Ramírez Cuevas destacó que se atiende el problema de las adicciones desde una perspectiva de salud, vida digna y no discriminación.

“No hay paz sin igualdad si persiste el racismo y la discriminación; no puede haber una sociedad democrática si no hay una sociedad igualitaria”, afirmó el coordinador general de Comunicación Social y vocero de la Presidencia, Jesús Ramírez Cuevas, durante la Reunión de Alto Nivel de la Estrategia Nacional para la Prevención de Adicciones (ENPA), “Juntos por la Paz”.

El 5 de julio de 2019, el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, presentó la estrategia para reducir el consumo de drogas. En tres años y a través de dos millones de actividades preventivas y comunitarias en todo el territorio se han alcanzado 25 millones 628 mil 645 personas.

Desde el Complejo Cultural Los Pinos, donde tuvo lugar la reunión, Ramírez Cuevas señaló que la ENPA rompe los paradigmas tradicionales, ya que pone a la comunidad en el centro de la paz, de la salud, del bienestar y de la democracia.

El secretario del Consejo de Salubridad General (CSG), Marcos Cantero Cortés, resaltó que la prioridad de esta administración es construir políticas públicas que beneficien a las personas y a las comunidades históricamente vulnerables, con base en el conocimiento de sus diferentes realidades y respeto a sus derechos humanos.

La secretaria de Cultura, Alejandra Frausto Guerrero, señaló que la cultura es un eje primordial para el desarrollo pleno de la niñez y de la juventud, y para la construcción de paz en el territorio. El arte y la cultura comunitaria son factores protectores frente al consumo problemático de sustancias, pues se contribuye a generar espacios públicos saludables, desde la convivencia armónica y pacífica.

La secretaria de Educación Pública, Leticia Ramírez Amaya, explicó que la escuela tiene un papel primordial, ya que desde ahí se construye comunidad y se impulsan factores protectores como los hábitos de vida saludable, ejercitación física y buena alimentación.

La escuela tiene que combatir la exclusión, la discriminación, el acoso y la violencia. La escuela no sólo tiene que impedir que ingresen promotores de dispositivos, sustancias tóxicas y peligrosas, sino también desalentar su consumo con actitud proactiva, con las herramientas del conocimiento, el análisis y la reflexión.

El subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell Ramírez, indicó que la ENPA sienta las bases para romper el paradigma convencional, opresor y persecutorio del combate a las drogas, y pasar a una política humanista y social que atienda las causas directas del consumo, como son los determinantes sociales y emocionales.

Este programa, subrayó, no es una política vertical, acartonada o protocolaria; cobra vida en el tejido social, y en la medida en que se articulen todas las políticas públicas con un sentido amplio de bienestar y salud habrá un cambio de conciencias, prácticas y dinámicas sociales que determinan el consumo de sustancias.

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