Según datos de la Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor, Reparación y Recambios (Ganvam), la adquisición de coches de segunda mano por parte de los extranjeros que viven España fue «perdiendo peso» durante el año pasado «a medida que la crisis económica iba agravándose y, con ella, avanzando las restricciones al crédito y el fantasma del desempleo que se ha cebado, principalmente, con la población inmigrante».

Ganvam señaló que las entregas de automóviles de segunda mano cayeron «significativamente» desde comienzos de 2008, ya que pasaron de representar el 14% de las compras totales al inicio del año pasado, hasta situarse en un 2% del total al cierre del ejercicio.

Para 2009, la organización estima que las entregas de vehículos usados caerán entre un 5% y un 10%, hasta alcanzar 1,4 millones de unidades, de las que entre un 1% y un 2% corresponderá al colectivo inmigrante, lo que supone aproximadamente 28.000 unidades al año.

La patronal de los vendedores de automóviles indicó que en la actualidad, el 95% de los vehículos que utilizan los inmigrantes en España son de segunda mano y tienen una antigüedad media de diez años. Los coches de este colectivo son amplios, de carácter familiar, con un equipamiento básico y con precios que oscilan entre los 1.000 y los 2.000 euros.

La Asociación aseguró que las actuales restricciones crediticias impuestas por las entidades financieras han provocado una disminución de la intención de compra de coches por parte de los inmigrantes, en comparación con un año atrás, cuando el 70% de este colectivo «no descartaba» comprar un coche usado.

Ganvam resaltó que hasta 2008 el 40% de las adquisiciones de automóviles usados por parte de los inmigrantes se financiaba. Además, indicó que la restricción crediticia ha provocado un aumento de la demanda de vehículos de ocasión más económicos, por debajo de 1.000 euros, que normalmente tienen más de 15 años de antigüedad.

La patronal de vendedores, con el fin de renovar el parque y dinamizar el mercado de coches usados, solicita la puesta en marcha de un nuevo Plan Prever, que conviva con el actual Plan VIVE, en el que se incluyan ayudas directas a la retirada de coches de más de diez años de antigüedad a cambio de compra un nuevo o usados de hasta cinco años.

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