Álvaro. J Gracia GarcíaDe un tiempo a esta parte la visión práctica de la pensión compensatoria ha ido cambiando de una forma radical, siempre unida al cambio, en general, que está sufriendo la figura del matrimonio en nuestra sociedad.

Como siempre, el Derecho camina al son de lo que la realidad social va dictando en cada momento. Partiendo de la base de un cambio generalizado y profundo en el derecho de familia en los últimos años, uno de los más significativos está siendo precisamente el de la citada pensión, regulada en el artículo 97 de nuestro Código Civil. Se trata, básicamente, de una remuneración (normalmente una renta periódica) que disfrutará, como cita literalmente el texto legal “el cónyuge al que la separación o divorcio produzca un desequilibrio económico en relación con la posición del otro, que implique un empeoramiento en su situación anterior en el matrimonio”. 

Como señala el precepto legal, la pensión compensatoria (que compensa ese desequilibrio económico) inicialmente tenía una utilidad adaptada a aquél momento, en el que la mujer no solía trabajar fuera de casa y se dedicaba a su hogar, al cuidado y educación de sus hijos, mientras el hombre “traía el dinero a casa”.

Con esta situación, es evidente que una ruptura matrimonial ocasionaba un grave perjuicio económico para la mujer, si no fuera por el sustento de dicha pensión. Con esta situación tan diferente a la vivida en nuestros días, quedaba claro el carácter vitalicio, en el mayor de los casos, al que quedaba sometido el abono de esta pensión, sin perjuicio de las causas que la ley señala para la extinción de la misma, reguladas en el artículo 101 del mismo texto legal.

Actualmente, analizando la jurisprudencia reciente del asunto, el Alto Tribunal confecciona una visión diferente para la asignación de esta prestación, teniendo más en cuenta factores como, por ejemplo, la edad de los hijos, entendiendo que a cierta edad no requieren un especial cuidado y dedicación, por lo que estando el cónyuge solicitante de compensatoria en edad y situación de trabajar, teniendo plena capacidad para hacerlo, no se reconoce el derecho al disfrute de la misma. Aun concediendo la compensatoria, se limita en el tiempo, cosa que antaño no ocurría con tanta normalidad.

A mi juicio, la pensión compensatoria es un elemento que, efectivamente, debe mantenerse, ya que se trata de una figura completamente necesaria y justificada, pero dándole un control riguroso, ya que, en algunos casos, se puede entender como una circunstancia en la que el cónyuge que recibe la pensión  está “aprovechándose” del otro y viviendo a costa de esta asignación cuando realmente el cónyuge que aparentemente cae en un desequilibrio manifiesto (el citado perceptor), no refleja en su calidad y ritmo de vida un cambio importante, por algunos motivos, como por ejemplo y el más común, el empleo con ingresos no declarados, que además permite un medio de prueba muy de moda en los procedimientos de familia: el detective, una eficaz forma de demostrar que la compensatoria no es procedente en algunos casos.

En realidad, y aun siendo discutible, considero que en una ruptura que se cree un desequilibrio económico, a día de hoy, es bastante complicado que las circunstancias que daban lugar a que la compensatoria proceda no se vean modificadas a corto-medio plazo.

Actualmente se están incrementando los procedimientos de demanda de modificación de medidas, intentando los cónyuges obligados a pagar compensatoria a dejar de hacerlo alegando un cambio sustancial en la vida del cónyuge perceptor de la pensión, por el que procedería a la anulación del pago de la misma.


Álvaro J. Gracia García. Abogado especializado en Derecho de Familia

5 Comentarios

  1. Estoy muy de acuerdo contigo Álvaro. En mi opinión la pensión compensatoria es necesaria, no sólo la entiendo como una cuestión de subsanar un perjuicio económico causado a raíz de una ruptura del matrimonio para el cónyuge que ostentaría la custodia de los hijos de la pareja, sino que a mi juicio supone un medio para que se deje constancia conforme al derecho, de que el cónyuge que no pudiera convivir con sus hijos participe de forma activa en su cuidado, es decir, una forma de asegurar que se participe económicamente en los gastos que supone cada uno de los hijos de la pareja. Ya no estaríamos hablando solamente de los cónyuges, sino que en caso de separación, esta pensión debería ser un método de garantía de la continuidad de la responsabilidad de los padres para con sus hijos y sus posibles necesidades y/o aspiraciones, entendiendo a estos como lo más importante puesto en común en un matrimonio. Es triste que este ideal de la pensión no se cumpla en gran parte de los casos.

    • Me parece subrealista que se equipare la pensión compensatoria de un conyugue como una garantía para que la parte obligada se haga cargo de los hijos. Recuerden que estamos hablando de obligaciones entre conyugues y no ha de confundirse con la pensión de alimentos respecto los hijos. Me parece que no entienden que la mujer se incorporó hace tiempo en el mercado laboral y por ello debemos hablar de personas y no de sexo. Con la visión que tienen se entiende que la mujer perciba un 30% de salario que un hombre por que sí intentan garantizar una pensión por el hecho de casarse (negocio jurídico privado) dan argumentos para no evolucionar socialmente.
      Tampoco deben perder de vista la realidad y ante un divorcio medio poco es lo que queda para repartir teniendo en cuenta la situaciones laborales actuales, por ello es difícil entender que digan que sólo una parte sentirá un desequilibrio económico.

    • Lucas, estamos hablando de pensión compensatoria y no de pensión alimenticia en favor de los hijos. La compensatoria no tiene ni debe tener ninguna relación con las necesidades de los hijos (que deben cubrirse suficientemente con la pensión alimenticia en favor de éstos), sino sólo y exclusivamente con las del cónyuge (dedicación pasada a la familia, posibilidades de trabajo en función de su edad y su cualificación, realidad actual del mercado de trabajo).

      Álvaro: totalmente de acuerdo con el contenido de tu artículo. Permíteme añadir un factor también muy relevante a la hora de fijar una pensión compensatoria en sentencia (sobre todo en favor de personas de edad avanzada): el derecho a cobrar en su día una pensión de viudedad. Un saludo.

  2. Desde el momento en que la separación y el divorcio son no precisan, es decir, se abandona el principio del la culpabilidad o el incumplimiento de los deberes familiares, se impone una revisión en profundidad del concepto a nivel legal ya en determinados supuestos desincentiva el cumplimiento del deber constitucional de todo ciudadano del deber de trabajar y se convierte en un anticipo de una suerte de “jubilación anticipada”.

    No estoy de acuerdo con la opinión de lucas guzman ya que en el fondo el pagano sería siempre el mismo y por partida doble por un lado en cuanto a la asignación de alimentos y por otro a través de las cantidades que se supone aportaría el otro cónyuge con los ingresos que le reporta la pensión compensatoria y además en una posición desequilibrada el cónyuge al que se obliga a pagar los alimentos de forma imperativa, tasada y a tanto alzado, y el otro destinado a ello lo que estime oportuno.

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