Esta es la principal conclusión alcanzada por la Presidencia de la UE y responde a la decisión del Consejo Europeo del mes de marzo en el que se acordó que la Educación debe ser una de las líneas fundamentales de actuación de la Estrategia Europa 2020.

En el se subrayó que la educación es central en Europa para el bienestar de los ciudadanos y su desarrollo personal, para una salida sostenible de la crisis y la garantía de una empleabilidad que responda a sus necesidades inmediatas y futuras.

“Mejorar los niveles de educación es un objetivo prioritario para la próxima década en las políticas en Europa”, ha afirmado Gabilondo durante su intervención, para quien “dicho objetivo demandaba, al menos, un compromiso específico sobre el abandono escolar temprano y la educación superior”.

El ministro español también ha recordado que serán los Jefes de Estado y de Gobierno en su reunión del 17 de junio los que establecerán los porcentajes numéricos definitivos para dichos objetivos.

La Presidencia Española ha incorporado al debate la importancia de la dimensión social de la educación, su relevancia como elemento fundamental para conseguir una recuperación económica ordenada y sostenible, que dé paso a un modelo de crecimiento basado en el conocimiento y en la igualdad de oportunidades.

Precisamente una de las conclusiones adoptadas por el Consejo de Ministros ha sido impulsar esta dimensión social de la Educación y la Formación, y analizar cómo a través de los distintos tipos de procesos educativos y formativos se puede contribuir a reducir el riesgo al desempleo y la exclusión social, a través de acciones como:

• Un sistema de educación infantil de alta calidad.

• La adquisición de competencias clave en el colegio, especialmente literatura y matemáticas.

• Impulsar los recursos para la adquisición de nuevas competencias por parte de las personas adultas.

• Un acceso más equitativo a la educación superior para que ningún alumno con capacidad se quede excluido debido a circunstancias socioeconómicas o falta de apoyo.

Los ministros de Educación han coincidido en que los sistemas educativos europeos deben asegurar la igualdad social y la excelencia académica ya que equidad y excelencia no son excluyentes sino complementarias. Los sistemas educativos no son los responsables de la desigualdad social pero sí pueden contribuir de manera importante a que se construyan sociedades más equitativas. Mejorando la educación y proporcionando las competencias claves para todos se contribuye a la promoción de la empleabilidad y el crecimiento económico y se fomentar la ascensión de la movilidad social, rompiendo el ciclo de la exclusión y la desventaja social.

El Consejo ha acordado, asimismo, a potenciar la iniciativa “Nuevas capacidades para nuevos empleos”.

Uno de los principales objetivos de esta iniciativa es la de ayudar a Europa a mejorar sus perspectivas de trabajo a largo plazo de los recursos humanos de la UE a través de la adquisición –y puesta al día –de las competencias.

En Europa, el cambio tecnológico, la globalización, el cambio a una economía baja en emisiones de carbono, el envejecimiento de la población y la evolución de estructuras sociales supone que los mercados laborales –y por lo tanto las competencias que la población necesita– estén cambiando cada vez más rápido. Por eso los ministros de Educación de la UE consideran que no sólo es esencial asegurar un mejor ajuste entre las competencias que poseen los trabajadores y los empleos disponibles, sino también en un tiempo a más largo plazo, debe hacerse el esfuerzo para anticipar mejor las competencias que la economía europea necesitará en el futuro.

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