Arquidiócesis de México ve acertado abordar el inminente desafío de la inteligencia artificial en la educación
La Arquidiócesis Primada de México reflexionó sobre esta “iniciativa necesaria y oportuna”. Ello, luego de difundirse el anuncio de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, de discutir de la regulación de la inteligencia artificial, especialmente en el ámbito educativo y en la niñez.
La inteligencia artificial (IA) en la educación presenta riesgos críticos como la dependencia tecnológica, que debilita el desarrollo del pensamiento crítico y la resolución de problemas. Además, facilita el fraude académico, perpetúa sesgos y desinformación, y genera serias preocupaciones sobre la privacidad de los datos de los estudiantes.
En el editorial del domingo 21 de junio de su semanario Desde la Fe, la arquidiócesis de la capital mexicana advirtió que “pocas veces una transformación tecnológica ha avanzado con tanta velocidad y con un impacto tan profundo en la vida cotidiana de las personas” como la inteligencia artificial (IA).
La IA “ya forma parte de las empresas, de la toma de decisiones en distintos procesos, y por supuesto, de las aulas, los hogares, los teléfonos móviles y las dinámicas de aprendizaje de millones de estudiantes”.
En su habitual conferencia de prensa matutina del viernes 19 de junio, Sheinbaum expresó que “este año tenemos que entrar en el país a esa discusión”, e incluso comunicó que ha leído “varias partes de la encíclica del Papa León XIV”, Magnifica humanitas, “que habla justamente de no solamente de lo que significa eso, sino también de quién controla las plataformas, porque no es un control público, es un control privado de unas cuantas personas y lo que significa el algoritmo de las plataformas”.
“Lo planteo no como algo ‘de la Presidenta’, sino que es muy importante de revisar: el uso de la Inteligencia Artificial o de regularlo”, dijo Sheinbaum, señalando que en el ámbito educativo “se usa demasiado la Inteligencia Artificial para poder hacer un trabajo. Y nadie dice si está bien o está mal”.
La Arquidiócesis de México señaló en su editorial que “desde la Iglesia consideramos que este debate debe desarrollarse desde una perspectiva más amplia que la meramente tecnológica o económica”.
“La pregunta central no es solamente qué puede hacer la inteligencia artificial, sino qué tipo de personas queremos formar y qué sociedad deseamos construir con ella”, subrayó.
Refiriéndose a Magnifica humanitas, la mandataria destacó que el Papa “propone cuál debería ser el criterio principal para este discernimiento: la custodia de la dignidad de la persona humana”.
“Toda innovación tecnológica debe estar al servicio del ser humano y no al revés”, remarcó, precisando que “la tecnología es una herramienta extraordinaria, pero nunca puede sustituir la búsqueda de la verdad, la formación del juicio, la capacidad de pensar críticamente, la construcción de relaciones humanas auténticas y el descubrimiento del sentido de la vida”.
Para la Iglesia en Ciudad de México, “el riesgo no es únicamente que las máquinas hagan ciertas tareas mejor que nosotros, sino que las personas renuncien progresivamente al esfuerzo de pensar, analizar y buscar la verdad por sí mismas”.






