autonomos-3El mercado laboral español sigue en la UCI con una tasa de desempleo del 26,56%. Pero 2013 termina con una ligera mejoría, que viene impulsada, principalmente, por el surgimiento de una nueva clase de trabajadores autónomos, surgidos en medio de la crisis. Si entre el 2008 y el 2012 se perdían 234 autónomos al día, en el 2013 han aparecido 69 nuevos trabajadores por cuenta propia diarios, según la asociación de autónomos ATA, lo que sitúa a España como uno de los pocos países europeos en los que crece este colectivo. Esta patronal estima que en el año que está a punto de concluir los autónomos habrán creado 95.000 puestos de trabajo: 25.000 nuevos negocios y 60.000 contrataciones directas de asalariados, frente a los 50.000 autónomos menos con que se cerró el 2012. Uno de los factores detrás de este incremento de los autónomos, que contrasta con la pérdida de 150.000 afiliados en el conjunto de la Seguridad Social, son las medidas de estímulo que ha concedido el Gobierno español al autoempleo.

Es, pues, el primer año desde 2008 en que aumenta el número de empleados por cuenta propia, y algunos agentes económicos consideran este repunte un síntoma de que la crisis termina. Sin embargo, el resurgimiento de una nueva clase de trabajadores por cuenta propia no está significando un fortalecimiento general del mercado de trabajo. El total de ocupados en el Estado sigue bajando y el empleo que surge es de baja calidad, con bajos salarios, contratos por horas o a tiempo parcial mientras que los contratos indefinidos comienzan a ser cosa del pasado -los contratos de este tipo caen un 22,5% hasta noviembre-.

2013 ha estado plagado de ERE y todo indica que 2014 seguirá la misma tendencia. Las compañías de primera fila ya han anunciado duros ajustes de sus plantillas. Es el caso de FCC, Panrico, Seat, Coca-Cola, Renfe… y es previsible que, aunque a menor medida, los concursos de acreedores de pequeñas y medianas empresas continúen inundando los juzgados de toda España.  El Gobierno intenta cambiar esta situación con más bonificaciones y ventajas a los contratos de prueba, en prácticas y a tiempo parcial, así como al autoempleo, especialmente para los más jóvenes, como la tarifa superreducida a la Seguridad Social de 50 euros para primeros autónomos menores de 30 años.

En los once primeros meses del año en el Estado español ha aumentado el número de trabajadores por cuenta propia en casi 18.000 hasta un total de algo más de 3 millones -en 2008 eran 3,4 millones-. Según Eurostat, entre junio de 2012 -cuando ya entraron en vigor algunos de estos incentivos- y el mismo mes de 2013, España fue el tercer país de Europa donde más creció el colectivo, por detrás de Holanda y Bélgica. En el mismo periodo, el conjunto de la Unión Europea perdió 350.000 autónomos, informa el periódico ‘Deia’.

Falsos autónomos

“En España hay un porcentaje de parados muy superior al de otros países, y en ocasiones el autoempleo es casi una obligación”, afirma en ATA. Sin embargo, el problema es que muchos de estos autónomos de nueva situación son forzados a serlo. La figura del autónomo suele ir ligada a una mayor inestabilidad laboral incluso se suele vincular a una cierta precariedad en relación al trabajo asalariado indefinido. En este sentido destaca la figura del falso autónomo, caso del trabajador al que la empresa, para ahorrar costes, da de baja en el régimen general de la Seguridad Social para desplazarle al régimen de autónomos (RETA). Así se ahorra el pago de la cuota de la Seguridad Social, que corre a cuenta del falso autónomo, y evita que genere antigüedad, con lo que el coste en caso de prescindir de él es menor. Tradicionalmente se ha vinculado esta figura a la construcción, aunque cada vez se extiende a más sectores económicos: arquitectos, ingenieros, periodistas, abogados e incluso en camareros. Es el caso de Juan, arquitecto, al que su empresa le echó del trabajo y le dio la oportunidad de seguir trabajando para ellos, eso sí de forma autónoma; o Carmen, que ha pasado de tener un contrato indefinido en un despacho de abogados a trabajar en la misma firma pero bajo el régimen de autónomos.

El INE contabilizó en 2009 más de 151.000 falsos autónomos, detectando casos de personas que se declaraban trabajadores independientes pero que tenían condiciones similares a las de los asalariados -la figura del falso autónomo es ilegal y distinta de los Trade, relación legal para autónomos que trabajan para una sola empresa-, según señala el diario ‘Deia’. No hay cifras actualizadas sobre esta irregularidad y no resulta claro establecer hasta qué punto ha aumentado por la crisis. Según Eurostat, entre junio de 2012 y junio de 2013 España fue el país de la UE en el que más aumentó el número de autónomos sin empleados a su cargo, entre los que se encuentran estos falsos autónomos.

Reformas por hacer

Estamos mejor que en 2012 pero aún queda mucho por hacer. La Federación de autónomos ATA denuncia que los autónomos siguen soportando una elevada presión fiscal proveniente de la subida al 21% del IRPF o del IVA. Unas cuotas a la Seguridad Social que no están adaptadas a sus ingresos netos reales. Asimismo, el consumo es todavía muy débil a pesar de que en el último trimestre haya repuntado un poco. Por otro lado, la elevada morosidad continúa obligando a cerrar a muchos autónomos y la falta de crédito no permite afrontar los problemas de liquidez del colectivo. Todo ello se convierte es un coctel explosivo para el conjunto de los autónomos.

Por sectores, la construcción y la industria continúan muy deprimidos a la espera de que se produzca la recuperación económica. Por el contrario, el sector servicios ha mejorado sus perspectivas al final de año.

Las previsiones macroeconómicas siguen siendo esperanzadoras y eso, unido al empuje que realizará el sector privado, a las exportaciones, al previsible control del déficit público, a la bajada de la prima de riesgo que permitirá pagar menores intereses por la deuda, a la menor necesidad de financiación exterior y al repunte de la inversión extranjera es muy probable que la economía comience a salir del agujero en el que nos hemos encontrado durante los últimos cinco años.

Así, esperamos un crecimiento del 1% en el PIB que permitirá seguir creando empleo: cerca de 200.000 nuevos puestos de trabajo en al ámbito de los autónomos con 50.000 nuevos emprendedores que se darán de alta en el RETA y 150.000 puestos asalariados que generarán.