“Sin seguridad jurídica, -ha dicho- no hay estado de derecho y sin Registros públicos que la constaten fehacientemente, el tráfico inmobiliario y mercantil sólo serían causa de inquietud privada y de frustración colectiva”.

Durante su intervención en el Centro de Estudios Jurídicos, donde se ha celebrado el acto, Francisco Caamaño ha defendido que “el éxito de cualquier negocio o transacción va parejo a la celeridad y seguridad con que pueda llegar a materializarse”, por lo que la seguridad jurídica preventiva que otorga el Registro “juega un papel relevante en las políticas económicas y sociales como factor preconfigurador y de consolidación de las relaciones jurídicas”.

Igualmente, ha alabado la figura del registrador, de quien ha dicho que “se constituye en defensor de la legalidad”, comprobando la adecuación o inadecuación de cada uno de los títulos que ingresan en el Registro para su inscripción.

Se trata, ha dicho, de un “servidor público que actúa por delegación del Estado y que decide sobre numerosos problemas cotidianos, problemas que afectan a la vida de las personas y de las empresas”, y ha remarcado que su actividad “es primordial a la hora de prevenir la aparición de conflictos sociales”.

El ministro de Justicia, no obstante, ha afirmado que el sistema registral “no puede permanecer anclado en el del siglo XIX” y ha apostado por su continua adaptación a nuestro modelo de Estado y a los tiempos actuales, “principalmente aprovechando las ventajas que ofrecen las nuevas tecnologías para hacer más accesible la información y para garantizar la transparencia y la seguridad de la información sobre la propiedad y los derechos inscritos”.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.