Por J. Félix de Luis. Of Counsel OLSWANG

La práctica arbitral en España se ha consolidado como fórmula alternativa para la solución de conflictos desde el año 2.003, fecha de la promulgación de la vigente Ley de Arbitraje, Ley 60/2003, y su posterior reforma llevada a cabo por la Ley 11/2011; aunque no faltan quienes consideran esta reforma como una ocasión fallida.  En cualquier caso, el arbitraje es hoy una alternativa a la vía judicial.

Creo que falta un paso más en la citada consolidación que se intenta ahora poner en marcha, el arbitraje especializado. Son varios los sectores en los que esta especialización puede jugar un importante papel. Por ejemplo, el arbitraje marítimo o el arbitraje en el ámbito económico y financiero, en su más amplio sentido.  Permítanme que haga hoy referencia a este último, al económico y financiero, que podría abarcar todos aquellos litigios que se refieren al ámbito bancario (incluyendo las Cajas de Ahorros, aunque sean pocas las que hoy quedan), al mercado de valores e instituciones de inversión colectiva así como al sector de seguros, sectores que vienen demandando el arbitraje especializado como forma de dirimir  los conflictos que en su ámbito se planteen.

El arbitraje especializado en el ámbito económico financiero se configuraría como uno de los primeros, si no el primero, en tener este carácter especializado en el panorama arbitral patrio. Y la mencionada especialización es doble. Por una parte, por razón de los conflictos en los que ha de actuar. Por otra parte, por razón de los árbitros que necesariamente han de dirimir los citados conflictos que, necesariamente, serán los mejores abogados expertos en las áreas de actuación citadas; y en dónde su perfil, su experiencia y sus titulaciones les conviertan en los candidatos idóneos para dirimir en aquellos conflictos.

¿Pero, en definitiva, cuáles serían las ventajas de contar con un arbitraje especializado en el ámbito económico financiero? Voy a intentar resumirlas a continuación, anticipando que algunas de ellas serán comunes a todo procedimiento arbitral.

La primera nota a destacar ha de ser la independencia e imparcialidad del órgano que administre estos arbitrajes, que debe gozar de autonomía en su actuación y ha de ser, desde luego, independiente de cualquier entidad, asociación, confederación u organismo público que tutele o supervise estos sectores de la actividad económica. Igualmente, los árbitros que se integran en este órgano especializado deben permanecer independientes e imparciales durante la tramitación del procedimiento.

En segundo lugar, destacaría el carácter internacional de este sector especializado del arbitraje fruto de una cada vez más economía globalizada, de tal suerte que los asuntos provenientes del ámbito económico y financiero que  den lugar a un arbitraje nacional serían tantos como aquéllos que tengan un origen  internacional. Ello recalca la idea de la cualificación técnica de los árbitros llamados a participar en este tipo de procedimientos. No todo árbitro valdría para dirimir conflictos de este tenor, su especialización ha de estar acreditada.

La rapidez y flexibilidad del procedimiento sería la tercera nota a resaltar. Como sabemos, una controversia sometida a arbitraje debe ser resuelta mediante  ellaudo en un plazo no superior a seis meses, como regla general, y salvo acuerdo en contrario de las partes. No hace falta incidir en la importancia que para el sector económico y financiero tiene la rapidez en la solución de sus conflictos.

En cuarto lugar, la autonomía de las partes también es una característica destacable para el arbitraje especializado en el ámbito económico y financiero, ya que quienes hayan decidido someter sus conflictos pueden diseñar el procedimiento, elegir los árbitros, elegir el lugar de desarrollo del arbitraje, la lengua a utilizar, las leyes aplicables al fondo de la controversia, etc.

La confidencialidad es otra nota a resaltar que si, como regla general en un procedimiento arbitral es importante, en el ámbito económico financiero se configura como algo esencial. Todas las partes implicadas están obligadas a guardar confidencialidad sobre las informaciones que conozcan a través de las actuaciones arbitrales; ni el procedimiento, ni el nombre de las partes, ni el laudo pueden ser comunicados a terceros.

No menos importante es la objetividad en la designación de los árbitros, de tal suerte que aquellos órganos que administren arbitrajes especializados en el ámbito económico financiero han de disponer de un sistema de designación lo más objetivo posible, que utilice por ejemplo, un sistema automático y rotatorio en la designación, con un riguroso orden numérico y correlativo, combinado siempre con el principio de libertad de elección que corresponde a las partes.

A pesar de las críticas que en ocasiones se vierten sobre los costes de los arbitrajes, las tarifas que normalmente se barajan en este tipo de procedimientos son relativamente bajas, a lo que si añadimos la rapidez con que la solución de la controversia ha de estar resuelta, su menor coste queda doblemente acreditado.

Hay ejemplos de especialización en el ámbito económico financiero  internacional. CIETAC (China International Economic and Trade Arbitration Commission) dispone de reglas especiales para las cuestiones que afecten a transacciones financieras que configuran, en definitiva, un arbitraje especializado. En España recuérdese el Comité Bancario y Financiero de Arbitraje y Mediación, hoy constituido en asociación, que no es sino una respuesta a las necesidades del sector y al que le esperan éxitos y notables logros en un futuro inmediato.

En definitiva, con un arbitraje especializado en el ámbito económico financiero que reúna las notas anteriores habremos conseguido claramente dos cosas: una mayor calidad en los laudos que se emitan y una mejor atención al cliente; las partes intervinientes en el procedimiento arbitral.

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