Los jueces en España son seleccionados a través del procedimiento de oposición libre, es decir, un examen en el que pueden participar todos los españoles mayores de edad sin antecedentes penales que tengan el título de Licenciado en Derecho y gocen de plenitud de sus derechos civiles.

Tras este examen, obtienen una plaza los aspirantes que logren una posición en el escalafón superior al número de puestos a cubrir. Es decir, si se convocan oposiciones para cubrir 50 plazas, habrán superado dicha oposición aquellos que hayan obtenido las 50 mejores notas de entre todas las personas que se hayan presentado al examen.

A partir de ahí, gozan de la consideración de funcionarios en prácticas, y antes de entrar en la Carrera Judicial, deben superar un curso de capacitación de dos años en la Escuela Judicial con sede en Barcelona. Esta Escuela, que ha formado a la mitad de la carrera judicial en activo -2.568 hombres y mujeres –  nació en 1997 y celebra ahora 15 años de vida.

Ahora, hace unos dias, La Revista del Poder Judicial número 93 publica un reportaje especial sobre la Escuela Judicial, cuando se cumplen 15 años de su estancia en Barcelona. A través de este enlace se puede ver el contenido de la noticia

Pero la primera Escuela Judicial había nacido muchos años antes. El organismo se creó con la Ley de 26 de abril de 1994, en plena época franquista, y dependía del Ministerio de Justícia. Su primer director, Plaza Navarro, la calificó como “una prudente reacción contra el ingreso por oposición”. En la exposición de motivos de la norma que la creó se explicita que “la oposición puede servir para contener los desmanes del favor, pero no basta para garantizar la formación completa de los futuros titulares para una función que exige virtudes probadas”. Funcionó desde 1947 hasta 1994 en la Universidad Complutense de Madrid, llegando a gestionar 47 promociones de jueces.

Con la reforma del poder judicial de 1994 se produjo un cambio histórico: la formación de los jueces pasó a ser competencia del órgano de gobierno de los propios magistrados, el Consejo General del Poder Judicial. El ejecutivo reconocía con este gesto lo que ya recoge la Constitución: la independencia y autonomia de la rama judicial española. Quedaba entonces por decidir la ubicación de la nueva escuela, y en medio de un proceso descentralizador, de optó por ubicarla en la sierra de Collserola, una ubicación privilegiada con vistas a la ciudad condal. En mayo de 1996, el presidente de la Generalitat Jordi Pujol y el presidente del Consejo, Javier Delgado, pusieron la primera piedra en el edificio “La Esperanza”. 11 meses después, el edificio estaba construido y el 18 de febrero de 1997 las autoridades inauguraban la escuela que a partir de entonces formaría a todos los abogados de nuestro país. Tan solo 8 días después de la inauguración, la primera promoción de este centro, la número 48, comenzaba su andadura.

Desde entonces han pasado 18 promociones, es decir, que 2.568 personas se han formado como jueces en dicho centro, la mitad de la carrera judicial actual. El 64% de estos han sido mujeres, mientras que el 36% han sido hombres. La estadística del centro refleja también que la media de edad de los jueces en prácticas es de 29 años. Y la misma estadística pone cifras a una afirmación estendida, que afirma que la mayoría de los nuevos jueces es hijo o hija de magistrado. Según las cifras de la Escuela Judicial el 6% tiene progenitores que son jueces. Pero el 76% de los nuevos magistrados viene de una família sin relación alguna con el mundo jurídico.

Para conocer mejor lo que es la Escuela Judicial recomendamos a nuestros lectores esta entrevista que nuestro compañero @luisjasanchez realizó a uno de los últimos directores de esta entidad, el magistrado Pascual Ortuño. Como podrán verse de las declaraciones efectuadas a nuestro medio, hay muchas cosas que están cambiando en la judicatura española, quizás fruto también de los cambios que han llegado a la sociedad española.

Sin lugar a dudas, ahora que el Ministro Gallardón ha dejado claro que este año no habrá oposiciones a la carrera judicial y fiscal, esta es una decisión que compromete a corto plazo el futuro de esta entidad. Veremos si al final se encuentra una solución que permita que este centro neurálgico de formación de magistrados y fiscales pueda, como lo ha hecho hasta ahora, de forma sobria y eficaz, formar a nuestra judicatura.