos que vayan a juicio. ¿Qué cree que pasará si finalmente ocurre eso?

Que tendrán que ponerse las pilas todos los colegios que hayan perdido esta obligatoriedad. Como nosotros no la hemos tenido nunca, poco más nos pueden hacer, por lo que estamos bastante tranquilos. Es mas, lo que estamos intentando hacer es aprovechar esta modificación legislativa para tratar de meternos en alguna forma de garantia de colegiación obligatoria, al menos, para algunas áreas.

Cuando salió la Directiva de Servicios, que aquí se traspuso como ley paraguas, se hablaba de los servicios profesionales y se decía que no tendrían colegiación obligatoria a excepción de unos cuantos, que eran los relacionados con los derechos de los ciudadanos, la salud, el urbanismo y la defensa del patrimonio. Como emplearon una palabra tan ambigua como “patrimonio”, automáticamente llegaron los verdes y dijeron: “¿Y el patrimonio medio ambiental?” Pues claro que sí. “¿Y el artístico?” ¡Claro! Al final todo será patrimonio…

En definitiva, el tema se quedó ahí en la disposición adicional 14ª, que decía que en los siguientes 12 meses se haría un listado de profesiones. Y como todo lo que promete el Gobierno no lo cumple, seguimos sin reglamento.

Ahora estamos intentando hacer ver que esa era la inspiración inicial de la Directiva y que lo que se pretende con eso es que una serie de valores, como son los del patrimonio económico de las personas y de entidades, estén protegidos a través de un correcto asesoramiento de profesiones amparadas, reguladas y controladas por colegios profesionales. Pero no tenemos demasiada esperanza. Ya nos hemos acostumbrado a ir con la mochila medio vacía y seguimos en el camino. Preocupados no estamos. Pero entiendo que sí lo estén otros colegios como los de médicos o abogados.

Entonces, esta podría ser una oportunidad para que se regulen más algunas de sus áreas de práctica.

Sí. En Italia, por ejemplo, los balances todavía los tiene que firmar un economista. Las profesiones que dependen de los intereses económicos de las personas están mucho más protegidas en otros países porque, entre otras cosas, hay algo a proteger.

Con tanto concurso, con los Ayuntamientos que no publican las cuentas, con los EREs… Hay tantísimo descontrol contable que precisamente un derecho digno de la máxima protección es el derecho de información financiera fiable. Eso que es lo que hacemos básicamente los economistas y tener ese nivel de protección es la aspiración que tenía la Directiva de servicios. ¿Colará? Seguramente no. Pero para eso estamos.

¿Qué áreas concretas considera que deberían ser obligatorias?

El asesoramiento fiscal, por ejemplo, que es algo indeterminado. No es una carrera, no es una profesión, no es una titulación de ningún tipo. Entonces, no es nada. Y al no ser nada, lo puede hacer cualquiera; cualquier persona puede decir que es asesor fiscal y ya está. Hay mucho pirata por ahí haciendo barvaridades que luego repercuten en la imagen del economista. Y el primer afectado es el propio contribuyente, que recibe mal el servicio. En eso, por ejemplo, entiendo que deberían ser los economistas los únicos que tengan la facultad de prestar el servicio.

Sobre el caso de los abogados, parece razonable pensar que va a bajar mucho el número de colegiados si la colegiación deja de ser obligatoria. Hay muchísimos abogados en España pero no todos se dedican a pleitear y me imagino que ocurrirá como en el Reino Unido que están los ‘solicitors’ y los ‘barrister’. Desconozco si ambos tienen que estar colegiados allí aunque creo que sí, con distintas cuotas y coberturas.

En definitiva, la mejor forma de defender que el usuario final reciba un servicio profesional prestado por un verdadero profesional es que tenga un ámbito colegial. De esa forma, el colegio puede garantizar su formación y puede tener la competencia disciplinaria en materia deontológica. En nuestro caso sirve de poco porque no hay colegiación obligatoria pero si fuera así, sería una forma muy potente de hacer que los miembros que componen tu colectivo sean gente que operan con profesionalidad y buen criterio.

Cambiando de tema, ¿La crisis está pasando factura en los colegios profesionales?

Claro. Cuando los compañeros del colegio están pasándolo mal porque se quedan sin trabajo, tienen que cerrar el despacho o están bajo mínimos porque los clientes, que son empresas, a su vez están cerrando, naturalmente están en situación comprometida. ¿Cómo nos afecta? Con problemas para pagar las cuotas.

Por eso nosotros hemos aprobado que aquellos colegiados que acreditan que están en situación de desempleo paguen una cuota irrisoria, que creo que son seis euros trimestrales. Es algo testimonial, que no cubre los costes, pero funciona para que se queden en el colegio. Son gente que llevan un montón de años colegiados y que ahora tienen un problema. El colegio está para ayudar y ayudar es estar a las duras y a las maduras, no sólo para cobrar cuando estamos en vacas gordas. Y lo mismo con los que se incorporan por primera vez al colegio, que entran con una cuota muy reducida.

¿Cuál es la cuota habitual?

Nuestra cuota son 25 euros al trimestre para los no ejercientes y 50 euros al trimestre para los ejercientes. El hecho de que sea tan barato y que no cubra, apenas, costes de estructura, hace que los colegiados quieran seguir estando y, por otra parte, que nos obligue a seguir haciendo iniciativas nuevas, cursos y programas para poder recaudar más recursos y poder cubrir los gastos. Nos obliga a estar en movimiento constante para que cuadre el presupuesto.

Supongo que también recibirán alguna ayuda pública.

No, absolutamente ninguna. Ni pública, ni privada. No hemos recibido nunca ninguna subvención. Vivimos de las cuotas de los colegiados y de los cursos que damos.

¿Cree que los economistas deben tener un papel relevante en el momento que estamos viviendo? 

Eso es justo lo que hacemos. Estamos permanentemente en todas las tertulias y foros para intentar hablar de lo que que pensamos y para dar la información que entendemos veraz.

Aquí tenemos la suerte de que nos hemos convertido en referente porque, entre otras cosas, hemos tenido un nivel de acierto por encima del 90% en todas nuestras predicciones. No es que seamos muy listos, sino que nuestras mediciones son ‘tal cuál’ las vemos. No tenemos tendencias de ningún color, ni estamos apoyados por ningún partido, gobierno o ayuntamiento, por lo que damos información sin sesgos.

Si quieres una conclusión y la quieres adaptar a lo que quieres decir, tendrás más problemas para aceptarla. Pero nosotros hemos tenido un buen acierto porque nuestros trabajos son totalmente limpios y transparentes. Siempre se dice de nosotros que somos especialistas en decir por qué no hemos acertado lo que predijimos. Pero es que son muchas variables y dentro de lo razonable hemos tenido un nivel de acierto brutal, altísimo. Es nuestra obligación como economistas. Al fin y al cabo, si no somos culpables de la crisis, como dice mucha gente, desde luego tenemos la responsabilidad de aportar nuevas propuestas.

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