Así se han pronunciado los comisarios de Sociedad de la Información, Viviane Reding, y de Mercado Interior, Charlie McCreevy, en un comunicado conjunto previo a las reuniones que la CE va a mantener esta semana para abordar las repercusiones de servicios como Google Books.

Los comisarios mostraron una buena acogida a los acuerdos entre el sector público y el privado siempre y cuando respeten «totalmente» las leyes de propiedad intelectual, para «asegurar una remuneración justa» a los autores.

En su opinión, la digitalización de libros ha de ser guiada por el sector público, aunque debe ser apoyada acuerdos con el sector privado.

«Es la hora de reconocer que los acuerdos entre los organismos privados y públicos pueden combinar el potencial de las nuevas tecnologías y las inversiones privadas con las ricas colecciones de instituciones públicas construidas durante siglos», subrayaron.

Tanto Reding como McCreevy consideraron que los legisladores europeos deben crear un marco regulador que abra el camino a un despliegue rápido de estos servicios, «similar» al reciente acuerdo logrado por Google en Estados Unidos.

El objetivo es eliminar los «viejos estereotipos» que han «dificultado» el debate en el pasado, y centrarse en encontrar el mejor enfoque que la tecnología actual permita, a la vez que «se da un nuevo impulso a la creación cultural en la era digital».

Para ello, el Ejecutivo comunitario se entrevistará esta semana con instituciones culturales, titulares de los derechos de autor y empresas del ámbito de las tecnologías de la información para abordar la digitalización de libros en la UE.

En la audiencia informativa que Google tenía prevista con la UE para analizar el acuerdo de digitalización de obras, los representantes de la compañía han defendido que Google Books hace que la Red sea más democrática.

Google fue invitado por la Unión Europea para explicar el acuerdo que firmó el año pasado con la Asociación de Editores y la Unión de Escritores en Estados Unidos, por el cual Google pagaría 125 millones de dólares (unos 100 millones de euros) para cubrir las infracciones por derecho de autor que haya cometido hasta la fecha al escanear los libros.

Además, proporciona a autores y editores el 63% de los beneficios futuros generados por las ventas de los libros digitales, mientras que Google se quedaría con el 37%.

A día de hoy, no hay en la UE una estrategia parecida para que los autores reciban una remuneración justa por el acceso a sus obras en Internet.

«Hemos visto una democratización del acceso a la información ‘online’ ,» dijo Dan Clancy, arquitecto del proyecto Google Books en una concurrida audiencia a la Comisión Europea.

«El interés de Google se centra en ayudar a la gente a encontrar libros. Ahora se puede descubrir información que antes ni siquiera se sabía que estaba ahí,» dijo el director de ingeniería de Google. «Es importante que estos libros, descatalogados para la versión impresa, no se queden atrás.»

Otros han sido más escépticos y continúan mostrando su oposición. ICOMP, un grupo de presión estadounidense patrocinado por Microsoft, sacó a relucir el enorme poder que tendría Google en sus manos si el acuerdo finalmente es aprobado y avivó los temores de monopolio.

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