El día 4 de marzo de 2020 tras la sentencia del Tribunal Supremo contra Wizink supuso un antes y un después para miles de familias que hubiera contratado las ya conocidas tarjetas revolving.

Dicha sentencia daba la razón a un cliente que realizó una reclamación a Wizink, por lo que le devolvieron todos los intereses abusivos aplicados en su tarjeta, y desde entonces la justicia ha resuelto miles de casos a favor de clientes.

Sin embargo, durante estos años los clientes que se vieron afectados y no pudieron pagar la deuda pendiente o no quisieron por considerarla excesiva, fueron testigos de las prácticas llevadas a cabo por dichas entidades afectadas por la sentencia o empresas de recobro con el fin de reclamar la deuda pendiente.

Desde Reclama Por Mí, despacho especialista en reclamaciones de tarjetas abusivas, han facilitado testimonios de su plataforma de afectados donde clientes cuentan su experiencia.

tarjetas revolving - diario juridicoBombardeo de llamadas y SMS

Los afectados cierran filas en relación al alto número de llamadas telefónicas y al bombardeo tanto por SMS como por correo electrónico de algunas entidades. Así lo cuenta S. G. “eran varias las llamadas cada día donde recurrían constantemente a la palabra embargo y por más que pagaba la deuda seguía aumentando”. 

En esta línea se manifiesta I.D. “Era un acoso de llamadas por la tarjeta revolving en toda regla. Tengo la certeza de haber sido engañada y estar desprotegida y después de lo vivido nunca más contrataré una tarjeta de este tipo”. 

Otra de las afectadas, L.F, que ha acudido a www.reclamapormi.com  para acabar con este tipo de situaciones, señala que: “ha sido y sigue siendo una auténtica tortura. Tengo más de 300 llamadas telefónicas, en apenas 3 meses. A cualquier hora y en cualquier día de la semana. Llamaron hasta a mi lugar de trabajo, cuando yo nunca les había dado ese contacto. Creo que ha sido lo peor de una situación ya de por sí muy angustiosa”.

Los afectados que sufren estas llamadas, piden a las entidades con quienes tienen una deuda pendiente que “hablen con sus abogados para negociar”, argumentando que “están inmersos en el proceso de reclamación y representados por su abogado”. Sin embargo, la entidad indica que “nadie ha contactado con ellos y que, por ello, les seguirán llamando”. Javier Moyano, COO de Reclama Por Mí, explica que: “una vez se inicia una reclamación y el cliente se ha puesto en manos de un abogado que le representa, la entidad no puede contactar directamente al afectado. De hecho, muchos afectados llaman al despacho diciendo que la entidad dice que no hemos contactado con ellos cuando en realidad no es así”.

Falta de información para acabar con las deudas 

A.S. traslada la situación de incomodidad y la falta de escucha para poner fin a la deuda del contrato: “me he sentido incómoda y ninguneada. Me dan largas y no me siento bien atendida. No van a resolver la situación ni a ayudar para poder obtener la documentación que solicito”. Algo que también comparte I.D. quien reconoce que no se favorece facilitar el cierre del contrato: “ninguna escucha, ninguna ayuda. Además, el estrés crece cada día al igual que el desamparo. Te sientes impotente y se suman los problemas para seguir con la planificación de tu vida al incorporarte en la lista de morosos”. 

Javier Moyano, COO de  Reclama Por Mí explica que “la información proporcionada por las entidades sobre el saldo pendiente, recibos y estado general del contrato de tarjetas revolving o micro préstamos puede resultar muy opaca o prácticamente nula resultando difícil incluso para nosotros conseguirla. En muchas ocasiones, no facilitan al cliente el cuadro de movimientos o amortización de su tarjeta revolving, información esencial para que el afectado pueda calcular qué cantidad lleva pagada, qué importe le resta por pagar, etc.”

Las personas que contratan una tarjeta revolving denuncian estas malas prácticas de las entidades con las que contratan las tarjetas o los microcréditos. Una deuda que parece no terminar jamás, que viene acompañada en ocasiones de unos intereses abusivos, de falta de información, de reiteradas llamadas que derivan en una situación de agobio y estrés permanente y con una incorporación a los registros de morosidad. 

“Todo esta situación se ve reflejada en las llamadas que recibimos en el despacho donde los afectados en ocasiones rompen a llorar agobiados por la situación por la que están pasando”.

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