Evidencia su falta de respeto por la víctima y tacha de «despropósito» su postura.

Concretamente, las defensas recurrían el auto de 2 de septiembre de 2009 que acordó la incoación del procedimiento por la desaparición y muerte de Marta del Castillo ante el tribunal del jurado.

En la resolución, dictada el 18 de septiembre de 2009 y a la que ha tenido acceso elmundo.es, el juzgado también acuerda admitir a trámite los recursos de apelación subsidiariamente interpuestos por las defensas de Miguel, el autor confeso de la muerte de la joven, su hermano y la novia de éste ante la Audiencia Provincial de Sevilla.

La defensa del cuarto imputado, no interpuso recurso de reforma ante el juzgado instructor, optando por interponer un recurso de apelación. Además, la resolución judicial recuerda a la defensa de Samuel B.P. la posibilidad de interponer un recurso de apelación o adherirse a los ya formulados.

El juzgado sevillano no tiene dudas, según expone en su auto: el tribunal del jurado es competente para enjuiciar la muerte y desaparición de la menor. También los hechos inmediatamente anteriores y posteriores a la misma.

Critica que los recursos presentados por las defensas se basan en su discrepancia «con el criterio jurídico sostenido en la resolución recurrida e intentan sustituir dicho criterio por el suyo propio». Por eso, se los desestima, porque «no logran desvirtuar los razonamientos del auto recurrido».

El auto advierte también que hay que «rechazar de plano cualquier argumentación orientada al descrédito de la competencia» del jurado popular, al cosndierarla una merma del derecho al juez imparcial.

El magistrado Francisco de Asís Molina también defiende que el proceso incoado contiene mecanismos idóneos para garantizar dicha imparcialidad y que este proceso de jurado ha sido precedido por una investigación. En esta línea, recuerda, en contra de lo sostenido por la defensa del autor confeso del crimen, que «no hubo otra posibilidad» puesto que no se permitió realizar desde el principio una imputación verosímil de un delito concreto a una o varias personas determinadas y fue necesario investigar el hecho de la desaparición de Marta del Castillo.

El juez recuerda que al principio era objeto de persecución la muerte y la desaparición de la menor, pero que después fue el propio Miguel quien dijo que antes la violó; «episodio de agresión sexual que está sustentado, en exclusiva, en su propia confesión y que hoy, para escarnio de un mínimo respeto a la víctima, viene a ser negado en su última declaración, precisamente afirmando el imputado, sin rubor alguno, que confesó la violación para evitar el juicio de jurado».

Así las cosas, y tras recordar sentencias y doctrinas anteriores, Francisco de Asís Molina apunta que «es difícil entender que, después de tamaño despropósito, su defensa, al menos, mantenga el recurso». Esto no hace sino «reforzar la conclusión» de que el tribunal del jurado es competente para enjuiciar los hechos.

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